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Agencias
Publicado el martes, 7 de junio del 2016 a las 18:20
College Station.- Bretagne, un perro de raza golden retriever, tenía dos años en septiembre de 2001, cuando participó en el rescate de cientos de personas de de debajo de los escombros de las Torres Gemelas de Nueva York.
El año pasado Bretagne era ya el único superviviente de los que ayudaron tras los atentados del 11-S ayudaron a los bomberos, los policías y los militares en su labor rescatista.
Tras cumplir con su trabajo junto a su dueña, en aquel entonces al servicio de la Fuerza Aérea, el perro regresó a Texas, de donde era originario, y vivió una vida larga. Según se informa, a la edad de 16 años el animal ha sido sacrificado en un hospital veterinario de Texas.
La golden retriever, de 16 años de edad, se había vuelto lenta con la edad y hubo que ponerla a dormir.
Por eso los miembros del Departamento de Bomberos de Cy-Fair en el condado de Harris, Texas, se alinearon en el camino hasta el Hospital Animal de Fairfield, mientras su propietaria, Denise Corliss, caminó hacia adentro para ponerla a dormir.
Cuando llegó el momento de decir adiós, a ella le dieron la despedida de un héroe. Los bomberos y los equipos de rescate se alinearon en la acera mientras su cuerpo, envuelto en una bandera de Estados Unidos, era llevado afuera. Las lágrimas corrían por algunas caras.
Atendió el desastre
Ya en 2001, Bretagne y Corliss eran recién graduados de la Ciudad de Desastres cuando fueron enviados a Nueva York poco después de los ataques del World Trade Center.
Corliss se unió a otros equipos de búsqueda y rescate enviados desde todo el mundo para encontrar supervivientes en la Zona Cero, trabajando 12 horas al día durante dos semanas consecutivas.
Ahora sabemos que había muy pocos supervivientes en los escombros de las Torres Gemelas, por lo que Bretagne, al igual que muchos otros buscadores, trabajaron duro pero no encontraron a nadie vivo.
Pero Corliss descubrió algo inesperado: los equipos de rescate y los bomberos se acercaban Bretagne y la acariciaban. Pronto compartían sus historias personales con Corliss, hablaban de los amigos desaparecidos, de los seres queridos y colegas que estaban buscando.
Bretagne se había convertido en una especie de perro de terapia. “Los perros pueden ser muy reconfortantes, así que tiene sentido”, dice Corliss.
Otros llamados a la acción
El 9/11 sólo fue el primero de muchos desastres nacionales que atendieron Bretagne y Corliss.
Ayudaron durante los huracanes Katrina, Rita y otras tormentas. Una vez Corliss vio cómo Bretagne puso en riesgo su propia vida: la perra se encontró de pie en el extremo de una escalera colgante.
“Ella se acercó al borde y se detuvo”, dijo Corlissa CNN en 2014. “Ella hizo lo que exactamente lo que debía hacer, pero me asustó un poco”.
A pesar de todo ese entrenamiento, Corliss admite que “hubo momentos en silencio cuando contuve la respiración y dije, ‘espero que esté bien’”
Un asunto de personalidad
No es casualidad que los perros de búsqueda y rescate como Bretagne tengan éxito mientras trabajan en condiciones peligrosas.
Desde el momento en que son cachorros, los perros deben sobrevivir a un proceso de selección fuerte antes de que puedan hacer este tipo de trabajo.
Cuando Corliss vio a Bretagne, tenía la sensación de que esta perra podía ser la indicada; era un cachorro decidido. “Ese tipo de comportamiento le ayudó a ser persistente”, dice Corliss.
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