Internacional
Por
Agencias
Publicado el miércoles, 6 de junio del 2018 a las 14:44
ABC.ES | España.- Muchos han propuesto hacer las maletas para ir a Marte o a la Luna para evitar el apocalíptico futuro que parece esperarle a nuestro planeta.
Mentes preclaras, como las del mismísimo Stephen Hawking, creían que la supervivencia a largo plazo de la humanidad pasaba por el espacio. Las naves y colonias espaciales eran para él un “seguro de vida” ante el riesgo de que caiga un gran asteroide en la Tierra o que el ser humano no pueda resolver importantes problemas, como el crecimiento demográfico descontrolado, la contaminación o el agotamiento de los recursos naturales.
En esta línea, el magnate Jeff Bezos ha propuesto recientemente llevar la industria a la Luna, a pesar de que en la actualidad el coste de enviar un mero kilogramo allí y traerlo de vuelta tiene un coste astronómico.
Puede que la tecnología sufra una revolución increíble en las próximas décadas o siglos y que estos sueños se hagan realidad. Pero todavía así cabe una pregunta: ¿realmente querríamos vivir en Marte o en la Luna, en vez de en nuestro planeta azul? ¿Qué retos éticos y biológicos habría que afrontar? ¿Habría libertad y democracia en estas colonias espaciales?
Un artículo recientemente publicado en la revista “Futures” se ha planteado estas cuestiones. Los autores, biólogos y filósofos de las Universidades de Rzeszow (Polonia) y Florida (EE.UU), y del Laboratorio Nacional de Biociencias (Brasil), concluyen que Marte pondrá a prueba la moral, la cultura y la propia naturaleza de la especie humana.
Destacan, además, que allí será extremadamente difícil lograr algo fundamental tanto para el ser humano como para la colonización: la fundación de una familia.
“La reproducción en Marte sería necesaria para la superviviencia de la colonia y la expansión subsiguiente”, escriben los autores del estudio en el artículo. En un principio, subrayan, sería clave que hubiera migración desde la Tierra, pero llegado un punto sería necesario que esto solo fuera una fuente complementaria.
“Por desgracia, esta tarea plantea unos retos titánicos”, prevén.
Las consecuencias de vivir en hipogravedad
Los más inmediatos son los biológicos. “Durante el viaje, los astronautas pueden padecer cinetosis, dolores de cabeza y de cuerpo, problemas genitourinarios (…) pérdida muscular y ósea, inmunosupresión, e incluso ceguera temporal”, escriben los autores.
La microgravedad, además, altera el sistema nervioso, la audición, la visión, y provoca cambios en el sistema cardiovascular. ¿Cómo podría lidiar con todo esto una mujer embarazada? ¿Afectaría un viaje de meses a una mujer que quisiera quedarse embarazada en Marte, tiempo después?
Sobre todo porque, “(vivir en) una colonia marciana no facilitará la recuperación del astronauta a un estado de salud óptimo (…). La gravedad de Marte es 0,38 veces la terrestre, lo que indica que los astronautas permanecerán en hipogravedad durante toda su misión, o durante toda su vida”.
Por tanto, prosiguen los autores: “Asumimos que la mayoría de los astronautas jamás se recuperarán a un estado de salud similar al anterior al viaje, y que tendrán que adaptarse a nuevos parámetros de salud y bienestar”. Es decir, a vivir con serias limitaciones físicas.
Embarazo en un entorno radiactivo
Todo esto sin contar con factores aún más peligrosos, como la necesidad de suministrar oxígeno de forma artificial o la posible exposición crónica a elevadas dosis de radiación, debido a la falta de escudo magnético en Marte.
Otros investigadores han averiguado que solo un viaje de seis meses hasta Marte haría que los astronautas recibieran dosis de radiación de 300 milisieverts, 15 veces más que el límite de radiación anual permitido para trabajadores de centrales nucleares.
Los autores del estudio subrayan que no se conoce todavía cómo estos factores afectarían al embarazo. Por este motivo insisten en la necesidad de hacer más investigaciones en el espacio, por ejemplo en la Estación Espacial Internacional, para analizar los efectos de estas adversidades sobre los embriones y las madres.
También destacan que la edad de las madres marcianas puede convertirse en un problema, dado que las astronautas femeninas suelen comenzar ese trabajo con 32 años.
Por eso, sugieren explorar la criopreservación de gametos y embriones para facilitar la reproducción en el espacio de personas más mayores. Esto sería especialmente importante, porque recuerdan que la escasa gravedad también podría afectar a la producción de gametos y a la fertilidad.
Teniendo en cuenta estas dificultades y la complejidad y el peligro de vivir en una planeta extraño, los investigadores creen que “el proceso de tener niños puede ser apabullante”, por lo que creen que para las familias será indispensable contar con apoyo de psicólogos, además de una sólida red de cuidados médicos.
¿Valores humanos en Marte?
Aparte de poner a prueba la biología, los investigadores creen que Marte pondrá a prueba las leyes y los principios morales terrestres. Allí, la dureza de las condiciones, el hecho de vivir en pequeñas colonias con un número limitado de compañeros y de hacerlo muy lejos de la Tierra, podrían cambiar los valores humanos.
Creen que esto podría afectar a uno de los principios más fundamentales de la civilización occidental: el valor de la vida. ¿Podría ser que el interés de la comunidad prevaleciera sobre el del individuo?
Notas Relacionadas
Más sobre esta sección Más en Internacional
Hace 1 hora
Hace 1 hora
Hace 2 horas
Hace 2 horas
Hace 2 horas
Hace 3 horas
Hace 3 horas
Hace 3 horas
Hace 4 horas
Hace 5 horas
Hace 5 horas
Hace 11 horas