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Nacidos en Coahuila; hechos en el sureste

  Por Ruta Libre

Publicado el martes, 19 de mayo del 2015 a las 19:55


Gracias a sus características geográficas, el sureste del estado ha podido diversificarse en materia de actividad económica

Las características geográficas y demográficas del sureste de Coahuila han convertido a esta parte de la entidad en una de las que mayor proyección tienen en actividades de producción y exportación

Por: Néstor González | Fotos: Homero Aguirre | Saltillo, Coahuila.- La Región Sureste de Coahuila es conocida a nivel mundial por su consolidada industria automotriz, su mano de obra calificada y sus hermosos paisajes.

Sin embargo el sector industrial, representado por los monstruos de General Motors y Chrysler, no son el único motor de esta región, integrada por Saltillo, Ramos Arizpe, Arteaga, Parras y General Cepeda.

De acuerdo con el último censo del INEGI, en los cinco municipios de la Región Sureste viven poco más de 880 mil habitantes, casi la tercera parte de la población total de Coahuila.

Gracias a sus características geográficas, el sureste del estado ha podido diversificarse en materia de actividad económica, como lo demuestra la gran cantidad de productos que aquí se generan.

De esta manera, la producción de papa, hortalizas, nuez, licores, carne seca y champiñones prosperan, algunas con ciertas dificultades, pero forman parte de la actividad económica de la región.

Historia de éxito y tradición

En Parras de la Fuente se fabrican algunos de los mejores vinos del país. Con 515 reconocimientos nacionales e internacionales –15 de ellos obtenidos en lo que va de este año–, la Casa Madero ejemplifica la pujanza de este municipio, considerado uno de los más bellos de todo el estado.

Aquí se fabrican tres gamas de vinos: la Clásica o Estándar, que contempla la línea Monteviña tinto y Monteviña blanco; la línea Reserva, que incluye los Casa Madero Chardonnay, Chenin Blanc, Sauvignon Blanc, 2V, V Rosado, 3V, Merlot, Cabernet Sauvignon y Shiraz, además del Cosecha Tardía.

La tercera línea es Gran Reserva, que son vinos provenientes de lotes específicos de uva de mayor calidad y donde se regula la producción del viñedo.

En esta línea están el Casa Grande Selección de Barricas, Casa Grande Shiraz, Casa Grande Cabernet Sauvignon, Cabernet-Sauvignon Shiraz y Chardonnay.

Francisco Rodríguez González, enólogo de Casa Madero desde hace 37 años, admite que el negocio va bien, sobre todo en el mercado nacional, con una producción de cerca de 200 mil cajas anuales.

De los vinos que se producen en la región, Casa Madero acapara aproximadamente el 98 por ciento.

Contrario a lo que se pudiera pensar, la mayor parte del producto se queda en México.

“La venta se enfoca al mercado nacional, estamos exportando a Estados Unidos, Canadá y Japón”, señala Rodríguez González. “Hemos dejado de exportar, porque para nosotros es más interesante el mercado nacional, que el mercado de exportación. Tenemos la cobertura en prácticamente todo el país, vendemos a todo tipo de clientes, distribuidores, clientes directos, estamos en tiendas de autoservicio, en tiendas especializadas…”.

Agrega que solamente el 5% de la producción va al mercado extranjero, cuando hace varios años era al revés. “Teníamos casi un 90% de exportación, y nos tuvimos que regresar al mercado nacional. La calidad de nuestro producto ha sido bien aceptada por el consumidor mexicano, y queremos darle al consumidor mexicano lo mejor de nuestros vinos”.

Explica que es un negocio próspero, sin embargo es un cultivo muy caro y a largo plazo, y es por eso que pocos se atreven a invertir en él.

Por ejemplo, el proceso de elaboración de un vino de la línea Casa Grande, puede tardar de 36 a 40 meses en salir al mercado; uno de la línea Casa Madero tardará 24 meses, y los vinos estándar de 8 a 10 meses desde la cosecha hasta su exhibición en los anaqueles de vinaterías y tiendas de autoservicio.

Casa Madero, sin embargo, sigue creciendo.

“En los próximos dos años estamos proyectando 100 hectáreas más de viñedo, tenemos un lote pegado a nosotros, y también tenemos el proyecto de sacar nuevas líneas en 2017, y estamos en una etapa de renovación y actualización de nuestras etiquetas”.

Estas 100 hectáreas adicionales, estima Rodríguez González, representarían un incremento del 20 al 30% de la producción.

Manzana regional

Coahuila destaca entre los estados que más manzanas exportan a Estados Unidos, por lo que desde hace años se convirtió en una potencia productora de esta fruta.

Los principales lugares de producción de manzana en el estado se sitúan en Arteaga, principalmente en el ejido de San Antonio de las Alazanas, donde decenas de productores mantienen a sus familias con la siembra y cosecha.

Esta mano de obra familiar ha posicionado a Coahuila en el tercer lugar nacional de manzana, con el 10% de un selecto grupo de estados que mayor producción generan.

Entre los estados productores en México destaca en el primer lugar Chihuahua, con una participación del 55%, seguido por Durango en el tercer peldaño con 16, mientras que Puebla está en el cuarto lugar con nueve por ciento.

En este aspecto, México ya es un importador neto de manzana, principalmente a Estados Unidos. Así lo confirman las estadísticas, al cierre de 2014 cuando la compra sobrepasó las 300 mil toneladas, lo que impide la comercialización de la cosecha nacional, generando una caída en su precio.

La producción de manzana en los últimos años fue en promedio de 700 mil toneladas, con un valor económico superior a los tres mil millones de pesos. Sin embargo, para abastecer el mercado nacional se requiere de aproximadamente 900 mil toneladas, por lo que el resto se importa de Estados Unidos y Chile principalmente

Champiñones en la montaña

Otra de las empresas que han fructificado en la región es la compañía productora de champiñones Monteblanco.

Ubicada en la sierra de Arteaga, en el ejido Huachichil, esta empresa tiene también reconocimiento internacional por la calidad de sus productos.

La empresa llegó a la región en 1998, con capital 100% mexicano y con apenas 30 empleados que producían cerca de 30 toneladas de champiñones al mes.

Con el desarrollo de la tecnología, Monteblanco llegó a producir, apenas dos años después y con el mismo número de personal, unas 90 toneladas mensuales.

En 2005, Monteblanco se fusionó en una “joint venture” con la empresa estadounidense Giorgio Mushrooms. Con ello se logró una importante mejora en materia de tecnología y procesos de producción con lo que se pudo incrementar la producción a 120 toneladas mensuales con las mismas instalaciones.

Dos años después, luego de hacer un análisis de mercado y del potencial de la planta, se decidió invertir para crecerla en un 30%, y para 2010 se producían ya 220 toneladas de champiñones cada mes.

Posteriormente, la producción llegó a 400 toneladas.

Apenas el año pasado los socios determinaron crecer al 50% la capacidad instalada: Monteblanco en Arteaga tenía 64 invernaderos, y se construyeron 32 más. La producción creció de 400 toneladas mensuales a 650 en promedio, aunque en ocasiones se acerca a las 700.

Los champiñones de Monteblanco se exportan al mercado nacional de Tamaulipas, Nuevo León y Chihuahua, y al mercado estadounidense a San Antonio, Houston y Dallas, donde los productos tienen un buen posicionamiento, ya que cada semana se envían unas 100 toneladas a tierras texanas, es decir, un 60% de la producción.

En México, Monteblanco surte a cadenas como HEB, Walmart, Sam’s, Costco y Alsuper, así como a muchas otras tiendas de autoservicio. “Cada que vas a una de estas tiendas y ves champiñones, sabes que provienen de nuestra planta en Huachichil”, afirma uno de los directivos de Monteblanco en Arteaga.

Algunas de las razones por las que Monteblanco decidió instalarse en Huachichil son su ubicación geográfica, ya que es un área estratégica con salidas hacia los puntos más importantes del país, además de que el clima y la calidad del agua hacen más barata la producción de champiñones, sin hablar de la calidad de la mano de obra.

El directivo recordó que hace 30 años, el champiñón aún era un producto poco popular, incluso elitista.

“Hace 30 años en Monterrey entregaba cinco o seis toneladas al mes, en el 98 estabamos metiendo a Monterrey unas 15 toneladas, era muy poquito, y ha ido creciendo con base en el conocimiento de la gente, que se ha ido familiarizando con el producto.

“Aquí en el norte estamos acostumbrados todos a comer carne, de repente viene el champiñón y empieza a formar parte de la dieta más a otro nivel. Hace algunos años el champiñón era muy elitista, además de ser muy caro, no había mucho, la disponibilidad del producto no era tan grande. Conforme va creciendo el Grupo Monteblanco, hay más presencia del producto, por lo cual la gente se va acostumbrando más a consumirlo”.

Monteblanco cuenta con tres plantas en el Estado de México, una en Querétaro, una en Jalisco y la de Arteaga. Aquí, en Huachichil, se genera aproximadamente el 20% de la producción del grupo a nivel nacional.

La planta de Huachichil está certificada en los más altos estándares agrícolas, tanto en el proceso de producción como en el proceso de empacado.

Cabe mencionar que Monteblanco se encarga tanto de la producción, como del empaque y distribución de sus productos. Cuenta con una de las máximas certificaciones en alimentos, que es la SQF (Safety Quality Food – Seguridad y Calidad en Alimentos) Nivel II.

“Ha sido un proceso muy difícil, pero esto le da a los consumidores la certeza de que somos una empresa confiable, que lo que estás viendo es un producto sano, seguro para comer, y que los estándares de nuestros procesos son los más altos”, señala el directivo.

Actualmente, Monteblanco en Arteaga tiene a 370 empleados en las áreas de producción, transporte, ventas y distribución.

“Competimos contra productores a nivel internacional con unos estándares iguales a los nuestros, y estamos sentados en sus reales, abastecemos su propio mercado desde aquí”, señala orgulloso el directivo de la planta.


» En México, Monteblanco surte a cadenas como HEB, Walmart, Sam’s, Costco y Alsuper, así como a muchas otras tiendas de autoservicio. “Cada que vas a una de estas tiendas y ves champiñones, sabes que provienen de nuestra planta en Huachichil”, afirma uno de los directivos de Monteblanco en Arteaga.

» “Aquí en el norte estamos acostumbrados todos a comer carne, de repente viene el champiñón y empieza a formar parte de la dieta más a otro nivel. Hace algunos años el champiñón era muy elitista, además de ser muy caro, no había mucho, la disponibilidad del producto no era tan grande. Conforme va creciendo el Grupo Monteblanco, hay más presencia del producto, por lo cual la gente se va acostumbrando más a consumirlo

La papa caliente de la Sagarpa

No todo es miel sobre hojuelas para los productores de la Región Sureste de Coahuila. Algunos productos, a pesar de tener una gran calidad, siguen peleando por subsistir, debido a cuestiones arancelarias y de comercialización.

Uno de estos productos es la papa, que en Coahuila representa uno de los productos mejor calificados a nivel nacional, aunque gran parte de la producción se concentra en el área de Galeana, Nuevo León.

Sin embargo, los productores locales, como la familia Garza Villarreal, conocen bien este difícil negocio.

A nivel nacional existen varias zonas de cultivo de papa. Las más reconocidas por su tamaño son Sonora y Sinaloa, donde se tienen alrededor de 20 mil hectáreas de siembra para el mercado fresco y para la industria.

Zacatecas es un estado que ha crecido en los últimos años, no tanto en área de siembra, sino en volumen de producción. Se estima que su producción es de 2 mil hectáreas.

Finalmente está el área de Coahuila y de Galeana, donde existen cerca de 4 mil hectáreas de las cuales unas 800 están destinadas a la industria, principalmente Sabritas y Barcel. El resto es para el mercado fresco a nivel nacional.

En Coahuila existen otras zonas que han surgido como productoras en la región de Cuatro Ciénegas, aunque por ahora su producción no es tan grande.

Otra zona que está entrando al mercado es la que comprende a Toluca, Michoacán y Perote, en Veracruz, que producen papa todo el año, aunque no de la calidad de la que se produce en el norte.

“La papa es un producto que demanda mucha mano de obra, nosotros debemos emplear unas 300 o 400 personas para sembrar unas 300 hectáreas”, dice Rodolfo Garza Villarreal. “Entonces está la relación uno a uno, y si estamos hablando de que si hay 4 mil hectáreas en la zona, pudiéramos pensar que se están generando 5 mil empleos nada más en nuestra región.

“Si le sumas las 20 mil de Sonora y Sinaloa, las 4 mil de nosotros, las 2 mil de Zacatecas, y las de otras zonas, pues ya estamos hablando de 30 o 40 mil personas que trabajan directamente para el cultivo de la papa”.

A pesar de la calidad de la papa de la región, afirma Rodolfo Garza, el mercado nacional está amenazado por la entrada de la papa estadounidense, misma que por ahora se encuentra suspendida.

“La Sagarpa modificó una Norma Oficial que había y se permitió la entrada de la papa americana al mercado nacional, pero a través de la Conpapa (Comité Nacional Sistema Producto Papa) en México se presentó un amparo, mediante el cual se concedió la suspensión temporal de la papa americana bajo el argumento de que la papa como tubérculo, es semilla, y la semilla es portadora de muchas plagas.

“Hay varias plagas que hay en Estados Unidos que no tenemos aquí en México, así como hay varias plagas en México que no hay en Estados Unidos; el Tratado del Libre Comercio se negoció muy cómodo para el agricultor americano: puede venir toda la papa americana a México, pero los mexicanos no podemos exportar papa a Estados Unidos, y si llegamos a exportarla es con regulaciones inalcanzables, o sea, está diseñado para que no se pueda exportar, y en cambio la importación es muy sencilla”.

Señala que los volúmenes de producción del mercado estadounidense y los costos de producción son muy baratos, además de que existe una serie de subsidios en los cuales el Gobierno americano busca favorecer al agricultor que quiere exportar a México. “Este subsidio no lo dan directamente en el campo, porque pudiéramos acusarlos de dumping, pero lo que hacen es regalarles el flete, y ahí ya no podemos hacer nada nosotros”.

Garza Villarreal espera que este año se resuelva el caso y se le dé la razón a los productores nacionales de papa.

“Si llegara a entrar papa americana libremente, zonas como la de nosotros no tendrían posibilidades de sobrevivir, porque nos empatamos exactamente con las mismas fechas de la cosecha de la papa americana, entonces estaría llegando mucha papa y muy barata”.

Explicó que en la región la siembra de papa se realiza desde marzo hasta junio, y la cosecha es en promedio 150 días después, con lo que se prolonga desde julio y agosto hasta octubre y noviembre.

Consideró que la industria de los productores de papa también enfrenta distintos retos, como la informalidad, el intermediarismo y los precios que se llegan a triplicar en las tiendas de autoservicio.

“Uno de los grandes que hay en la industria, no sólo de la papa, sino del mercado nacional, que en alguna ocasión he expresado, es más bien la cadena de distribución que existe en México para llegar al consumidor final.

“Para ponerles un ejemplo, a un agricultor mexicano, en la papa particularmente, le están pagando a cinco pesos el kilo. Pero esa papa la vas a ver en el supermercado a 18 pesos. ¿Cómo le haces para pasar de cinco a 18?”.

Explicó que los productores no venden directamente a las tiendas de autoservicio, sino que la distribución se hace a través de bodegueros que se encargan de la lavada y el empaque del producto para venderlo a las grandes cadenas.

“Nosotros tenemos muy bien identificado que el bodeguero se anda ganando de 2.50 a 3.00 pesos por kilo, esto incluye la lavada, la seleccionada, la empacada y la enviada a la tienda.

“Entonces si en este proceso estamos hablando de ocho pesos, cinco de nosotros y tres del bodeguero, ¿cómo llega a valer 15 o 18 pesos la papa? Las mismas tiendas de autoservicio están encareciendo mucho el producto fresco en el anaquel, ese es uno de los grandes retos que tenemos en este país para acortar esa ganancia de la tienda comercializadora, porque hace que en lugar de comprar papa fresca, el consumidor prefiera comprar papa procesada americana”.

Dijo que la papa procesada no tiene impedimentos para ingresar de Estados Unidos, aunque se trata del excedente que el mercado de Estados Unidos no consume.

Otro de los grandes retos que afrontan los productores de papa es la informalidad del mercado.

“La producción sí está muy tecnificada, pero ya cuando subes tu producto a un camión para entregarlo a una bodega en San Luis Potosí, Cuernavaca o Guerrero, no hay esas formalidades que sí tienen muchas empresas. Todo es trabajar con base en la reputación que tienes tú como agricultor y el comprador como bodeguero, se va el viaje sin ningún papel firmado, se recibe allá y si acaso te firman una nota de remisión nada más y se regresa el chofer con la notita de remisión firmada, entonces estás durante 90 días rezando para que no se vaya a hacer loco el bodeguero con tu producto”.

Aseguró que de esa manera se comercializa la papa a nivel nacional. “Esto nos lleva muchas veces a venderle a gente que no tiene capacidad de pago, y te dejan sentado en una sillita”.

Apuntó que una de las soluciones que encontraron algunos productores de papa de la región fue crear una sociedad cooperativa, Papas del Norte, S.C., que está constituida por cinco productores y que se encarga de lavar, seleccionar y vender el producto directamente a las tiendas de autoservicio.

“Yo creo que una de las soluciones para el campo en México es la creación de estas sociedades cooperativas. En EU gran parte de los agricultores operan bajo estos esquemas”.

Sin embargo, aclara: “Eso no quiere decir que el precio del producto disminuya, hay que ver los mecanismos para que el precio en el anaquel no suba, y las tiendas de autoservicio no inflen estos precios”.

Otra de las amenazas es la plaga conocida como paratrioza, un pulgón cuya ninfa afecta a la planta de la papa y contamina el tubérculo. Hace cinco años, el área de siembra de la papa en la región era de 7 mil hectáreas; actualmente es de 4 mil.

“El cambio climático también se está haciendo presente en nuestra zona, temporadas en las que nunca llovía ahora llueve, las heladas que llegaban hasta marzo, bueno, el año pasado tuvimos una en mayo, ese es otro de los grandes retos, el clima está modificando las temporadas de siembra y cosecha, no es un negocio sencillo, se requiere de mucha experiencia técnica y calidad en la producción”.

El mercado de la papa en esta región es el nacional, principalmente Monterrey, Guadalajara, San Luis Potosí y una parte también se va a la Ciudad de México.

La calidad del producto es reconocido a nivel nacional, pues se trata de la llamada papa blanca, que se distribuye en tiendas de autoservicio como HEB, Soriana, Walmart, etcétera.

Nuez buena

La Región Sureste también es reconocida por la producción de nuez, particularmente en los municipios de Parras y General Cepeda.

Jorge Hernández Cuéllar, quien dirige la campaña del manejo fitosanitario del nogal en General Cepeda, señala que en este municipio hay alrededor de 150 productores de nuez.

“Hay productores grandes medianos y chicos, los productores grandes tienen 10, 15, 20, 30 hectáreas; hay quienes llegan a tener 100 hectáreas de producción. Los medianos son los productores que tienen una o dos hectáreas, y el resto es productor de traspatio, que son gente con dos o tres nogales”.

La nuez es un producto de temporada, y el tiempo de cosecha es de octubre a diciembre.

En General Cepeda existen en total mil 200 hectáreas plantadas de nogal, de las cuales cerca de 700 están en producción, lo que genera tan solo en este pequeño municipio unas 700 toneladas de nuez al año.

La mayoría de este producto se vende a compradores de Chihuahua y de Torreón, donde tienen grandes centros de acopio. La mayor parte de esta producción (se estima que un 85 o 90%) se exporta a Estados Unidos a través de estos intermediarios.

Para el mercado nacional se queda de un 10 a un 15%, que se destina a lugares como Monterrey y Guadalajara, donde se comercializa con fabricantes de dulces y pasteles, principalmente.

Coahuila genera una producción de cerca de 10 mil toneladas de nuez, y los principales productores son los municipios de Parras, General Cepeda, Allende, Morelos, Arteaga y Zaragoza.

A nivel nacional, los principales productores de nuez son Coahuila, Chihuahua, Durango, Sonora y Nuevo León.

Otros productos reconocidos de la Región Sureste del estado son:

» Hortalizas (chile, tomate, cilantro, calabaza, cebolla)
» Papas fritas
» Jugos
» Carne seca
» Granola
» Barras energéticas

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