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‘Un sacerdote abusó de mí’; víctima aún no encuentra justicia

  Por Agencias

Publicado el domingo, 10 de julio del 2016 a las 17:25


La Diócesis de Ciudad Juárez ocultó el caso por la estancia del papa Francisco

VICE | Ciudad Juárez, Chihuahua.- Sentada frente a un cuadro de san Juan Pablo II, Perla González recordó con angustia la tarde del 8 de septiembre de 2015, cuando al abrir la puerta de la oficina de la parroquia La Transfiguración del Señor, en Ciudad Juárez, vio al sacerdote Leopoldo Nevárez Erives, quien aguardaba para darle la confesión.

Sus pasos fueron lentos y con pesadez avanzó hasta el párroco, ya que apenas tenía fuerza para moverse tras una parálisis ocasionada por esclerosis múltiple, que la postró en cama un largo tiempo.

La mujer, de 28 años, aseguró que el padre Polo, como le dicen al cura de cariño, conocía bien su enfermedad, incluso en una ocasión organizó a la comunidad para, entre todos, pagarle un tratamiento. Pero aquel día, mientras ella enumeraba sus pecados, el presbítero le tomó la mano izquierda para mordisquearle el dedo anular donde portaba un anillo de castidad, pues su sueño era ser monja. Un instante más tarde, el párroco, de 73 años, se abalanzó ávido sobre ella para hacerle tocamientos y besarle el cuello contra su voluntad, sin que lograra defenderse.

El caso de Perla González –nombre ficticio elegido por la víctima para preservar su integridad– es el primero documentado en la historia de Ciudad Juárez en el que se acusa como probable responsable de abuso a un sacerdote católico, lo que sorprendió a la Diócesis que, al no saber cómo actuar, prefirió esperar seis meses –hasta que concluyera la visita del papa Francisco– para entonces tomar cartas en el asunto. Mientras tanto, el personal de la Fiscalía de Género ha ejercido presión para que guarde silencio, llegue a un acuerdo con su agresor e incluso desista en la demanda y así el hecho quede en la penumbra.

EL CONFESOR DE LA FAMILIA

Desde niña Perla ha sido aquejada por la esclerosis múltiple y la han visto numerosos especialistas para tratarle la enfermedad, aseguró doña Martha, su madre, quien la ha acompañado paso a paso en su búsqueda de justicia. En casa guardan montones de estudios médicos, los cuales indican, entre otras cosas, que la joven no debe experimentar emociones fuertes para prevenir complicaciones.

Martha relató que ocho años atrás conocieron al padre Polo cuando comenzaron a servir en ministerios del templo. En ese entonces veían al cura como un representante de Cristo, comprometido con su vocación, por lo que se ganó la confianza de todos.

Sabía que la víctima tenía un anillo negro que le recordaba el deseo de consagrarse como religiosa aun con sus limitaciones físicas.

En 2013 un trastorno neurológico conocido como mielitis, que inflama la médula espinal, dejó paralítica a Perla.

COMIENZA SU TRAGEDIA

Cabizbaja, la afectada recuerda que logró superar la crisis un año más tarde; los médicos le dijeron que había sido un milagro, las posibilidades que tenía de volver a andar eran casi nulas. Aun así, lo logró, por eso no perdió tiempo en retomar sus actividades como servidora en la parroquia La Transfiguración del Señor, donde se presentó un primer percance.

Durante la confesión un contacto la puso nerviosa, pero no supo cómo debería actuar, ya que el sacerdote comenzó a morder el dedo donde llevaba su anillo de castidad, para después mirarla fijamente y decirle: “te amo, Perla”, platicó.

“Me dio la absolución, salí y me regresó para decirme ‘Lupita, te amo’, se equivocó y se retractó: ‘No, no. Perla, te amo’”, explicó la mujer.

Más tarde, también en 2014, sobrevino a Perla González otro brote de esclerosis múltiple que la volvió a postrar en cama. La víctima relató que la enfermedad la dejó sin fuerza, apenas con la necesaria para caminar. Le pidió a su madre que la acompañara a la parroquia.

El padre Polo confesó ese día en la oficina de la parroquia, como suele hacerlo todos los sábados.

“Ave María purísima”, habló el cura para disponerse a escuchar las culpas que pesaban sobre la muchacha. Mientras se confesaba, la actitud del presbítero cambió de forma abrupta. Se colocó frente a ella para bloquearle el paso y se le echó encima para acariciarla al tiempo en que le susurraba: “síguete confesando”.

“No me pude salir porque me bloqueó la pasada. Me sentí impotente, no pude moverme, pararme o empujarlo. Me sentí perdida”, dijo sin dejar de mirar el suelo. “Me jalaba hacia él, me ponía sobre su pecho, me besaba del cuello y otras partes; se restregaba el rostro en mis pechos; nunca dejó de acariciarme. Todo eso lo hizo dentro de la confesión y al final no me dejaba ir”.

“¡No te vayas, te va a dar miedo estar sola!”, le dijo.

ORA PRO NOBIS

Seis meses después de que presuntamente abusara de Perla, Leopoldo Nevárez Erives continúa libre, sin dejar de confesar ni oficiar misa en la parroquia La Transfiguración del Señor, donde habrían ocurrido los hechos.

Desesperada, al considerar que su caso estaba estancado tanto en la vía eclesial, como en la penal, así como la nula información que ha recibido desde entonces, la afectada decidió contactar a quien escribe, en un intento por esclarecer la situación.

Desde que interpuso la denuncia, Perla González acude hasta cuatro veces por semana a la Fiscalía de Género para conocer los avances de su caso, pero habitualmente regresa a casa sin nada.

Perla señaló que la agente del Ministerio Público Adriana Barraza, su abogada, en vez de defenderla, ha sido una intercesora de la contraparte, pidiéndole que desista de la denuncia por medio de un acuerdo, a lo que se ha negado. (Con información de Vice / Ricardo Cortez Moreno)

EXCUSA: VISITA PAPAL

José Guadalupe Torres Campos, obispo de la Diócesis de Ciudad Juárez, admitió que la Iglesia conocía el caso, escuchó a la víctima y le tomó la denuncia; pero al no existir un antecedente y no saber el proceso para aplicar el canon, prefirió esperar a que concluyera la visita del papa Francisco a la frontera para atender la situación.

Perla comentó que desde hace seis meses, cuando el sacerdote Julián Badillo le tomó la declaración de los hechos, ninguna autoridad eclesial se ha puesto en contacto con ella para informarle si se tomó una resolución.

El obispo rechazó que la Diócesis tratara de frenar a la víctima por medio de ofrecimientos, ya que no obstaculizará ni se opondrá a que continúe la demanda.

“Si alguien a título personal lo ha hecho, desconozco, como iglesia, no. El caso va en proceso, hemos hecho nuestro trabajo y vamos a dar nuestra sentencia”, apuntó el purpurado.

“No es justificación, vino el Papa, nos enfocó de una manera muy fuerte y apenas estamos dando cauce a tomar el caso, pero estamos abiertos para continuarlo; lo más pronto posible vamos a ponernos en contacto con ella”, recalcó.

SE DESPIDIÓ EN MARZO

El 20 de marzo, luego de celebrar la misa dominical, el sacerdote Leopoldo Nevárez Erives se despidió de los feligreses, lo que causó revuelo en la comunidad al recibir la noticia de manera abrupta, ya que la mayoría desconoce que el clérigo enfrenta una denuncia por abuso.

No dio detalles a dónde iría, pero el padre Polo dejó claro que sólo estaría una semana más como párroco de La Transfiguración del Señor. Personas cercanas al presbítero aseguraron que sería retirado a un monasterio.

El Obispo, José Guadalupe Torres Campos, indicó que no podía dar detalles acerca del nuevo paradero del sacerdote, ya que era información clasificada de la iglesia.

Pasaron dos meses y una semana para que el padre Polo se presentara, esta vez lo hizo el pasado 27 de mayo, decaído físicamente, acompañado de su abogado en una audiencia en un Tribunal de Garantía.

Ahí el acusado presentó ante el juez Séptimo de Distrito, Emiliano López Pedraza, un amparo para enfrentar el proceso en libertad por causa de su edad avanzada y padecimientos físicos.

El 2 de junio Leopoldo Nevárez Erives fue vinculado a proceso por el presunto abuso en contra de Perla, quien teme se favorezca al sacerdote, pero aun así no desistirá hasta que se le haga justicia.

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