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Redacción
Publicado el martes, 25 de agosto del 2015 a las 13:00
Saltillo, Coah.- Cansados de los malos manejos de la corporación, policías del Municipio de Saltillo decidieron denunciar una serie de abusos y excesos con la esperanza de generar un cambio que favorezca a los uniformados y a la ciudadanía.
“Hoy nos decidimos a levantar la voz y darles a conocer las cosas que pasan dentro de la Policía Municipal de Saltillo, porque de alguna forma está involucrada la ciudadanía, los elementos ya no quieren hacer su trabajo por miedo a los mandos, por eso el pueblo tiene mermada su seguridad”, dijo un elemento que decidió mantener el anonimato para evitar represalias.
Arma su ‘pandilla’
Decididos a buscar un cambio, los uniformados ventilaron la vergonzosa situación que se vive dentro de la corporación, la cual está dirigida mayormente por familiares o gente cercana al director de la Policía Municipal, Clemente Yáñez, que pese a su ineptitud, los coloca en puestos importantes, con sueldos abrumadores.
La “pandilla” del director de la Policía Municipal de Saltillo, como comentaron los elementos policiacos, está conformada por su secretaria, quien es prima de su concuño Waimar, y también el comandante Zaragoza, que es familiar del director.
“Waimar Jiménez se ostenta como director operativo, cuando en su lugar tiene un puesto administrativo, sin embargo, por ser el concuño del mayor Clemente él tiene la autorización para regir bajo ese mandato, generando prepotencia y malos manejos por parte de su clan”, comentó un elemento municipal.
Waimar ha destruido el departamento de honor y justicia, el cual debe hacerse cargo de las denuncias en contra de los elementos, sin embargo, eso no es necesario para Jiménez ya que él tiene la autoridad para hacer sus propios juicios. Aún sin elementos comprobatorios, acusa a los uniformados, obligándolos a firmar su baja voluntaria con tal de no ser boletinados. “Hubo un caso donde tres compañeros fueron acusados por un detenido ante Waimar de robo de un teléfono celular, de los nuevos que traen GPS, por lo cual se les solicitó una cuota de 5 mil pesos cada uno para pagar el aparato; días después el detenido se presentó con Jiménez para pedirle disculpas, ya que su celular había sido encontrado en casa de una amiga, sin embargo, Waimar aún les exige la cuota para recuperar el aparato”, describieron los policías.
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