L e debiera poner “Don”, pero fue el mismo quien me dijo un día “que no”, que se llama Luis y que es mi amigo, y así de simple lo digo.
U n tipo fuera de serie… de esos hechos a la intemperie; sus poemas y canciones nunca tuvieron desaire.
I ndescriptible su elocuencia –mirada serena… la de una vida plena– cuando pronuncia ese poema.
S embrador ¡sembrador! Y vaya que lo es… de amistades –de grandes afectos–, me refiero a don Luis Ramírez.
Más sobre esta sección Más en Coahuila