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Muere príncipe Enrique de Dinamarca

  Por Agencias

Publicado el miércoles, 14 de febrero del 2018 a las 04:27


El marido de la reina Margarita que nunca pudo ser rey

El Mundo | España.- Enrique de Dinamarca, un hombre atormentado y conflictivo, cuyo provocador comportamiento chocaban con la mesura requerida al consorte de una reina, pasará a los anales como el príncipe rebelde.

No sólo por sus incontables salidas de tono, como sacar la lengua a un periodista, jactarse de haber comido carne de perro o aparecer disfrazado de oso panda en una gala. Sobre todo porque, lejos de resignarse con el papel secundario que el destino le asignó, la proclamación como Reina de su esposa, Margarita de Dinamarca, en enero de 1972, fue labrando en él un creciente complejo de inferioridad, que no se cortaba de airear a los cuatro vientos, incluso en sonadas declaraciones en prensa.

Comparecencias realizadas a espaldas de su mujer, a la que frecuentemente ha puesto en ridículo con sus desplantes. “Hoy la mujer de un rey recibe el título de reina, pero el marido de una reina no se convierte en rey al casarse. Así la pareja queda desequilibrada a ojos de la opinión pública. Esto es “traumático” aseguró en 2002 al diario danés ‘BT’, lamentándose por no haber ostentado la condición de rey, su gran obsesión.

Entrevista que acompañó de uno de sus múltiples plantones a la reina, al negarse a acompañarla a la boda de Guillermo y Máxima de Holanda. Aunque su humillación más sonada tuvo lugar en la cena de gala con la realeza que se organizó con motivo del 75 cumpleaños de Margarita en abril de 2015, cuando la dejó compuesta y sin pareja. En palacio se adujo una gripe que se demostró falsa, ya que ese mismo día fue fotografiado en Venecia de viaje.

Un matrimonio turbulento

Curiosamente, pese a las sucesivas crisis, el matrimonio no se rompió, pues Margarita siempre ha estado muy enamorada de Enrique, que a su manera la ha correspondido. Se conocieron en Londres donde él, francés de origen, ejercía de tercer secretario de embajada de su país, y la heredera danesa realizaba un curso de Economía. “Cuando le vi por primera vez, sentí que el cielo explotaba. Fue amor a primera vista”, ha confesado la soberana. No era la primera fémina que caía rendida a los pies de este guapo aristócrata, hijo del conde André de Laborde de Monpezat, que pasó su infancia en la Indochina francesa. De regreso a París, se licenció en Derecho y en Políticas por la Sorbona, pero su espíritu aventurero le llevó a instalarse largas temporadas en China y Vietnam, donde estudió lenguas orientales. Tras ello, emprendió la carrera diplomática, que le permitió conocer en Londres a Margarita, con la que el 10 de junio de 1967 protagonizó una boda de cuento de hadas en la catedral de Holmen, en Copenhage

En 1968 nació el heredero, Federico, y un año después, Joaquín, su segundo hijo. Cierto que a esta peculiar pareja, pese a su relación tormentosa, les unen muchas cosas, sobre todo su afición por las artes: la reina, apasionada de la ilustración gráfica, ha diseñado escenarios y vestuarios de obras de teatro. Henrik, aficionado al piano y la escultura, publicó en el año 2000 ‘Cantabile’, un libro de poemas de amor en francés ilustrados por la reina Margarita. Una sensibilidad que quizá explique su inestabilidad emocional y que, sin duda, ha marcado su matrimonio. Cuando el príncipe sentía que la presión le asfixiaba, se largaba a su château francés o se recluía en sus estancias de palacio, donde pasaba varios días sin ver a su esposa.

Gran parte de los daneses piensa que Enrik es un hombre engreído y con deseos de grandeza que, pese a vivir a cuerpo de rey a costa de los contribuyentes, no siempre ha estado a la altura de su egregia cónyuge. Mucho más condescendiente es la propia Margarita, que ha perdonado sus crisis y salidas de tono, hasta lograr un nada fácil entente cordiale que les permitió celebrar sus bodas de oro el 11 de junio del pasado año 2017, con Enrique jubilado de la vida pública desde el año anterior.

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