Complicada se vislumbra la jornada electoral del próximo 7 de junio en nuestro estado, dado que, como ya es costumbre, por alguna extraña causa, la ciudadanía considera poco atractiva una elección en la que solo se votan diputados locales, y por tal causa, erróneamente decide no participar. A quien dude de esto, le invito a que revise los porcentajes de participación en las últimas elecciones intermedias o de diputados en nuestro estado, en las cuales los índices de abstencionismo se elevan de manera lamentable.
Así pues, y aunado a lo anterior, tenemos que el pasado miércoles 11 de marzo, el Consejo General del Instituto Electoral de Coahuila (IEC), organismo responsable de organizar los procesos electorales locales, resolvió la improcedencia de un convenio de coalición signado por los Partidos del Trabajo y Morena. En la sesión respectiva, el IEC negó por diversas causas el registro de dicho acuerdo y con esta acción puso fin a la única posibilidad de que en la elección próxima compitiera una coalición.
Por consecuencia de esto, ahora estos dos partidos políticos tendrán que postular cada uno sus propios candidatos, los que se sumarán a los candidatos de los restantes 9 partidos políticos que participan en esta elección 2020, mismos que ya tenían previsto postular candidatos propios en cada uno de los distritos uninominales que conforman el estado, y que son 16. Es decir, los 11 partidos políticos vigentes en nuestro estado, podrán sacar 16 fórmulas con candidatos propietarios y suplentes para diputado local en estos 16 distritos, lo que nos da como resultado la cantidad de 352 candidatos por el principio de mayoría relativa, y quizá algunos otros por el de representación proporcional, más los candidatos independientes que logren registrarse, y que de manera conjunta todos, iniciarán campaña a partir del próximo 25 de abril y hasta el 3 de junio.
Esta situación a primera vista no parece tan mala, ya que al ser muchas las propuestas, serán más alternativas de elección que tendremos como ciudadanos, sin embargo, esta dinámica hará que el voto se evapore. Es decir, que al ser tantas las propuestas y pocos los ciudadanos que saldrán a votar, el número de votos efectivos se repartirá entre muchos candidatos, y por consecuencia tendremos diputados ganadores con cantidades ínfimas de votos y con muy poca representación ciudadana.
Ahora bien, para quien se niegue a creer que en esta elección se corre el riesgo de que sean pocos los votantes, le informo que aunado a lo poco atractivo que parece una elección intermedia en nuestro estado, tal como lo aseveré en el primer párrafo, hace algunos días, un grupo de científicos aseguró que la ahora pandemia de coronavirus Covid-19 podría alcanzar su punto supremo en nuestro país, precisamente en junio del presente año, lo que de ser cierto influirá sin duda alguna en el ánimo de participación de los coahuilenses.
Así pues y esperando que lo dicho en esta columna no sea una mala premonición, le invito para que desde ahora haga conciencia de la importancia que tendrá su voto en esta jornada electoral que se avecina, el cual por estas causas, ahora más que nunca, deberá ser bastante razonado, informado y estratégico, ya que de no ser así, Usted terminará beneficiando a quien menos piense, o incluso a quien menos quiera.
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