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Agencias
Publicado el lunes, 6 de junio del 2016 a las 19:55
ABC | Monterrey, N.L.- La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Nuevo León (CEDHNL) confirmó 119 casos de tortura cometidos por policías estatales en la administración del exgobernador Rodrigo Medina, sin que ningún elemento fuera sancionado.
La Organización de las Naciones Unidas conoció de la situación, pero se le negó el acceso al mayor centro de tortura: la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI).
Las policías de Nuevo León acumularon la mayor cantidad de recomendaciones entre 2007 y 2015, y superó los casos de Tamaulipas, Michoacán, Guerrero, Veracruz, Chihuahua, Sinaloa, Baja California y Durango, los estados más violentos del país en el sexenio de Felipe Calderón.
En Nuevo León el Ministerio Público concluyó que estos casos no se tipificaban como delitos. La Procuraduría de Justicia, que encabezó Adrián de la Garza, hoy alcalde de Monterrey, no inició investigaciones de oficio, aunque la ley la obligaba.
La dependencia afirma que sólo tiene registro de 16 denuncias y en ninguna comprobó tortura, por lo que las amonestaciones a los policías sólo fueron de tipo administrativo y no penal.
La CEDHNL presentó denuncias con base en los 119 casos, pero de las investigaciones abiertas lo único que se informa es que “están en trámite”, asegura el segundo visitador, Víctor Hugo Palacios.
La práctica de la tortura incluso se ejecutó para fabricar culpables en uno de los casos más violentos ocurridos en el país: el incendio del Casino Royale, en 2011.
El solapar la tortura como método policial provocó que los casos se duplicaran: de 21 registrados en 2012, llegaron a 44 en 2013.
Según la CEDHNL, los elementos de la AEI torturaron más que todas las corporaciones estatales de seguridad del país en el mismo periodo (2007-2015) y recibieron 74 recomendaciones por tortura, contra 36 emitidas a todas las policías de Michoacán, segundo lugar nacional.
El ex segundo visitador de la CEDHNL, Sergio Méndez, sostiene que a Rodrigo Medina ‘le valía un cacahuate’ que se documentara la tortura, sólo se preocupaba por no pagar indemnizaciones.
‘Si tienes 90 recomendaciones ¿qué prueba?: una política, sistematicidad y generalidad, un estado grave de violación a derechos humanos y delitos de lesa humanidad. Si quisieran investigar al exgobernador por ese motivo, tendrían todas las bases para acusarlo’, asevera.
En su informe 2014, el relator de la ONU, Juan Méndez, indica que la AEI fue el único lugar al que no pudo entrar en su visita al país.
La Procuraduría Estatal de Justicia asegura que aplica el Protocolo de Estambul para determinar tortura y cuenta con 19 peritos especializados que no pudieron determinar este delito en ninguno de los casos, mientras que los dos peritos de la CEDHNL confirmaron más de cien.
Armando Rodríguez, del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia, plantea que las víctimas pudieron ser presionadas y que la élite política y la Procuraduría estaban más interesadas en mejorar la imagen del Estado.
Los torturados presentan lesiones por descargas eléctricas, dislocación, quemaduras por ácido o soplete y problemas de hipoacusia (disminución de la capacidad auditiva) causados por golpes con la mano abierta en los oídos, de acuerdo con Ángel Chapa Martínez, responsable de aplicar el Protocolo de Estambul en la CEDHNL.
Al respecto, Minerva Martínez, quien estuvo al frente de la CEDHNL de diciembre de 2007 a diciembre de 2015, explica que ‘fue a través de un grupo multidisciplinario de médicos, psicólogos, psiquiatras, así como visitadores, que pudimos documentar la tortura que se incrementó mucho en años pasados, junto con la violencia’.
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