Coronavirus

Publicado el sábado, 27 de febrero del 2021 a las 08:23
Ciudad de México.- A un año del primer contagio oficial de Covid-19, la CDMX acumula 549 mil 785 casos, 34 mil 706 muertos reconocidos, semáforos variopintos con confinamiento alternado y acciones que en la práctica la desmarcan de la Federación.
El 28 de febrero de 2020 se confirmó el caso uno en la Capital del País. Éste ya había dejado en el mundo al menos 2 mil fallecidos y unos 60 mil contagios desde su inicio en diciembre de 2019, en China.
Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno, pidió calma y extremar las medidas de higiene y distancia, solicitudes que siguen vigentes. Su manejo de la crisis ha cambiado conforme aumentan los contagios y muertes.
Aunque su intención de mejorar es clara, cuadrarse a la Federación y tener menos facultades juega en su contra, considera Alfonso Vallejos Parás, especialista en Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM.
“ En general, la Ciudad de México ha tratado de hacer las cosas mejor que el Gobierno federal y eso no quiere decir que estemos bien. En estas líneas de mando, la Ciudad ha tratado de sobresalir, pero muchas decisiones siguen a cargo de la Federación”, resume.
El virus obligó a cerrar toda actividad no esencial en dos lapsos, lo que ha dejado unos 200 mil empleos formales perdidos, una recuperación apenas de uno de cada ocho y la quiebra de unos 60 mil establecimientos.
Desde entonces los estudiantes no han vuelto a las aulas, mientras que las protestas y crisis económica han derivado en que algunos giros reabran paulatinamente.
Inicialmente, la Administración capitalina estimaba que se superaría la contingencia desde septiembre de 2020, si las medidas de prevención se acataban. No fue así.
Desde que en mayo se activó la alerta máxima, la Capital del País ha estado dos meses en color rojo y otros siete en naranja en el Semáforo Epidemiológico, que determina qué actividades están permitidas a partir, sobre todo, de la disponibilidad hospitalaria.
Durante este periodo, el Gobierno local ha promovido el uso de cubrebocas, la realización de pruebas masivas PCR y rápidas, incluso en centros comerciales, han reabierto y cerrado negocios no esenciales, se focalizó la atención en 200 colonias con más casos y se ha priorizado la entrega de créditos y apoyo social.
También se promovió el rastreo de contactos con Códigos QR o SMS en sitios cerrados y transporte público, así como la asistencia al Centro Histórico por apellido. Todas las medidas son a voluntad de cada ciudadano.
Pese a estas acciones, la CDMX volvió a la alerta máxima oficial el 19 de diciembre de 2020 y la aceleración de contagios y muertes extendida hasta enero de 2021 duplicó el peor escenario inicial registrado en mayo y junio.
El principal indicador de las autoridades, la disponibilidad de camas, tuvo el mayor impacto. Incluso se optó por dar atención a domicilio con todo y medicinas, estudios y oxígeno, para desahogar los nosocomios.
En los hospitales las camas eran escasas, la espera por una iba de las cinco a las 12 horas, en la puerta o el peregrinaje entre nosocomios. Tal era la crisis, que fue necesario retirar el día de descanso adicional que se había dado a personal médico de primera línea.
Las muertes colapsaron el sistema de registro de actas de defunción, lo que llevó a la espera de un mes para obtenerla, aprovechamiento de coyotes que ofrecían documentos apócrifos y retrasos de más de una semana para cremar un cadáver.
“Se han enfocado en que todos tuvieran una cama hospitalaria en vez de controlar la epidemia y ninguna de las dos la han logrado. Se han visto rebasados. Ha faltado planeación en todo, una falta de preparación y los costos en salud, económicos y sociales son altos, pero todavía se puede cambiar la estrategia”, destaca Vallejos.
Considera que el reto no ha terminado, pues aunque comenzó la vacunación, una de las principales críticas de expertos en salud es que en la CDMX no se haya cubierto la totalidad del personal médico.
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