Nacional
Por Vicente Bello
Hace 8 años
La última gran batalla parlamentaria contra la Ley de Seguridad Nacional sucedió en el Senado de la República la madrugada del viernes 15 de diciembre de 2017. Setenta y nueve oradores debatieron.
Pero, graníticos, desalmados, PRI y Pvem no escucharon razones y, pasándose por los aguacates a todos incluida la ONU terminaron aprobando una ley con nueve modificaciones de pura apariencia, que más tarde la Cámara de Diputados refrendó para de inmediato enviar el dictamen al presidente de la República, con el propósito de que éste la publique en el Diario Oficial de la Federación y entre en vigor.
Todos estos días el debate de la madrugada reverberará en este espacio. He aquí a Layda Sansores San Román, senadora del Pt-Morena:
“Quiero expresarles con toda la rudeza que la Ley de Seguridad Interior es una ley de mierda, que expresa la vileza de un hombre débil, arrodillado ante los Estados Unidos y al poder militar.
“Y que en los estertores de su desprestigiado mandato, vino aquí a sembrar miedo, impotencia y rabia.
“Esta ley es preludio de dictadura, es la militarización del país, lo quieran reconocer o no. Y repito las palabras del gran constituyente, el general Múgica, justamente hace cien años, qué visión, refiriéndose a la militarización: ‘a primera vista no hay amenaza, pero se convierte indefectiblemente en un desquiciamiento, pues corriendo el tiempo, creyéndose privilegiados, terminarán por despreciar el poder civil’.
“Qué pasará con este marco que no tiene controles, que le deja que ellos se autogobiernen.
Las modificaciones que se hicieron en este Senado son una burla, Peña Nieto pidió respetuosamente, ante la avalancha, ante la presión que tenía para lavarse la cara, que se hicieran las consultas, y entonces, rápidamente oyeron, pero no escucharon a nadie.
“No es buena ni para las Fuerzas Armadas, ni para los ciudadanos, ni para nadie. Esto es un desafío a los organismos internacionales.
“Imagínense que hoy los órganos autónomos, pues, deberán proporcionarle la información que pida la autoridad. Así dice el artículo 31. O sea, la Comisión de Derechos Humanos, que es autónoma, cuando venga a pedirle la autoridad de las Fuerzas Armadas información, pongamos el ejemplo a un sobreviviente de Tlatlaya que recurre a la Comisión de Derechos Humanos.
“¡Ah, no! Pues, van ellos, y deme el expediente y deme la información necesaria, la que ellos quieran, y estará obligado a darla.
“Dejamos en la indefensión a los ciudadanos. Esto es gravísimo, se acaba con todo, con la secrecía, el secreto bancario, con todo, y no nos damos cuenta que esta es violación a los derechos humanos. Y se va haciendo el caminito ¡Eh!
“Esta ley es un remate. Ya habíamos aprobado otras cinco. El Código de Procedimientos Penales que existe, un código nacional, y entonces, ahora sí lléveselo.
“Y nosotros aprobamos un Código Militar de Procedimientos Penales. Que no se acuerdan que dio, entonces, la posibilidad que pueden catear las casas de los ciudadanos.
“Cuando se lo piden a un ministerio militar, el ministerio pide la autorización al juez militar, y entonces, podrían entrar a la casa de cualquiera o a este Congreso, incluso.
“… El General Alejandro Ramos, que vino aquí a este Senado, por cierto muy arrogante, y todavía no se aprueba la ley, el que fue autor intelectual del desafuero de AMLO, seguramente debe estar por ahí escondido, vino a este Senado a defender su ley, o más bien, la ley que le dictaron en inglés.
“Pero en un momento de lucidez reconoció que la labor del Ejército, dijo él muy diplomáticamente: “No había sido exitosa”. No, debió haber dicho que había sido un fracaso.
“Pero dijo algo que es muy importante, y que sí hay que considerarlo, dijo: “No fue exitosa porque no se atendieron las causas que originaron la violencia”.
“Nunca en la historia ha venido un Secretario de la Defensa o de Marina a rendir cuentas al Senado, como se hace en los Estados Unidos.
“Bueno, pues entonces, con toda esa impunidad y estos sin controles, oiremos hablar de ejecuciones extrajudiciales, que en la historia oficial se dicen: “enfrentamientos”.
“Vendrá la multiplicación de Atencos, de Tanhuatos, de Tlatlayas, de más Ayotzinapas y Nochistlanes.
“Sabremos de más desaparecidos, de cuartos de tortura, de colgados y apaleados, de aviones que arrojan al mar a los detenidos, de cárceles en que las víctimas se pudren entre orines e inmundicia.
“Oiremos muy pronto el crujir de huesos en los cuarteles militares.
“La Ley de Seguridad es una tragedia para México, Peña Nieto usa al Congreso que se deja para aprobar una aberración cada vez más degradado el Congreso, es una vergüenza, y miren, sepan que ningún Estado de derecho que esté consolidado, los ministros o secretarios de la Defensa, o Marina, son militares y mucho menos cuidan al Presidente, no es labor de militares.
“Eso tenemos que irnos dando cuenta, porque entonces es el Poder sobre el Poder, esta ley no es para darle certidumbre a las fuerzas castrenses, sino para que puedan autogobernarse y para que Peña pueda blindarse; le preocupa proteger los intereses transnacionales, pero además sabe que perderá las elecciones, que la ciudadanía no aceptará más fraudes y teme las protestas ciudadanas.
“A Peña no le importa la seguridad de los mexicanos, lo que quiere es un ejército privado que lo proteja de sus raterías, lo que quiere es salvar su pellejo, Peña es un cobarde, de hombre tiene el nombre, las entrañas de gallina, diría el poeta”. (Continuará)
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