Arte

Publicado el viernes, 5 de marzo del 2021 a las 05:09
Saltillo, Coah.- Si algo tiene presente el proyecto RUMA es que el arte puede curar. Sanar las heridas en la memoria pero también en el corazón de cada una de las familias que han perdido a hijas, madres y hermanas a causa de la violencia, como lo demostrarán a lo largo de tres días con una serie de actividades que apuntan hacia una sola fecha: el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y una meta: no olvidar y conmemorar.
Esas actividades iniciarán hoy con la inauguración de dos exposiciones. La primera de ellas es la reinterpretación de un tzompantli (el tradicional muro de cráneos mesoamericano) que en esta ocasión presenta 50 calaveras intervenidas por artistas como Ana Carral, Carolina Bollaín, Dina Gaona, Dulce Patoni, Georgina Chapa, Ivonne Orozco, Radharani Torres, entre otras, y cuyo lazo emocional se tiende a través de dos datos: un nombre y una edad. Evidencias de que esas piezas representan a una mujer cuya vida fue cortada de pronto.
Según explicó Alejandra Guerrero Ruiz, colaboradora de RUMA, “queríamos tratar el tema de los feminicidios y los movimientos sociales, por eso invitamos a 50 artistas a que intervinieran un cráneo que representa a víctimas de feminicidio”, pero detalla que, más allá de la pieza montada y la exposición, lo que realmente trabaja el colectivo es el proceso de cercanía ante estos hechos.
Recuperar una vida
El concepto fue elegido por la cercanía que Nicté Ruiz –fundadora de RUMA– tenía con el tzompantli debido a que nació en Michoacán, pero también como una necesidad de “apropiarnos del símbolo y hacer un homenaje”, agrega Guerrero, quien añade que “además queríamos hacer una crítica. Porque las culturas mesoamericanas tenían la idea de que un tzompantli era para hacer público a los sacrificados, entonces ahora vemos un poco lo que pasa cuando estas mujeres mueren: el espectáculo y que lo último son sus historias, las personas que fueron. Deshumanizamos a la persona.
“Lo que intentamos fue recuperar este símbolo y recuperar la vida y la historia que se le arrebataron a estas personas por un hecho violento”.
Porque si bien, las creadoras tenían total libertad de técnica en su pieza, debían atenerse a dos cosas: saber quién era la mujer que representaba y cómo sucedió su muerte. De ahí que las piezas sean tan variadas: balas en las cuencas de los ojos, casquillos que cubren la totalidad de la cabeza; hilos que tejen una especie de piel textil y otras cuyas agujas están enterradas en el hueso, “piezas fuertes con las que las artistas batallaron durante mucho tiempo: procesaron el dolor, imaginaron la pieza y crearon esto a partir de una experiencia en la que las invitamos y les dimos la información”, como apuntó Talía Barredo, curadora que apoyó al colectivo en la muestra que se presentará en la galería de la Academia Interamericana de Derechos Humanos (AIDH).
“Lo que nos interesaba en este ejercicio es seguir construyendo esos procesos creativos, emocionales, pero también sociales. En la que se demuestre cómo los artistas tienen una relación directa con las dinámicas sociales, y en ese sentido nos parecía importante tratar el tema de los feminicidios”, comentó Guerrero, quien agregó que RUMA tiene planeado tratar otras problemática sociales tales como la migración y desaparecidos, situaciones en las que “el arte puede funcionar como un medio para hablarlas”.
Círculo de sanación
Además del tzompantli, se inaugurará una exposición fotográfica de Criss Poulain, en la que se muestran las imágenes de la marcha feminista del 8M del 2020. En ellas, la artista captó los rostros y las emociones de un evento que conjuntó a mujeres de todas edades que pedían una sola cosa: justicia.
Mientras que la última actividad de RUMA, proyecto que nació el año pasado, será un bordado multitudinario coordinado por la artista textil Laila Castillo. Completando de esta manera “un círculo bien interesante de tres tiempos: en el que la exposición sobre el movimiento de Criss le da un contexto visual a la pieza del tzompantli, que tiene que ver con la memoria sobre estas mujeres que ya no están, y luego vamos al tema de la sanción con este bordado comunitario”, concluyó Guerrero.
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