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Redacción
Publicado el domingo, 10 de mayo del 2015 a las 14:00
Monclova, Coah.- Verónica Elizabeth Colunga Martínez, es mamá de una pequeñita de tres años, a quien ha sacado adelante con su profesión como paramédico del Cuerpo de Bomberos, trabajo que a pesar del peligro le permite proveer con una buena vida a su pequeña.
Poco tiempo después de que nació la pequeña Isabela, Verónica entró a trabajar al Cuerpo de Bomberos de San Buenaventura como paramédico, sin embargo, indicó que recibió el entrenamiento adecuado para atender casos de crisis y dar apoyo como bombero en caso de que se requiera.
Verónica señaló que es un poco complicado ser madre trabajadora, sobre todo al pertenecer al Heroico Cuerpo de Bomberos, puesto que las guardias de trabajo son de 24 horas por 48 de descanso.
“Es difícil porque en todo un día no veo a mi hija y no duermo en una noche con ella, ahorita que está un poco más grande lo entiende, sabe que voy a trabajar todo un día, pero antes era más difícil porque se quedaba llorando”.
A la pequeña Isabela la cuida su abuelita, a quien Verónica reconoce como una gran mujer, pues la ha apoyado como mamá cuidando a su nieta para que ella pueda trabajar.
Como paramédico del Cuerpo de Bomberos, Verónica expresó que cuando eres madre es muy difícil atender a niños en accidentes, “se te hace más difícil porque te acuerdas que tú tienes un hijo y vives con el miedo constante de que le pueda pasar algo y más porque no estás con él todo el tiempo”.
Verónica, añadió que cuando tiene tiempo libre lo usa para aprovechar al máximo a su niña, le gusta mucho practicar deporte, por lo que se lleva a Isabela a correr o a jugar al parque, para incluirla en sus actividades, puesto que lo que busca es darle tiempo de calidad.
Verónica indicó que disfruta mucho su trabajo, pues es muy diferente a estar en un hospital, se siente mucha adrenalina cuando te subes a la ambulancia para atender una accidente, en este trabajo se viven cosas diferentes a diario, expresó.
En este 10 de mayo, Verónica cuenta que ser madre trabajadora es difícil, pero como mujeres hay que salir adelante, sobre todo por los hijos, por lo que les desea muchas felicidades a todas las mamás en este día.
Orgullosa de su hijo campeón de boccia
Antonieta Rangel es una madre orgullosa y entrenadora de un joven de 17 años, quien vive con parálisis cerebral, discapacidad que le impide poder caminar, pero pese a ello es deportista de boccia y ganó medalla de oro en los Juegos Paralímpicos.
“Juan Roberto Soria es mi tercer hijo, cuando nos confirmaron que era niño, mi esposo y yo estábamos muy contentos, ya teníamos dos niñas e iba a ser el primer hombrecito. Fue un niño prematuro, nació de seis meses y medio, duró en la incubadora dos meses luchando y pese al diagnóstico, mi niño es un luchador y salió adelante”, expresó Antonieta Rangel.
Cuando Juan Roberto nació pesó un kilo con 180 gramos, era muy pequeño y fue entregado a su madre tres meses después de haber nacido. No fue hasta los 9 meses que Antonieta supo que tenía parálisis cerebral.
De 10 niños que nacen prematuros, un promedio de uno a dos niños padecen de parálisis cerebral, afectando principalmente el área motriz.
En un principio esta noticia fue sorpresa para Antonieta y su esposo, indicó que cambiaron muchas cosas, pero como familia todos han aprendido más de Juan que él de ellos, pues es una persona muy positiva y feliz con la vida que tiene a pesar de sus limitantes.
“Mi hijo es muy inteligente y le hemos dado el apoyo necesario para que salga adelante, que no esté solo en casa, como papás le hemos dado lo mejor que hemos podido y todos mis hijos, mi esposo y yo hemos hecho equipo para poder sacar adelante a Juan Roberto”, expresó.
Antonieta indicó que se dedica al 100 por ciento a sus hijos y no es una tarea fácil, pero la realiza con todo el amor del mundo.
Además ella es entrenadora de boccia de su hijo, disciplina paralímpica cuya práctica está destinada a deportistas con discapacidades totales o parciales, es un juego de pelota.
En la última competencia de boccia que fue el año pasado en Cuernavaca, el equipo de Juan se trajo medalla de oro y tres medallas de bronce, logro por el cual toda su familia está muy orgullosa.
Antonieta indicó que Juan tiene una cirugía pendiente, por lo que probablemente no podrá competir en la próxima justa que es en Junio, sin embargo, espera como mamá poder certificarse como entrenadora oficial, para continuar entrenando a su hijo y formar un equipo de niños especiales para que puedan competir en octubre y en contiendas más adelante.
En este 10 de mayo, Antonieta lo festejará con sus dos hijas y su hijo Juan, así como con su esposo, expresó que para este día espera que todas las mamás puedan disfrutar de sus hijos y que se sientan siempre muy orgullosas de ellos.
Pierde primero a un hijo, el otro desaparece
Herlinda Hernández es una mamá que hace cuatro años perdió a su hijo mayor en un accidente automovilístico y meses después el menor de sus hijos desapareció sin dejar rastro, por lo que no pierde las esperanzas de lograr encontarlo con vida.
Sentada detrás del escritorio de su establecimiento comercial, con la tristeza en los ojos, Herlinda ve la fotografía de sus vástagos y expresa que ambos eran buenos muchachos, alegres y trabajadores, quienes nunca le hicieron daño a nadie.
Herlinda comentó que su hijo mayor, Ángel Yoan Villarreal Hernández, nació cuando ella tenía 18 años y lo perdió cuando él tenía 20 años. La tragedia ocurrió la noche del 21 de marzo del 2011, cuando Ángel salió del domicilio de sus padres para ir con su esposa e hijo, esa noche se quedarían en la casa de su suegro.
Ángel circulaba en un auto VW por el bulevar Madero, cuando perdió el control del vehículo impactándose finalmente contra un poste de CFE, murió al instante, pero su cuerpo se calcinó al prenderse fuego en el interior de la cabina.
“Mi hijo murió quemado, dejó un niño que ahora tiene seis años y que siempre habla de su papá, es igual de inteligente que él, pues va muy bien en la escuela, Ángel estudiaba Ingeniería Mecánica y sus compañeros aún le escriben cosas bonitas en su muro de Facebook”, expresó Herlinda.
Mario va a cumplir 21 años el 25 de junio, pero no podrá festejarlo con su madre, pues meses después de la muerte de su hermano desapareció y hasta la fecha su familia no sabe nada sobre su paradero.
Herlinda y su esposo mencionaron que la tarde del 7 de octubre acudió un señor a la cerrajería para solicitar un servicio, como cualquier cliente llegó y pidió la apertura de un carro en la colonia Colinas de Santiago, su hijo Mario Gabriel Villarreal Hernández, se fue a realizar el trabajo y jamás regreso.
Indicó que el joven tenía 17 años el día que desapareció, acudió a realizar el trabajo de cerrajería, habló más tarde y dijo que andaba con su supuesto mejor amigo Pedro Valdez, quien sí fue localizado, pero Mario no dejó rastro.
“Pedro Valdez nunca nos ha querido dar razón de mi hijo, él sabe lo que pasó con mi hijo pero no me quiere decir, incluso yo le dije a su madre que comprendiera, que ya habíamos perdido un hijo y no quería perder otro, pero su madre lo encubrió”, expresó.
A pesar del dolor, Herlinda no pierde las esperanzas de encontrar a su hijo con vida, entre tanto dolor y tristeza, Herlinda y su esposo, tienen un rayito de luz, es Angelita, su pequeña niña de dos años, quien nació con Síndrome de Down, es una pequeñita alegre quien lleva el nombre de su hermano mayor, pues él es el ángel que la cuida y la protege, como indicó.
En este 10 de mayo, el único mensaje que Herlinda quiso dar es a su hijo Mario, en donde le pide que vuelva. “En donde quiera que se encuentre que no se olvide de que tiene una madre que sufre por él y llora todos los días por él y aquí está esperándolo, no me canso de esperarlo, lo hago con mucha alegría y mis brazos siempre estarán abiertos. Haya pasado lo que haya pasado, aquí estoy esperándolo.
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