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Una ‘tragedia’ que se esconde en los arroyos

  Por Rodrigo Flores

Publicado el miércoles, 19 de agosto del 2015 a las 14:00


Obras fantasma que taponean vía natural de escurrimientos amenazan a miles de personas

Saltillo, Coah.- Son obras que han sido abandonadas por cuestiones políticas o desastres naturales y que ponen en riesgo a los saltillenses que habitan en sus alrededores.

Estas son cuatro construcciones ubicadas en cauces federales a las que ya no se les dio seguimiento, pero que representan un peligro latente ante la temporada de lluvias, cuando la corriente de estos arroyos es de mayor potencia, sin embargo, será bloqueada por estas obras abandonadas.

ARROYO DEL CUATRO

Ubicado al norte de la ciudad, el arroyo del Cuatro ha sido el de mayores problemas para las autoridades municipales y estatales, ya que un desacuerdo con los supuestos propietarios de predios ubicados cerca del cauce ha frenado por más de cinco años la canalización del mismo.

Esta obra vendría a evitar la inundación de más de cinco colonias aledañas, sin embargo, no se ha podido llevar a cabo al no llegar a un acuerdo entre propietarios, Municipio y el Estado.

Durante 2013, el Ayuntamiento comenzó con la obra para abrir el paso de acuerdo con el trazo de la Comisión Nacional del Agua, sin embargo, un propietario de un tramo tramitó un amparo y un juez federal obligó al Municipio a dejar el predio como se encontraba.

En la actualidad, el paso del agua no existe ya que se tapó con tierra y la corriente se estanca en predios ubicados sobre el bulevar Eulalio Gutiérrez, hasta los límites con Ramos Arizpe.

RAMIFICACIÓN DEL CEBALLOS

Ubicado entre las colonias Guerrero y Miguel Hidalgo, al suroriente de la capital, este arroyo contiene la descarga de corriente proveniente de la sierra de Zapalinamé hasta el periférico Luis Echeverría.

Hasta hace algunos años, el cauce de unos 10 metros de ancho por 4 de profundo, y una extensión de casi 3 kilómetros (dimensiones aproximadas) contenía las descargas inclusive de las calles paralelas a éste, por lo que evitaba inundaciones en las colonias mencionadas.

De acuerdo con vecinos, hace cinco años aproximadamente comenzaron con la construcción de canchas deportivas y se procedió a taponar el cauce con la colocación de un tubo de concreto, obra que nadie sabe quién llevó a cabo ni quién otorgó los permisos para su realización.

Según la Conagua, hay una denuncia penal en contra de quien resulte responsable, sin embargo, no se habla de un culpable ya que es la Procuraduría General de la República la que lleva el caso.

Mientras se sanciona a los supuestos responsables, los habitantes tienen que sufrir las consecuencias (inundaciones) de una obra mal hecha, lo cual fue confirmado por la misma Conagua, que canceló la construcción que hoy se encuentra en el olvido.

ARROYO LA TÓRTOLA

Vecinos de la calle Sauz, en pleno corazón de la ciudad, denunciaron el desplome y desgaje del arroyo La Tórtola, el cual atraviesa por el Centro de Saltillo y que representaba un riesgo para los habitantes por el derrumbe de las placas y parte de la superficie de la calle.

Tras la denuncia, autoridades municipales y estatales invirtieron en la canalización y reconstrucción del cauce para que habitantes cercanos pudieran pasar sin riesgo hacia sus viviendas, pero meses después volvió a presentarse un desplome mayor, incluso un vehículo cayó en el pozo.

Tras el segundo reporte se volvió a reparar la pared del cauce y se reconstruyó la parte derrumbada, aunque siguió un hundimiento que los vecinos creen que volverá a afectar su paso.

ARROYO CEBALLOS

Más de 40 millones de pesos se invirtieron en la canalización del arroyo Ceballos, el cual incluyó una mampostería de concreto y gaviones de piedra para evitar el desbordamiento y erosión del mismo, sin embargo, con las primeras lluvias después de su construcción, la obra se fue a la basura.

El material colocado fue arrastrado por la corriente, los tapetes de concreto se desprendieron de las paredes del cauce y sólo quedaron los gaviones de piedra; a la fecha, nadie se ha hecho responsable de la fallida obra.

Desde la colonia Oceanía, hacia el norte con Los Pinos, se canalizó un tramo de casi tres kilómetros para evitar inundaciones y más daño a viviendas cercanas.

El temor de los colonos es que el mismo material que se desprendió ocasione un tapón en el puente del bulevar Musa de León, y como consecuencia se desborde el cauce sobre las calles de las colonias aledañas.

Otro de los temores es que las dimensiones del arroyo sigan creciendo como hasta ahora y comience a afectar las avenidas aledañas, como es el caso de la calle Tezcatlipoca, donde ya hay una considerable afectación.

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