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Por
Yadira Leos
Publicado el sábado, 15 de agosto del 2015 a las 14:00
Saltillo, Coah.- Fue su carácter recio y decidido lo que ayudó a Ana María Escobedo Cortés, Mamá Nita, a luchar siempre por la igualdad y en contra de las injusticias, acciones que la llevaron a ser considerada “ la reina del barrio”.
Desde siempre fue una mujer inquieta y llena de actividades, pero debido a su avanzada edad en los últimos meses permaneció postrada en su cama desde donde, cuando estaba lúcida, relataba sus anécdotas, esas en donde los personajes principales eran Pancho Villa y las adelitas.
Nació el 10 de abril de 1912 en la capital del estado y su infancia la vivió en la calle Colón, en la Zona Centro. Posteriormente, cambió de domicilio a una casa ubicada en la calle Salazar y por más de 40 años vivió en la calle Mixcoac. Fue ahí mismo en donde cerró sus ojos para siempre.
Como se acostumbraba en 1900, Mamá Nita contrajo matrimonio a temprana edad y procreó seis hijos: Federico y Juan, quienes ya fallecieron, y le sobreviven cuatro mujeres: Martha, Victoria, Margarita y Sus hijas recuerdan que desde los primeros rayos de luz que anunciaban el día, sus padres se levantaban a trabajar, ella siempre procurando la ropa limpia, la comida lista y los niños arreglados, esperando al marido que regresara de sus labores.
Entre sus primeras tareas del día estaba el lustrar el zaguán, este espacio que recibe a los invitados y familiares siempre lució encerado y repleto de macetas, entre sus preferidas los geranios, que hacían juego con los canarios que posaban en las jaulas.
Hace 20 años enviudó y con ayuda de sus familiares logró salir avante de la muerte de su esposo. Continuó con su vida, que a pesar del carácter recio y que la llevó a pelear con el carnicero, el tendero y el cobrador, siempre sobresalió su carisma para agradar a quienes la rodeaban.
“Era muy enojona y no le gustaban las injusticias, pero les caía bien a los vecinos y la llamaban ‘reina’”, expuso Magdalena Covarrubias Escobedo, una de sus hijas.
Hace 15 días una depresión la llevó a no querer probar bocado, hasta que ayer entregó su alma a Dios y ahora desde allá, en el Cielo, vigilará a los más de 90 miembros de su familia, entre hijos, sobrinos, primos, nietos, bisnietos, tataranietos y tataratatara nietos.
Como una persona muy directa, que no tenía “pelos en la lengua” será recordada Mamá Nita por Eduardo Covarrubias, su nieto.
“Nunca se dejó de nadie, ella siempre decía ‘tengo 100 años y no me dejo de ningún cabrón’, yo le decía ‘abuelita, soy su nieto’ y con su voz fuerte asentaba ‘por eso te estoy diciendo, para que sepas’”, relató Eduardo.
La demencia senil no le dio oportunidad de despedirse de sus familiares, pero sí le dijeron adiós a Mamá Nita y ruegan a Dios por su descanso eterno. La misa de cuerpo presente será oficiada en la iglesia de San José y su última morada será el panteón Santo Cristo.
Magdalena.
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