Internacional

Publicado el sábado, 27 de febrero del 2021 a las 21:16
Estados Unidos decidió no sancionar al príncipe heredero de Arabia Saudita, a quien acusan de haber aprobado el asesinato de un periodista, una medida que genera frustración entre los activistas y muestra que Washington no quiere romper con un aliado clave.
El viernes, Washington publicó muy tardíamente un informe de inteligencia en el que acusa al príncipe heredero Mohamed bin Salmán de aprobar el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en 2018 en Estambul.
El documento provocó la ira de Riad, que “rechazó totalmente las conclusiones falsas y perjudiciales” del informe.
Las críticas públicas al príncipe y una serie de sanciones de Estados Unidos a decenas de funcionarios sauditas marcan un cambio radical en la política del expresidente Donald Trump, quien buscó proteger al gobernante de facto de Arabia Saudita.
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Sin embargo, la nueva administración de Washington no ha impuesto sanciones directas al príncipe Mohamed, conocido por sus iniciales MBS. De ahí que Antony Blinken, secretario de Estado, haya explicado que Biden quiere “recalibrar” pero no “romper” sus relaciones con Riad, un socio de larga data en Oriente Medio.
“Este no es el golpe saudita que muchos esperaban”, dijo Varsha Koduvayur, analista de la Fundación para la defensa de las democracias, un centro de estudios conservador de Washington.
Las conclusiones del documento señalan “la postura de Biden frente a Arabia Saudita: poner los valores en el corazón de la política exterior de Estados Unidos, enfatizar los derechos humanos y revertir el enfoque transaccional de los últimos cuatro años [bajo Trump], mientras se preserva la relación”, agregó la analista.
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