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Publicado el domingo, 2 de agosto del 2015 a las 14:00
Piedras Negras, Coah.- Rodeado por las amorosas manos de su esposa Ana Sofía Aréchiga, llegó a la iglesia de Nuestra Señora de San Juan, la urna con las cenizas de Francisco García Castells Alanís, que perdiera la vida en un accidente aéreo.
A su lado, Camila Alanís de García Castells sufría la pena de perder a su hijo, pero fortalecida por la fe en Dios fue a entregarlo con la esperanza de que ahora disfruta de la vida eterna.
Los sacerdotes Octaviano Elizondo, Jorge Humberto Flores Berlanga y Alejandro Gómez Peña recibieron las cenizas de Paco, bendijeron la urna y oficiaron la misa de exequias por el descanso de su alma.
En la iglesia, tapizada por los arreglos florales que enviaron a la funeraria amigos y familiares de Paco García Castells, se sentía la tristeza de perder trágicamente al amigo de todos, al hombre noble y bueno que siempre tenía un sí para quién lo necesitaba, al hijo que con respeto siguió el rumbo correcto que le marcaron sus padres, al hermano solidario, al padre amoroso que amaba a sus tres pequeños, al esposo que amaba entrañablemente a la mujer que eligió para hacerla su compañera de vida.
Al frente de la iglesia se colocó una gran fotografía de Paco, del sonriente Paco que se ganaba a la gente con su sencillez, con su alegría, con su afán de dar y dar siempre a quien lo necesitaba. Junto a ella, su sombrero, sus botas y las fotografías familiares.
Rosas blancas engalanaban el lugar donde se depositó la urna con las cenizas que fue bendecida desde su llegada a la parroquia donde lo despidieron cientos de personas, entre quienes se encontraban el gobernador Rubén Moreira, la diputada Sonia Villarreal, los alcaldes Fernando Purón y Gabriela Fernández Osuna, el cónsul Ricardo Santana, el exalcalde de Villa Unión, Gabriel Elizondo y su esposa, así como muchos amigos y compañeros funcionarios del Gobierno estatal.
Antes de terminar la misa de exequias se leyó un emotivo mensaje que arrancó lágrimas y aplausos. Eran las recomendaciones de Paco para su familia y amigos, para sus seres queridos a quienes no quiere ver tristes desde donde se encuentra.
Finalmente todos los asistentes a la misa de despedida extendieron sus manos, pidieron a Dios que recibiera al alma de Paco y le dieron la bendición que le acompaña en el viaje hacia la Casa del Padre donde disfrutará de la vida eterna.
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