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Agencias
Publicado el lunes, 28 de noviembre del 2016 a las 10:05
Saltillo, Coah.- De símbolo de la contracultura (Easy Rider) a uno de los villanos más famosos del cine con su Joker en Batman, la vida de Jack Nicholson acaba de aparecer en un libro biográfico cuya edición en español ha publicado la editorial Lumen.
La biografía escrita por Marc Elliot incide en algunos de los aspectos más morbosos de su vida, como sus numerosas parejas entre las que destaca su relación intermitente y tormentosa a lo largo de 16 años con Anjelica Huston.
También describe sus experiencias con las drogas, cuando en su casa acogía fiestas en las que no faltaban el ácido, la cocaína o la mariguana. Para el recuerdo, aquel episodio en el que se vio involucrado cuando una menor acusó a Roman Polanski de haber abusado de ella en la residencia del actor.
Secretos
Uno de los episodios más turbios de su historia fue descubrir, siendo ya un actor consagrado, con 37 años, que quien creía que era su madre, Ethel May, era en realidad su abuela, y su verdadera madre era su supuesta hermana mayor June, mientras que su padre era un artista de variedades llamado Don Rose.
Nacido en Nueva Jersey (1937) en el seno de una familia obrera, Nicholson se trasladó a Los Ángeles en los años 50. Allí se sumó a los nuevos rebeldes, aspirantes a actores que querían emular a Marlon Brando y James Dean alimentando sus sueños a base de cool jazz y de leer a Jack Kerouac (En el Camino), pionero de la Generación Beat.
Su primer trabajo en la industria fue como oficinista en el departamento de animación de Metro Goldwyn Mayer, que compaginó con sus primeras clases de interpretación.
Nicholson se estrenó en Broadway en 1953 con un papel de apenas dos frases en la obra Té y Simpatía Gracias en la cual conoció a Roger Corman, productor y padrino del grupo que cambió Hollywood en los 70.
Con Corman rodó su primera película, Grita Asesino, definida como “una especie de ‘Rebelde sin Causa’”.
La explosión llegó con Easy Rider (1968), el filme de Dennis Hopper y Peter Fonda que supo conectar con la generación de Woodstock y que lanzó a Nicholson al estrellato.
Fue en esa época cuando se compró su casa en Mulholland Drive, vecina de la de su admirado Brando, y empezó su colección de arte, que incluye obras de Picasso, Matisse o Warhol.
El detective Gittes de Chinatown, el rebelde encerrado en un manicomio de Atrapado sin Salida, el buscavidas de El Cartero Siempre Llama Dos Veces o el terrorífico escritor de El Resplandor forman parte de su galería de personajes inolvidables.
Cuando parecía que había tocado techo con papeles perturbadores, se reinventó en su faceta cómica, eso sí, una comicidad estilo Nicholson, que atrae y repele a la vez, en títulos como La Fuerza del Cariño y más adelante, Mejor Imposible o A Propósito de Schmidt.
En la piel del Joker
Con el Joker, además de bordar su mejor villano, entró en el universo pop y cerró el círculo de su pasión de infancia.
Cuenta Elliot, su biógrafo, que, siendo niño, la madre de Nicholson lo mandó a comprar pan y leche, pero el pequeño Jack se gastó el dinero en sus cómics preferidos, entre ellos uno de Batman. Al llegar a casa, su mamá le dio una paliza y le quitó la historieta.
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