Nacional

Publicado el lunes, 24 de agosto del 2015 a las 23:47
México, D.F.- Cuando un niño es diagnosticado con cáncer lo peor que los papás pueden hacer es mentirle respecto a su enfermedad, por eso es muy importante que la familia resuelva todas sus dudas con el médico para así poder hablar claramente con el niño.
Enrique López, jefe de Oncología del Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional Siglo XXI, destaca que una de las funciones del médico es ponerse en los zapatos de los papás y responder de forma clara y sencilla a todas sus preguntas, porque ellos necesitan información para poder transmitirla al niño.
“Jamás hay que mentirle o tratar de esconder la verdad, el niño debe entender que tiene una enfermedad grave porque si no, no va a entender por qué se tiene que someter a un tratamiento tan agresivo.
“Y con los adolescentes es aun más importante decirles la verdad y responder a sus preguntas, porque si les mientes te pierden confianza y si eso pasa te abandonan y abandonan el tratamiento”, advierte.
El oncólogo pediatra destaca que para lograr la remisión (eliminar las células cancerosas y curar al niño) es indispensable seguir el tratamiento al pie de la letra.
“Debes ganarte la confianza del niño para que esté siempre contigo, si lo convences de que aguante el tratamiento tiene muchas posibilidades de curarse, se trata de hacer un trabajo en equipo, que el niño sepa que se le puede caer el cabello, que puede vomitar y sentirse mal pero que sus papás y su familia lo están acompañando, que todos juntos van a aguantar el tratamiento”, explica.
Hablar con los hermanos del pequeño enfermo también es importante para que sepan por qué su hermano se siente mal y entiendan que la dinámica familiar cambiará porque el pequeño necesita cuidados y tratamiento para que todo vuelva a la normalidad.
Además, es importante avisar en la escuela lo que está sucediendo, explicarle al maestro y al director cuánto tiempo estará ausente el niño y pedirles apoyo y comprensión para reinsertarlo en sus actividades una vez que supere la enfermedad.
López subraya que un niño con cáncer no debe ser sobreprotegido porque al ser tratado diferente a sus hermanos puede interpretar que algo anda mal en él o ella y puede sentirse culpable por estar enfermo.
“Tiene que ir a la escuela, tiene que jugar, tener amigos, debe llevar una vida normal, habrá periodos del tratamiento que deba estar hospitalizado, pero cuando esté en casa es muy importante mantener los límites porque eso le da seguridad.
“Hay que apoyarlo, escucharlo, tenerle paciencia y expresarle cariño pero eso no significa permitirle que agreda a los demás o que no cumpla con sus obligaciones”, destaca.
Mantener los horarios de comida y de sueño también es importante, y si la salud del niño lo permite, debe seguir yendo a la escuela y seguir cumpliendo con sus obligaciones como recoger su ropa y sus juguetes o tender su cama. 3 a 5 años- “Estamos en el hospital para que te ayuden a sentirte mejor, te van a dar unas medicinas muy poderosas, que van a pasar por un tubito (catéter). Yo voy a estar contigo”
5 en adelante- “Te has sentido mal últimamente ¿verdad? Por eso estamos aquí, para que te den un tratamiento, con unas medicinas poderosas. Vamos a tener que estar viniendo, pero yo voy a estar contigo y podemos traernos tus juguetes” 8 en adelante- “Todos los estudios que te han hecho nos muestran que tienes una enfermedad que se llama cáncer y necesita un tratamiento muy específico, no sabemos por qué apareció, pero sí cómo combatirla.
“Así que estaremos aquí para que te den el tratamiento que se llama quimioterapia (radioterapia, etcétera); una combinación de medicinas potentes que van a poner con un tubito (catéter). Yo estaré junto a ti, y lo que necesites saber podemos preguntárselo a los médicos y a todas las personas que están aquí para ayudarnos”
16 en adelante- Explicaciones iguales a las que se le darían a un adulto. Hay que averiguar qué quiere y necesita saber, y proporcionarle toda la información. Además, podemos apoyarlo con el manejo de sus emociones y respetar en todo momento su autonomía.
¿Cómo le digo a mi hijo que tiene cáncer?
0 a 3 años- No necesita mucha información, pero sí requiere que estés junto a él en todo el proceso, que lo abraces brindándole mucho cariño y paciencia, que juegues con él y que perciba la mayor tranquilidad posible.
Hay que ayudarlo a ir identificando qué siente y apoyarlo para que lo exprese
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