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De la epístola de Ocampo al pacto civil; divorcios aumentan, pero la gente se casa nuevamente

  Por Claudia Olinda Morán

Publicado el viernes, 18 de julio del 2008 a las 18:38


A punto de cumplir 15 años como oficial del Registro Civil, María Concepción de la Rosa Vázquez, ha visto

Saltillo, Coah.- A punto de cumplir 15 años como oficial del Registro Civil, María Concepción de la Rosa Vázquez, ha visto cómo se transforma el compromiso matrimonial, desde la epístola de Melchor Ocampo en la que exigía a la mujer obediencia y sumisión, hasta la consumación del pacto civil de solidaridad.

Y pese a lo que se pudiera suponer ante la ola de divorcios, el matrimonio, asegura sigue siendo el puntal de la sociedad, prueba de ello es la gran cantidad de personas divorciadas que vuelven a casarse.

Aun así, su reto es que el trámite de 20 minutos que se firma ante ella, dure si no toda la vida, al menos mientras la pareja lo quiera, porque el hecho es que el matrimonio ya no es una cruz que hay que cargar, sino un proyecto de vida en pareja.

¿Muchos divorcios?… No tanto.

“Sí son alarmantes los divorcios en las cifras, pero luego nosotros, que estamos en las oficialías del Registro Civil, nos damos cuenta  de que hay muchas parejas que ya estaban divorciadas y se van a volver a casar”.

“Yo creo que el matrimonio como institución no ha cambiado, existe la necesidad entre un hombre y la mujer, de compañía, de ayuda mutua, solidaridad, de que si no lo encontraste con una persona, lo vas a encontrar con otra”.

“Puede ser que exista alguien que diga que no se vuelve a casar, pero si está en posibilidades y se encuentra otra pareja, lo hace porque está convencido.

“Es más difícil que haya un solo texto porque cambian las circunstancias, o las parejas o son muy jovencitos, o son ya grandes, o divorciados, o vienen incluso con sus hijos, entonces tiene que cambiar la manera en que hablas con ellos”.
 
Todo lo que se necesita es amor

“Definitivamente todo es referente al amor, siempre les he dicho que habiendo amor todo se puede, es una receta que tiene más de dos mil años y lo dijo el apóstol San Pablo, el amor todo lo perdona, lo tolera y lo disculpa, todo lo espera, hace dos mil años se dijo y sigue siendo válido”.
 
“Para el amor todo es posible”

¿Ha cambiado el significado del matrimonio, sus motivaciones?

“Ha cambiado el motivo. Muchas parejas ahora ya viven juntos y ya la sociedad no lo ve mal, los acepta, pero llega el momento en que ya tienen cosas legales, mutuos acuerdos y negocios y para todo necesitan estar en la sociedad porque vivimos en ella y tenemos que cumplir sus reglas y entonces dicen ‘vamos a casarnos’. Ya existió el amor, ya se juntaron, ya hicieron vida en común, pero ahora viene la legalización, el comprobante legal de su unión.

“Si no valiera la pena el matrimonio, ya no estaría yo aquí.

“Es la piedra angular, el que los divorciados se vuelvan a casar ratifica esto. Si ya se casaron, si ya se divorciaron, si ya viven juntos y todavía dicen que quieren casarse. El hecho de firmar, y por eso yo insisto en que se haga un momento especial y solemne, no sé cual es el misterio, cambian y ya no son los mismos”.

El pacto civil de solidaridad

“El pacto civil no va a la caída, no es cierto. Yo veo que es una cosa que estás viendo o palpable es la apertura de este espacio. Es gente que está muy golpeada, vienen sensibles completamente, todo lo que les dices lloran, todos tenemos diferentes sentimientos y ahí afloran”.

¿Creyó posible esta evolución?

“No, yo no lo pensé, yo soy gente de más antes, pero cuando llegaron a mí lo supe entender y asimilar y me da mucho gusto cuando veo su alegría, llanto, emoción, veo sinceridad y no lo hacen por estar juntos. Porque la mayoría de todos los que me han tocado, que son muchos, todos viven juntos. Ellos quieren sentirse miembros de la sociedad, no quieren sentirse discriminados y sienten que al estar firmando un pacto, están dentro de la sociedad y sus demandas.

“El paso número uno ya está dado. Se avanzó en pocos años, en los quince años que yo tengo se dieron brincos tremendos, de la máquina de escribir a las computadoras. Ventanillas exprés.

“En los rostros de los novios veo emoción, cuando no la hay lo mío lo hago mecánico pero la mayoría de las veces me trasmiten esos sentimientos. Cuando les digo que amarse no es mirar en la misma dirección sino mirarse uno en los ojos del otro”.

Veinte minutos, toda la vida…

“La ceremonia oficial dura de 15 a 20 minutos. El matrimonio dura mientras tú quieras, antes duraba mucho porque las mujeres se hacían a la idea de que el esposo era su cruz, y la cosa está en qué conforme pasan los años los matrimonios se van conociendo y adaptando.

“Al principio es duro porque si tú en tu casa con tus hermanos y hermanas no te entiendes y son hijos de los mismos padres, ahora imagínate dos personas que vienen de diferentes familias y costumbres y que se tienen que acoplar”.
 
¿Cuánto tiempo cree que dura la prueba, para saber si un matrimonio va a funcionar o no?

 “Dos años, el primer año es muy difícil y si libras el segundo ya llegan los hijos, vuelven las difere

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