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Tic Tac, el hijo que nació desde la reclusión

  Por Leticia Espinoza

Publicado el viernes, 28 de agosto del 2015 a las 14:01


Entre amenazas de otros presos y de las propias autoridades penitenciarias, taller literario logra su objetivo

Saltillo, Coah.- El Ojo Derecho de Polonio, un taller de escritura y periodismo que se impartió por dos años en el Cereso varonil de Saltillo, dio a luz su primer hijo: Tic Tac, un libro que recoge las voces de 16 internos, pese a las adversidades de trabajar enmedio de las secuelas que dejó el autogobierno y la amenaza de autoridades penitenciarias.

Dificultades que fueron superadas con el compromiso de talleristas que exigen no más tortura, no más revisiones humillantes y vejatorias a mujeres y la inclusión de las universidades en los Ceresos.

Jackie Campbell, coordinadora del programa, señaló que el taller surgió porque el obispo Raúl Vera consideró que había una falta de atención en las cárceles, mientras que el libro nació con el objetivo de que las personas en libertad conozcan, a través de la lectura, a quienes están en el encierro.

La promesa del taller fue convertir en sujetos de derecho a los internos, y escribir un libro que representó una especie de liberación para los participantes, por lo que esperan la autorización de una segunda etapa.

“Estoy convencida de que trabajar en las cárceles refleja seguridad en la sociedad. Si habláramos de consignas específicas, ¿qué pide El Ojo Derecho de Polonio?

“Pediría no más tortura, no más revisiones humillantes y vejatorias a mujeres –madres, hijas, esposas y hermanas de los internos–, pero también pediría incluir a las universidades al interior de las cárceles”, señaló la activista.

La idea de Campbell surge de la experiencia de Óscar Castelnovo, periodista y escritor, coordinador de la Agencia para la Libertad, quien se ha dedicado a realizar este tipo de labor durante 30 años en cárceles de mujeres de Argentina.

“Los internos son subestimados, como que no pueden pensar, sentir, aportar a una sociedad distinta. Es posible que no lo puedan hacer porque la cárcel es un centro de devastación para los seres humanos, los talleres, la carreras universitarias, todo aquello que sirve para crear espacios de libertad en una misma cárcel”, consideró Castelnovo, quien recordó que en las cárceles argentinas donde funciona la universidad hay menos reincidencia.

LAS DIFICULTADES PARA CONCEBIR

La activista reveló que a lo largo del taller ocurría que aislaban a los alumnos antes de las clases, mientras que el GATE y el GROM durante las revisiones en el Penal los aislaron, al grado de que algunos pensaron que serían ejecutados. Además, hubo amenazas de no ser puestos en libertad si seguían asistiendo a los talleres.

“Fue complicado porque iniciamos cuando todavía había droga y autogobierno… pero hoy nació el hijo y celebramos el hijo… Sí hubo amenazas, no nos lastimaron a ninguno de los talleristas, más allá de una tableada; pudimos haber abortado”, reveló Campbell.

En el camino aprendieron a unirse y sortear violaciones a los derechos de los internos, quienes los primeros días no tenían siquiera energías porque antes de las 8 de la mañana que empezaba el taller, el Cereso no les daba acceso a agua y comida.

ORIGEN DEL NOMBRE

El Ojo Derecho de Polonio, nombre que se le dio al taller evocando la novela de José Revueltas, fue una combinación de técnicas y herramientas de escritura para lograr que los internos pudieran escribir desde un poema, un cuento, entrevistas y relatos de tortura que hoy se compilan en el libro Tic Tac, cuyos textos son firmados por sus autores y algunos con seudónimo por cuestiones de seguridad.

Al taller asistieron permanentemente 20 alumnos, cuyos delitos no importaron, aunque al principio la autoridad solicitó que no fueran internos que hubieran cometido delitos federales o de violación, sin embargo, al final sólo importó que supieran leer y escribir y tuvieran una condena larga.

ABOLICIONISTAS

Desde la opinión de Castelnovo, los talleres van contra la injusticia y la inequidad para que en un futuro no sea necesario el encierro.

“Somos abolicionistas, creemos que no deberían existir; no hay nada más ineficaz y multiplicador que las cárceles. Estados Unidos es el país que tiene mayor tasa de prisioneros del planeta, pero también tiene una mayor tasa del delito”, dijo.

Según el escritor y activista argentino, la gente no va a dejar de cometer delitos por miedo a ir a la cárcel.

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