Internacional

Publicado el miércoles, 26 de agosto del 2015 a las 17:37
Viena, Austria.- La policía húngara disparó este miércoles gases lacrimógenos contra un centro de tramitación para migrantes en Roszke, localidad húngara en la frontera con Serbia, para impedir la salida de unas 200 personas, afirmó a la AFP un portavoz.
Los inmigrantes se negaron a que les tomaran las huellas dactilares y los policías “intentan calmar la situación pero los migrantes siguen gritando”, afirmó el portavoz policial Szabolcs Szenti.
Sin embargo poco después un corresponsal de la AFP constató que se había recobrado la calma en el lugar.
Las tensiones se han disparado después de la llegada el martes de 2.500 personas –un numero récord en un solo día– a Hungría, país miembro de la UE, procedentes de Serbia, país no miembro.
La mayoría son de Siria, Afganistán y Pakistán, y entre ellos hay 555 niños, según la policía.
Para hacer frente al intenso flujo migratorio, Hungría anunció este miércoles que enviará 2 mil 100 agentes suplementarios a la frontera con Serbia.
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