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Por
Leticia Espinoza
Publicado el viernes, 18 de julio del 2008 a las 14:00
Ramos Arizpe, Coah.- Llegan desde Saltillo para deleitar los oídos de los ramosarispenses, por las calles cantan tradicionales corridos como los de Agustín Jaime y Laurita Garza, trabajan seis horas haciendo lo que les gusta, dependiendo de la buena voluntad de la gente que los observa tocar el acordeón y la guitarra haciéndose llamar “Los dos amigos”.
“Venimos de Saltillo de allá por el rumbo de Arteaga, salimos a las 10 de la mañana de nuestras casas y para las cuatro ya estamos de vuelta” comentó Inocencio Macías Padilla, luego de secarse el sudor de la frente.
Sin embargo, la vida del dueto “Los dos Amigos” no siempre fue la música, pues hasta hace tres años cada uno se dedicaba ha trabajar por su cuenta, pero luego de pensionarse pudieron hacer los que desde “chavos le gustaba: cantar”.
En Ramos, casi siempre se les puede encontrar frente a un supermercado ubicado en la zona centro donde la gente que entra y sale se alegra con sus notas musicales.
Algunas amas de casa caminan cargadas de bolsas y pese a la crisis económica guardan un poquito de monedas para compartirlas con “los señores del acordeón y la guitarra” como les dicen los niños que se sientan frente a ellos para contemplarlos.
Con hijos ya mayores y todos casados, a Luis Herrera Salazar el otro miembro del dueto, lo espera su esposa con la comida servida en la mesa, pero a Inocencio Macías Padilla sólo lo acompaña la misma guitarra con que recorre las calles, pues relata que su esposa falleció hace 20 años.
“Yo llego, y veo qué puedo comer, pero luego me pongo a estudiar las canciones que me piden a lo largo del día y no nos sabemos, pero antes paso a alguna parte donde pueda encontrar el disco y aprendérmela más rápido” mencionó Inocencio, mientras que deja de cantar por un momento.
De carácter más serio que su compañero Inocencio, Luis Herrera (que ameniza con el acordeón) relató que ahora se dedica a una pequeña labor y a la música, pues antes no pudo entregarse de lleno porque tenía una familia qué sostener y el oficio de músico o “fara fara” nunca es estable.
Inocencio Macías dice lo mismo; con plena libertad hacen paradas en cada casa donde les piden una canción, por la cual reciben como pago 20 pesos, lo bueno es cuando los contratan por horas.
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