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Por
Redacción
Publicado el domingo, 10 de mayo del 2015 a las 14:00
Monclova, Coah.- Lento andar, bolsas en los ojos, espalda curva, ausencia de muchas piezas dentales y cabellera blanca distinguen a muchas madres del Asilo de Ancianos que hoy 10 de mayo celebran su día, pero también hay quienes aunque nunca tuvieron hijos, aun así tienen corazón maternal. En la longevidad, viven sin congoja, ni desaliento, casi nunca están tristes, ni aburridas porque son guerreras de la vida.
Venustiano Carranza, era Presidente de México en 1914 cuando nació María Barrera quien con más de un siglo de edad disfruta la vida como quinceañera; ella tenía 31 años de edad cuando en 1945 terminó la Segunda Guerra Mundial y 55 años cuando el hombre llegó a la luna en 1969.
La señora Lupita García, de 88 años de edad vive en el Asilo de Ancianos desde hace un par de años; “vivía en la colonia Tecnológico pero un día llegué de visita, me gustó mucho y al día siguiente llegué para quedarme, aquí soy feliz”.
En su vida laboral fue una mujer de negocios dedicada al comercio, y sus ojos parecen destellar brillo cuando hace remembranza de sus viajes por múltiples países europeos, y a hoy sus 88 años de edad procura siempre maquillarse, vestir bien y lucir guapa, “ya no tengo para quién arreglarme, pero yo así soy feliz”, comenta.
En la entrevista con damas de la Tercera Edad, se procura evitar preguntas relacionadas con sus hijos, esposos, hermanos y demás familiares porque seguramente algunos lastimarían y sería un severo golpe. El Patronato del Asilo de Ancianos que preside Juana Catalina Vázquez les organizó ayer un evento para celebrar el Día de la Madre.
Veintidós mujeres todas ellas uniformadas y en silla de ruedas, sin embargo algunas bailaron con un cantante que amenizó la fiesta en el recinto de los viejecitos. La suma de edades acumulan siglos de historia y significarían ríos de tinta si se escribiera su historia porque ellas son guerreras de la vida.
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