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Redacción
Publicado el viernes, 1 de mayo del 2015 a las 14:01
Cecilia Rivas | Saltillo.- Cada día, Manuela Torres llega a un café del Centro a trabajar como cocinera. Además de ser un trabajo que le gusta, le permite aportar un ingreso extra al hogar. Pese a sus esfuerzos y los de su esposo, aún no han podido comprar la sala que hace falta en su casa.
Su esposo trabaja en la construcción y su prioridad es darle a su familia las mejores condiciones de vida, pero cuando los dos hijos de Manuela crecieron, los gastos en la casa se duplicaron.
Inscripciones, útiles escolares, ropa y uniformes no podían comprarse con el sueldo de su esposo, entonces Manuela decidió entrar a trabajar para cubrir las necesidades de sus hijos.
Sus primeros empleos fueron ayudando en la limpieza de casas. Hace cuatro años se enteró de que un café solicitaba cocinera y no dudó en pedir el empleo. La aceptaron ese mismo día, y desde entonces ha sido un gran aporte a la economía familiar.
De 18 y 14 años, sus dos hijos están estudiando. La situación económica de la familia es estable. Sin embargo, no han logrado juntar el dinero necesario para comprar muebles nuevos que reemplacen a los que ya no sirven.
“Nos gustaría tener nuestro lugar más bonito, que nuestros hijos se sintieran muy cómodos ahí, igual las visitas y mi esposo y yo. Una sala nueva sería un muy buen regalo este Día de las Madres”.
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