Clasificados
Por
Aeropuerto
Publicado el domingo, 3 de mayo del 2015 a las 14:00
Piedras Negras, Coah.- Con comida, bendiciones de obras y de cruces de diversos tamaños, unas adornadas con papel picado, otras con flores y otras más realizadas con pedazos de madera de la propia construcción, se celebra el Día de la Santa Cruz, fecha en la que también se festeja el Día del Albañil.
En la fiesta religiosa del Día de la Santa Cruz se conmemora que Jesús realizó su mayor sacrificio al morir en la cruz y además recuerda su triunfo sobre la muerte a través de su resurrección.
Este día también se festeja el Día del Albañil y se tiene por costumbre que los trabajadores de la construcción construyen su cruz de los mismos desechos de la obra para colocarla en la parte superior y más alta de la construcción, la cual llevan a bendecir o bien piden a los sacerdotes o misioneros que acudan a rociar con agua bendita la obra, la cruz y a los trabajadores.
Para los albañiles que laboran en las diversas obras que se realizan en esta ciudad, el Día de la Santa Cruz se celebró desde ayer, por lo que en las obras se colocaron toldos, se improvisaron asadores de carne y prevalecieron las cervezas de distintas marcas y presentaciones, pero sobre todo se veneró la cruz, que para ellos tiene un gran significado ya que se encomiendan a ella para que la obra se realice bien y que no haya accidentes.
Los encargados de las obras, ingenieros, arquitectos, cabos de obra y contratistas, se dedicaron a cocinar los alimentos que les ofrecieron a los albañiles, que en su mayoría, sólo trabajaron unas horas para poder disfrutar del festejo.
Gerardo Beltrán, contratista de la construcción que se realiza en Acoros Progresivo, comentó que es una tradición festejar a los albañiles con una comida y sobre todo, la tradición marca que las obras deben bendecirse para que todo salga bien.
“No importa hacer el gasto para festejar a los albañiles en su día, porque ésta es una forma de recompensarlos por su trabajo, ya que sin ellos no habría obras.
Puede haber ingenieros y arquitectos, pero sin albañiles no comemos”.
Al hablar de los salarios de los albañiles, el contratista comenta que quienes trabajan en la obra que realizan ganan un buen salario, ya que trabajan a destajo y semanalmente tienen un pago de entre 2 mil 500 y 3 mil pesos.
Comentan que el trabajo de los albañiles está bien pagado, porque realizan un trabajo rudo, en el que tienen que lidiar con las inclemencias del clima y agrega que cuando menos el personal a su cargo cuenta con Seguro Social y las prestaciones que marca la ley.
Mientras los jefes de la obra cocinan y se encargan de que los refrescos y las cervezas estén bien heladas, los albañiles escuchan con respeto y reverencia las palabras que el misionero servidor de la palabra de la Rectoría de Nuestra Señora del Carmen, Cristian Zárate, les dice para luego rociar con agua bendita la cruz adornada con flores y posteriormente a los propios trabajadores de la obra que acostumbrados al sol y al calor, miran con gran respeto la cruz que se colocó en una de las bardas de las casas que construyen.
Al terminar la bendición los albañiles se reúnen bajo el toldo y da inicio el festejo, alegrado con la música que brota del estéreo de la camioneta de uno de los contratistas.
ME GUSTA TRABAJAR EN LA OBRA
Francisco Javier Martínez “El Chano”, residente de la Mundo Nuevo, empezó a trabajar en la obra desde los 14 años, al mando de don Alfonso de la Cerda, cuando apenas se construían las casas de la colonia Los Montes.
“Me gustó y me va a gustar siempre; aquí gana uno bien, se mata uno mucho, pero se gana bien y hay trabajo. Soy albañil y hay que hacer casas, es buen trabajo rudo, pero me gusta”.
“El Chano” tiene cinco hijos y todos estudian con lo que él gana en la obra. “De aquí estudian y de aquí ha salido para todo, sales cansado pero contento y como dijeron hace rato: Si no hubiera albañiles no hubiera casas”.
MUCHOS AÑOS Muchas casas que ahora están habitadas tienen el sudor del albañil, que antes de dedicarse a este oficio fue ordeñador de varios establos y ahora trabaja a cargo de Gera y el ingeniero Santos, como llama cariñosamente a sus jefes.
A don Alejandrino le gusta su trabajo, ya que cuando era ordeñador se tenía que desvelar mucho y en la obra puede descansar más horas de la faena diaria.
“Económicamente no nos va muy bien, pero sale para vivir aunque sea al día”, comenta el albañil, que es uno de los de mayor edad en el grupo.
Finalmente comenta que su trabajo le gusta y que siempre se encomienda a la Santa Cruz y a su Padre Dios para que los cuide y les vaya bien en la obra, porque como quiera andar en la obra es peligroso.
EL MÁS NUEVO
Juan Hernández Hernández cuenta con 19 años y es el más joven en la obra y uno de los más nuevos, ya que apenas tiene tres semanas trabajando.
Entre las risas de sus compañeros comentar que lo invitaron a trabajar y aceptó porque le pagan más que en la fábrica, aunque el trabajo es duro. “No hay de otra, si no trabajas no comes, de perdida sacas para las tortillas”, comenta el joven albañil, que está casado y tiene dos hijos, uno de un año siete meses y otro de siete meses.
Comenta que con su salario puede hacer frente a los gastos y le queda para tomarse unas cervezas, además de que tiene un buen patrón. “Le doy carrilla, pero es bueno y aunque todavía batallo, pero ya voy de gane, ya nomás estoy esperando que me hagan “maistro” para irme a otra construcción, aunque todavía falta mucho, pero en la obra aprendes a diario, de cada persona aprendes algo”.
Alejandrino Díaz González, tiene más de 30 años trabajando en la obra en Torreón y Piedras Negras.
Más sobre esta sección Más en Clasificados