Seguridad
Por
Luis Reyes
Publicado el sábado, 2 de mayo del 2015 a las 14:00
Saltillo, Coah.- Acusado por el delito de robo de vehículo cumple una sentencia en el Penal, Érick Parra Saucedo, de 23 años, saltillense avecindado en Ramos Arizpe.
El obrero recuerda que el 15 de marzo del año pasado, acompañado de dos amigos, se divertía ingiriendo bebidas embriagantes en la colonia Analco, de Ramos Arizpe, pero al terminárseles el alcohol decidieron abordar un taxi para ir por unas cervezas en un punto clandestino de venta.
Transitaban por la carretera a Los Pinos, a las afueras de la ciudad, cuando Érick pidió al ruletero detenerse para orinar, y al regresar vio cómo sus acompañantes golpeaban al señor.
El joven fue hacia la puerta contraria de la que vapuleaban al trabajador del volante y lo estiró y se los quitó, pero luego lo superaron en número y ya no pudo evitar la agresión contra la persona.
Los hombres que lo acompañaban abordaron el taxi y fue tras ellos, pero sólo para recoger una ropa que había dejado en el asiento, y al subir éstos arrancaron.
Una patrulla que pasaba, al notar al chofer tirado y ellos en huida, fue en su persecución.
El exceso de velocidad de la unidad del transporte del servicio público local provocó que volcara en una curva y los dos jóvenes alcanzaron a salir del vehículo para correr, y Érick se quedó en el lugar porque él no había participado en la agresión.
Momentos después arribó al lugar el trabajador del volante, quien no identificó a Érick como su agresor, pero a insistencia de los policías tuvo que culparlo, a lo que finalmente aceptó y lo señaló.
Fue de esta manera que el obrero quiso parar la bronca, pero “le salió la mula”, lamenta que sus acompañantes hayan reaccionado así.
Antes de llevarlo a la comandancia hicieron escala en su casa, en la que también vivía uno de los que habían escapado, y sacaron objetos que los colocaron en una bolsa que luego presentaron como si el detenido los llevaba al momento de su captura.
Luego también se llevaron aparatos electrónicos y joyería de su propiedad e ignora qué artículos se llevaron de su amigo.
El joven luego fue remitido a la Comandancia de Policía, donde quedó a disposición del agente del Ministerio Público, quien lo consignó al Penal.
Al proseguir su relato desde el área educativa del Penal, el interno señala que al último el taxista se retractó de su acusación, pero ya no acudió a las audiencias del caso.
De sus acompañantes ya no supo nada, sólo él está detenido pese a que dio a la Policía los datos de sus domicilios y trabajos, ignora por qué ya no procedieron contra ellos.
En parte sí está arrepentido porque el día de los hechos no quería salir, se iba a quedar a descansar en su casa; no se explica por qué sus dos amigos efectuaron el asalto ya que les acababan de pagar, traían dinero, todos trabajaban en fábricas.
En el Penal, Érick trabaja en el área de cocina, se ocupa de picar la verdura, también laboraba en una carpintería, pero ahí a veces había trabajo y en ocasiones no.
En parte se le hace pesado el encierro, no deja de sentir feo estar lejos de la familia, que duran dos o tres meses sin visitarlo.
El interno tiene una esposa e hija, al salir piensa instalar una carpintería, en el Penal se enseñó a hacer alhajeros, cómodas y percheros.
Erick fue sentenciado a una pena de prisión de 5 años 9 meses, ignora si pueda irse libre al cumplir la mitad de su condena.
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