Saltillo

Publicado el sábado, 27 de febrero del 2021 a las 03:58
Saltillo, Coah-. “Espérame en el cielo, corazón”, así como el trío Los Panchos, los hijos y esposa de Juan Ruiz Puente le dicen con la esperanza de en un futuro encontrarse con él, a quien recuerdan como un hombre de hogar, saltillense de cepa y amante de su barrio en la Zona Centro, culto e inteligente.
De acuerdo con Norma Isela Carrillo Vega, esposa de Juan Ruiz, fue y será siempre un gran hombre, un gran padre y un excelente ser humano nacido en Saltillo en el año 1955.
Fue hijo de doña Virginia Puente y Felipe Ruiz, oriundos del barrio del Santuario, quienes le inculcaron la fe, principios y valores que lo distinguieron entre los jóvenes de su época.
De niño ingresó al movimiento Scouts, perteneciendo al grupo 2, descubriendo ahí sus aficiones y gustos como el campismo senderismo, astrología y numismática, también ahí cultivó sus mejores amistades y sus mejores anécdotas.
Ya de joven egresó del Instituto Tecnológico de Saltillo como técnico laboratorista, y de la Universidad Autónoma del Noreste como ingeniero industrial; se desarrolló en los ramos de la cerámica, automotriz y minería, en esta última laborando en dos de los proyectos más importantes de México en los estados de Guerrero y Zacatecas, así como en otros estados de la República y en países de Norteamérica y Sudamérica.
Solo la muerte los separó
Norma y Juan se conocieron en una reunión, luego de que su hermana lo invitara. Después de tres meses contrajeron matrimonio y aunque no se casaron por la iglesia, permanecieron juntos por muchos años, en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte los separó.
“Era un hombre de familia y era un hombre que se cuidaba mucho, nunca fumó y nunca tomó, siempre al pendiente de todos, pero la enfermedad no distinguió, simplemente llegó”, dijo la esposa de Juan Ruiz.
Fue en enero de 2021 que el SARS CoV-2 tocó a su puerta, y aunque en un inicio todo empezó como una gripe, la enfermedad avanzó hasta obligar a su familia a hospitalizarlo.
Carrillo Vega recordó este proceso como una etapa difícil y dolorosa, más por no poder despedirlo como le hubiese gustado y darle el último adiós en familia.
Era un hombre de artes
Su pasión por la literatura lo hizo ser galardonado en 1986 por el Ayuntamiento de Saltillo en el concurso de Historias y Leyendas Revolucionarias, con el trabajo Familia Desmembrada.
Texto que relata cómo el “tío Felipe” fue enlistado por su madre en el ejército carrancista, acción que nunca perdonó y que valió a la familia de la abuela Cuca la falta de un miembro, del que jamás volvieron a saber.
“Le gustaba mucho escribir, era un hombre muy culto y amante de su barrio, que es uno de los más antiguos, y a él le gustaba escribir anécdotas de la gente, de las calles, historias, leyendas; ganó un concurso y participó en muchos otros. Su pasión era leer”, recordó su mujer.
Por este motivo, en la casa en la que formó a su familia cuelgan cuadros alusivos a la tauromaquia, algunas pinturas que él mismo creó y libros que atesoran historias que muchas veces fueron contadas a sus hijos.
Último adiós
Fue dos días después de que sus familiares le llevaran porras y palabras de aliento hasta la Clínica 2 del IMSS que Juan Ruiz Puente perdió la batalla contra esta nueva enfermedad.
Con lágrimas, la mujer que compartió su vida con Ruiz Puente, recordó que el día en que decidieron postrarse en el bulevar Hinojosa para ver y enviar mensajes de aliento a su esposo, su ánimo mejoró e incluso pidió a los trabajadores de la salud fruta, por lo que rápidamente sus hijos se movilizaron para cumplirle su antojo.
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