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Cariño real para niños de fantasía

  Por Paola A. Praga

Publicado el domingo, 31 de mayo del 2015 a las 14:00


Lucy, Cassandra, Ana Teresa, Emiliano, Lidia, son algunos de los nombres de los 80 bebés que Albesa Loa ha “dado a luz”

Saltillo, Coahuila.- Lucy, Cassandra, Ana Teresa, Emiliano, Lidia, son algunos de los nombres de los 80 bebés que Albesa Loa ha “dado a luz”. Es artista de bebés Reborn, piezas que parecen bebés de carne y hueso pero no son más que muñecos a los que muchos adultos miman y dan cuidados.

Son bebés que no se enferman, que son eternos. Los muñecos se pintan a mano, pueden tener cabello humano y huelen a bebé.

Algunos están equipados con dispositivos electrónicos que imitan el latido del corazón o la respiración.

Están rellenos para que se sientan tan pesados como los bebés humanos según la etapa de crecimiento a la que correspondan: prematuro, recién nacido y hasta de 2 años.

Albesa Nohemí Loa de la Cruz tiene 30 años, vive en Apodaca, Nuevo León y es diseñadora gráfica. Antes de realizar muñecos Reborn elaboraba sobre pedido muñecos de tela basados en algún personaje de anime o manga.

“Antes de dedicarme a realizar bebés Reborn sólo tenía empleos eventuales relacionados con publicidad o arte en imprentas, o talleres artísticos para niños como instructora de pintura, modelado en plastilina, creación de historietas estilo japonés, manga”, explica.

“Desde siempre me ha apasionado el mundo de las muñecas, pero después del fallecimiento inesperado de mi padre entré en una gran depresión y me fue muy difícil superarlo. Traté de encontrar alguna terapia para distraerme un poco o algún motivo de inspiración.

“Quise aprender a realizar muñecas de porcelana. Buscando en sitios web relacionados de pronto llegué a varios de ellos donde mostraban unos muñecos excepcionales llamados Reborn, me impresionaron demasiado y quedé maravillada, sus detalles eran exquisitos, llevaban venas, uñas, cabello natural, rojeces. Costaba trabajo pensar que no eran bebés reales”, afirma.

El tiempo de elaboración depende del tamaño del bebé. Aquellos de aspecto prematuro, recién nacido o de 3 meses tardan cerca de dos semanas, mientras que los bebés de talla 6 meses a un año, son tres semanas. Los pedidos para Albesa son de todo tipo: actualmente elabora una niña Reborn con apariencia de un niño de preescolar.

La cabeza, manos y piernas están hechas de vinil suave, el torso es de tela, articulado en las extremidades, el relleno es de algodón sintético y microesferas de cristal para darles un peso lo más natural posible.

Los ojos de los Reborn son de acrílico, y si el cliente lo pide, pueden ser de cristal. Su cabello es de origen natural o cabello humano y es injertado a mano con una aguja especial. Albesa ha creado muñecos a los que les implanta un pequeño imán de neodimio por dentro para poder colocarles un chupón imantado por fuera.

Se pintan con un óleo especial llamado génesis, el cual debe combinarse con un solvente inodoro y secarse a más de 120 grados.

Albesa explica que la mezcla debe tener una consistencia diluida y traslúcida, además de que cada bebé Reborn requiere alrededor de 15 capas de pintura.

Los bebés son muy flexibles y el movimiento es prácticamente igual al de un bebé real, el pelo se injerta uno a uno. “Con este tipo de muñecos no se pretende de ninguna manera sustituir a un ser querido, si no que son utilizados como terapia ocupacional”, dice.

POLÉMICA

El bebé Reborn es una pieza polémica percibida de distintas maneras. Para los coleccionistas son valiosos y los adquieren para exhibirlos en repisas, aparadores o como adornos. Otras personas los consideran juguetes, a pesar de que son considerados piezas artesanales delicadas y que requieren cuidados.

Pero en la experiencia de Albesa hay quienes tratan a los muñecos como bebés casi reales.

“Quienes ven a sus bebés de este modo enfrentan malos prejuicios al respecto, usualmente los cuidan, cambian, mecen, sacan de paseo y existe un temor popular infundado de que las personas lleguen a confundir la fantasía con la realidad, pero tratar a un bebé Reborn así es muy común y es tan sólo un juego, como cuando disfrutamos de un buen videojuego. La realidad y la fantasía nunca llegan a fusionarse”.

La lista de clientes de esta artesana de muñecos es vasta, va desde los coleccionistas y amantes de las muñecas, hasta personas que adquieren un bebé Reborn cuando su familia está completa y desean tener un bebé para cumplirles a sus hijos el gusto de tener un hermano pequeño.

“Hay desde adolescentes hasta adultos mayores, son madres o padres de familia. Me ha tocado quien compre bebés Reborn para celebrar eventos especiales, por ejemplo, cumpleaños, primera comunión, graduación, XV años, Día del Niño, Navidad”, explica.

Ha recibido pedidos de clientes que desean una réplica de sus hijos que ya son mayores, y le entregan fotos de cuando eran pequeños.

También ha trabajado bebés a quienes han perdido a un hijo y recurren a un muñeco como terapia para tratar de sobrellevar el duelo.

“Un bebé Reborn así puede ser personalizado y se hace con base en fotografías o la descripción que se me indique. Yo, antes de hacer un pedido así, siempre recomiendo a mi cliente consultarlo con un especialista, un psicólogo, porque aunque la mayoría de las veces ha sido para bien, puede ser que en algunas circunstancias sea 
contraproducente”.

El trabajo de Albesa ha sido solicitado también por personas solteras, divorciadas o viudas, parejas y matrimonios que no pueden concebir y también matrimonios pertenecientes a la comunidad LGBTI, incluso personas de la tercera edad.

ILUSIÓN MUY PALPABLE

Albesa se encarga de hacer un trabajo artesanal en detalles como el tono de piel, las venas, el rubor de las mejillas, el brillo en el rostro, el cabello natural, y sobre todo, al medir el peso. Presta especial atención porque asegura que “en conjunto logran que el muñeco se asemeje al máximo a un bebé real”.

El primer paso de este proceso es el arreglo de las extremidades del muñeco: la cabeza, las piernas y los brazos. Son pintadas con un óleo especial conocido como pintura Génesis, que en combinación con un solvente forma una textura diluida.

Según explica Albesa, para que un bebé Reborn se encuentre terminado se le debe aplicar una serie de capas de pintura y de esta manera se logre el color necesario, sin olvidar cada detalle.

“Las uñas, las venas, los plieguesitos de la carne son muy importantes, se trabaja cada detalle porque tras cada capa de pintura es necesario secarla al calor, con un horno especial, y sirve para sellar la pintura.

Albesa es cuidadosa en todo el proceso de fabricación. “Hay que saber dónde aplicar sombras para arrugas en la piel, brillo. Al terminar de pintarlo, se le coloca una capa protectora de barniz mate, lo que hace que el bebé no brille”.

Darle el toque humano requiere de dedicación. Después de haber pintado brazos, cabeza y piernas, Albesa coloca a mano uno a uno los cabellos. Con una aguja fina, van siendo acomodados poco a poco para que al peinarlo simule el remolino que se forma en la cabeza. Cuanto termina, lo fija con espray y le realiza un corte.

Antes de ser entregado en adopción, como se define la compra del muñeco en el mundo Reborn, al cuerpo del bebé de plástico se le pegan e insertan las pestañas y se define si el muñeco lleva ojos abiertos o cerrados, a deseo del cliente.

¿Qué son?

» Los bebés Reborn son muñecos detallados de tal manera que no sólo aparenten ser bebés reales, sino que huelen y hasta pesan como uno de carne y hueso.

» Se pueden crear según los gustos del cliente, con base en fotografías o en descripciones.

» Cada bebé es único, con características propias.

» A cada figura se le colocan más de cinco capas de pintura especialmente creada para la ocasión.

» Tienen uñas, cabello natural y hasta el peso de un bebé, de acuerdo a la etapa de desarrollo que se represente: prematuro, recién nacido o hasta de un niño de 2 años.

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