Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Un Halloween de leyenda: Mitos, monstruos y pesadillas Llegan los Jonas a Roblox; buscan romper récord Busca Ivana conquistar Miss Teen Earth 2026; belleza, disciplina y compromiso Va Edwin Mendoza a La Mansión VIP 2 Sale a la luz la causa de muerte de Norton; sufre reacción anafiláctica

Zócalo

|

Nacional

|

Información

< Nacional

Nacional

Esclava sexual del hampa; sobrevivir 7 años al mito de horror

  Por Agencias

Publicado el jueves, 11 de agosto del 2016 a las 14:04


El relato de lo que puede ser el secuestro más largo y aterrador en la historia de México.

Ciudad de México.- Una mujer aterrada viaja en una camioneta que recorre Tamaulipas. No sabe a dónde va y para qué. Sólo sabe que si se quita la venda de los ojos, la mataran. Que esos hombres armados que la custodian son tan sádicos que parecieran paridos en el infierno. Y que ese podría ser su último día con vida comprobando por sí misma el mito de las escalavas sexuales y torturas

Esa mujer desciende con miedo de la camioneta. Las piernas le tiritan mientras entra a una quinta grande, polvosa, aislada bajo el calor desértico de la frontera entre México y Estados Unidos. Le ordenan quitarse la venda y avanza detrás de los hombres armados. Atraviesa una habitación, otra, un pasadizo, un túnel. La mansión se va oscureciendo mientras desciende unas escaleras y sus ojos se fijan en una luz tenue y roja que cubre todo lo que hay en un sótano casi sin muebles: cuerpos desnudos y encadenados a las columnas que van de techo a piso.

Ahí hay jóvenes que agonizan. Desvanecidas, sostenidas sólo por cadenas. Que balbucean a través de hilos densos de saliva y sangre. Que parecen estar en sus últimas horas de vida. Y alrededor de ellas merodean hombres que sonríen y las violan, ríen y las golpean, se tocan los genitales y las hieren con cuchillos.

Esa mujer asustada cierra los ojos. Cree que hay cuatro, cinco, seis mujeres. Sus custodios la obligan a mirar y, para evitar llorar, pone la mente en blanco y enfoca un altar y unas velas. La sangre que se esparce en el piso desprende un intenso olor a hierro, como de ferretería vieja, como sabor a moneda bajo la lengua.

Se pregunta en silencio ¿de dónde sacaron a esas mujeres?, ¿en dónde quedarán sus cuerpos? Y cuando pregunta en voz alta por qué le hacen eso a las jóvenes, un hombre armado, con gesto “aburrido” responde con naturalidad “porque esos clientes son buenos y pagaron mucho dinero”.

Entonces esa mujer aterrorizada cae en la cuenta: está ahí para saber que ese es el destino “normal” para una esclava sexual que, como ella, está secuestrada por un cártel. Así es la vida en cautiverio cuando el cerrojo lo tiene el hampa.

Leyendas de terror

Esa mujer lleva tanto tiempo en un cautiverio sin calendario, televisión o periódicos, que no sabe que lleva unos cinco años secuestrada. Y después de esa tarde, pasará poco más de dos años más en las redes más violentas de explotación sexual. Acumulará siete años y medio como una esclava sometida por el crimen organizado.

Y cuando huya de ese cautiverio, contará a las autoridades mexicanas de la Unidad Especializada en Investigación de Tráfico de Menores, Personas y Órganos que son ciertos los rumores sobre lo que pasa en Tamaulipas, donde según datos del propio Gobierno estatal, cerca de 7 mil 200 personas han sido asesinadas en los últimos cinco años.

Esa mujer narró lo que muchos aún creen que es un mito: que a las víctimas les colocan chips para impedir que huyan, que los narcos se deshacen de los cuerpos con “técnicas” de horror, y que hay clientes que pagan por torturar y casi nadie de las víctimas se salva. Casi nadie, excepto Daniela.

EL CASO IMPOSIBLE

Si existieran categorías, los largos secuestros por esclavitud sexual en redes del crimen organizado podrían dividirse en tres tipos: los típicos, de mujeres que un día son raptadas sin petición de rescate y permanecen desaparecidas mientras el paso del tiempo dificulta su regreso, como la mexicana Stephanie Sánchez, cuya última certeza es que hace casi 12 años fue sustraída para convertirla en la “novia” de un “jefe”.

Un segundo tipo son los casos que sólo se resuelven en ficción, como el del personaje de la telenovela argentina Vidas Robadas, “Juliana Miguez”, quien después de pasar un año en una red de trata de personas logra recobrar su libertad y encontrar el amor verdadero, aunque la persona real en la que se basó su historia, la tucumana Marita Verón, siga siendo buscada en fosas clandestinas de bandas de explotación sexual por su madre, la activista Susana Trimarco.

Una tercera categoría sería la de sobrevivientes -casos rarísimos- como la colombiana Marcela Loaiza, quien después de 18 meses de rapto por la Yakuza japonesa pudo escapar y su extraordinario testimonio la convirtió en una celebridad y escritora de libros sobre su experiencia como víctima.

Pero el caso de Daniela no cuadra aún en ninguna categoría. Habría que crear para ella un cuarto tipo, el de los imposibles: volver de unos 90 meses secuestrada por el hampa en la región más violenta de México. Su caso es histórico, más si se toma en cuenta que el llamado “secuestro más largo de México”, por la asociación civil Alto al Secuestro, fue el de Priscila Lorea, quien estuvo retenida por dos años y dos meses.

EL DOLOR DEL TIEMPO

Yo calculaba que tenía varios años secuestrada, pensé en cuatro, cinco… -recuerda Daniela, sentada en un restaurante al poniente de la Ciudad de México. -Cuando me rescataron y las autoridades me dijeron el tiempo, sentí como si el mundo me cayera encima.

-Yo no estuve en una casa de seguridad, como se guardan a los secuestrados. Cuando es trata de personas, es diferente porque no hay rescate, ellos quieren que tu familia piense que estás muerta para que no te busquen. No te guardan, te ponen a trabajar, te sacan a la calle, a los bares, a los tabledance. Parece que eres una mujer libre, pero no lo eres.

-¿Podías saber, al menos, el mes en el que vivías?

-No. A veces, cuando estaba con un cliente, me enteraba del mes o del año porque salía en la conversación. Pero si la gente que me tenía [secuestrada] me escuchaba preguntar algo así, me golpeaba muy feo, así que no lo hacía. No podía escuchar radio, ni televisión, ni leer periódicos. Dormía en una casa de ellos, me llevaban con los clientes, a hacer cosas muy feas, me quitaban el dinero y me regresaban a dormir.

-¿Cuánta gente no tuvo tu suerte?

-Vi a mucha gente morir, morir de formas espantosas. Nadie se imagina lo que sucede con las jovencitas desaparecidas en las zonas del narco.

LM

Notas Relacionadas

Difícil medir ‘efecto Taddei’ en elección; siguen su curso comicios en Coahuila

Hace 2 horas

Mató el corazón a 18 laguneros al día en 2025; principal causa de muerte en la Comarca

Hace 2 horas

Brasil: la bala pasó cerca

Hace 2 horas

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 5 horas

México pide al G20 respetar el derecho internacional ante conflictos

Hace 6 horas

Lo bajan de torre de Fundidora… tras 8 horas

Hace 6 horas

Obtuvieron 5 empresas más de 2 mmdp con contratos del INE

Hace 7 horas

Queda Inés Gómez Mont bajo custodia del ICE

Hace 8 horas

Políticas públicas incentivan la atracción de empresas: director de Santamarina y Steta

Hace 10 horas

Colaborador de Taddei rechaza dejar el IEE Sonora

Hace 11 horas

Hacienda confía en cerrar el año fiscal de acuerdo a lo programado

Hace 11 horas

Detecta ASF desvíos de recursos en Nuevo León

Hace 11 horas

Pide morenista cárcel para Taddei, ex presidenta del INE

Hace 12 horas

Asiste Sheinbaum a homenaje a Cárdenas en Bellas Artes

Hace 12 horas

Golpean las lluvias el noroeste del país; inundaciones, vehículos arrastrados y una mujer desaparecida en Guaymas

Hace 13 horas

Advierte Ernesto Zedillo en España que México dejó de ser una democracia y camina hacia una autocracia electoral