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Agencias
Publicado el lunes, 11 de abril del 2016 a las 14:00
BERNARDO SEPÚLVEDA / Ciudad de México.- En términos geopolíticos, la amenaza internacional más grave que enfrenta México es la delincuencia transfronteriza que se origina en el Triángulo Norte de América Central, compuesto por Guatemala, Honduras y El Salvador.
La importancia creciente del crimen organizado transnacional, operando en México y en Centroamérica, incrementa la violencia y la inseguridad en toda la región, generando riesgos extremos al ciudadano, a las instituciones de seguridad pública y al Estado mismo.
El Triángulo del Norte constituye una de las regiones más peligrosas en el planeta, excluyendo zonas con un conflicto bélico declarado.
El área confronta retos sin precedentes, con la presencia activa de pandillas callejeras, organizaciones criminales sofisticadas y una corrupción endémica en los órganos de seguridad del Estado, incluyendo a aquellos responsables de la impartición de justicia.
Una consecuencia de esos vacíos de autoridad es que Honduras, Guatemala y El Salvador tienen uno de los índices más elevados de homicidios en el mundo.
Con el creciente volumen de drogas ilícitas en tránsito por los corredores de México y América Central, el crimen organizado transnacional cada vez cuenta con más recursos financieros, controla mayores espacios territoriales, recluta más sicarios, almacena un arsenal impresionante de armas y municiones, y ejerce una preocupante influencia sobre varias de las instituciones gubernamentales de la región.
Debilidades Sin embargo, aunque el tráfico de drogas ha generado mayor violencia, la razón principal de la inestabilidad en el área está imbricada en la debilidad gubernamental y en el poder de actores no estatales.
Existe una relación directa entre la violencia criminal y el vacío que se genera con la ausencia de la autoridad del Estado. Al producirse ese vacío, emergen poderes alternativos que cubren los huecos abandonados por las instituciones gubernamentales. Esos son los huecos que llena el poder del crimen organizado, El problema fundamental en las zonas fronterizas no guarda relación con la inseguridad de las fronteras. Guarda relación con la falta de seguridad ciudadana y un Estado de Derecho. Una amenaza
Conviene advertir que, conforme al estudio de la ONU sobre Crimen Organizado Transnacional en América Central y el Caribe, en Estados Unidos la demanda y el consumo de cocaína han disminuido en forma significativa en fechas recientes, como resultado de una reducción en la oferta.
A pesar de ello, tan sólo en 2010, 330 toneladas de cocaína cruzaron la frontera de Guatemala con México, para su futura exportación al mercado estadunidense. Este volumen de cocaína alcanza en Guatemala un valor superior a los 4 mil millones de dólares, anota la ONU.
En el comercio de estupefacientes ilícitos, el peligro más grave e importante es la heroína exportada por el narcotráfico mexicano a Estados Unidos. Hace apenas unos meses, un estudio de la DEA puso de manifiesto que “las organizaciones mexicanas del crimen transnacional constituyen la mayor amenaza para Ese tráfico incluye heroína, metanfetaminas, cocaína y mariguana, que se comercian por todo el territorio estadunidense. Controlan el narcotráfico a través de la frontera sudoccidental y están expandiendo su participación en el mercado, especialmente en el de la heroína y las metanfetaminas.
Son las organizaciones mexicanas las más prominentes traficantes de heroína al mayoreo en las metrópolis estadunidenses.
Un estudio reciente de la ONU indica que Guatemala se ha convertido en el centro neurálgico del tráfico de cocaína hacia el Norte, concentrando ahí el 90% del almacenamiento. (Colaboración para Revista R)
Se expande su campo de acción
En los últimos cinco años, Centroamérica se convirtió en el primer punto de destino de los envíos de la cocaína a la región, produciéndose un mayor número de incautaciones en esa área, con la correspondiente disminución de las incautaciones en México.
Conforme al estudio de las Naciones Unidas ya citado, en 2012 el Ministerio de Gobernación de Guatemala declaró a 58 municipios como “ingobernables” o sin presencia policial.
Prácticamente la totalidad de esas municipalidades se encuentra ubicada en la línea fronteriza entre México y Guatemala, en zonas bajo el control territorial y el poder del crimen organizado.
No debe sorprender que esos municipios fronterizos de Guatemala muestren una prosperidad considerable, al producirse una importante derrama económica derivada de las ganancias producto del comercio de la cocaína.
La delincuencia organizada expande su radio de acción a otros campos, como lo son la extorsión, el secuestro, el contrabando y la piratería.
A ello se agrega el tráfico de armas, de migrantes y de mujeres y niñas. En este último caso, esa explotación criminal se realiza principalmente entre Chiapas y Guatemala.
En el tema del narcotráfico, el asunto más delicado es el comercio de heroína y cocaína, el empoderamiento de los grupos dedicados a ese comercio, y la violencia que acompaña al conflicto por controlar territorio y dominar rutas que facilitan ese comercio.
disputándole al Estado el monopolio de la violencia y el control del territorio.
Fortalecer el control estatal sobre las fronteras vale la pena, pero será insuficiente para contener el flujo de un tráfico ilícito de bienes y personas en múltiples cruces fronterizos sin presencia de la autoridad y sin la aplicación del principio de legalidad.
Estados Unidos en materia de drogas ilegales”. No hay quien compita con ellas.
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