El presidente Andrés Manuel López Obrador asestó un par de golpes a la “mafia del poder” con la extradición de Alonso Ancira, presidente de Altos Hornos de México, y la captura del exgobernador de Puebla Mario Marín, el 3 de febrero, cuando aún convalecía de coronavirus. Los casos confirman la tesis de AMLO según la cual, durante el neoliberalismo, el Gobierno estaba al servicio de los dueños del dinero. En un país agraviado por la corrupción –donde financiar campañas políticas se premia con impunidad y negocios– someter a los poderosos al imperio de la ley es bien visto, y la recompensa puede cobrarse en las urnas.
Morena necesita votos para conservar la mayoría en la Cámara de Diputados y ganar el 6 de junio más gobiernos estatales, congresos locales y ayuntamientos. El auto de formal prisión contra Marín, por el delito de tortura contra la periodista Lydia Cacho, fue celebrado por la organización Artículo 19: “La justicia no será plena hasta que el exgobernador sea condenado y, junto con él, todos los autores intelectuales que permanecen prófugos. Además de ser garantizada la reparación integral de los daños para Lydia Cacho y su familia”.
El infierno de Cacho –ignorado por los presidentes Fox, Calderón y Peña Nieto– empezó en 2005 cuando denunció, en el libro, Los Demonios del Edén, un entramado de explotación sexual infantil. “Además de darle voz a las víctimas, lo más importante fue poder explicar cómo funcionan estas redes. Había senadores, diputados, gobernadores, empresarios multimillonarios vinculados con la explotación sexual de niños y niñas, y, por otro lado, el lavado de dinero”, declaró la activista de los derechos humanos a BBC News (04.02.21).
Sin embargo, las luces por la detención del “góber precioso”, a quien el empresario Kamel Nacif trató como títere en una conversación telefónica, difundida por La Jornada el 14 de febrero de 2006, las apagó Morena. El partido del presidente López Obrador se obstina en la candidatura de Félix Salgado Macedonio para el gobierno de Guerrero, no obstante ser acusado de violación por cinco mujeres. El caso ha provocado repulsa social e indignación incluso en las filas del movimiento “amlista”.
En el video titulado #NingúnAgresorEnElPoder, artistas y activistas demandan a Morena retirar la candidatura de Salgado. En la columna Fuente ovejuna y el candidato, la escritora Alma Delia Murillo pide romper el pacto de impunidad del “machismo sistémico y violento”. “Yo les pregunto, diputados, senadores, legisladores, escritores, estudiantes, hermanos, amigos, ciudadanos, hombres: ¿a ustedes no les indigna que un presunto violador sea candidato para gobernar un estado de este país que se nos incendia en las manos?, ¿por qué no se pronuncian?, ¿por qué lo permiten?” (Reforma, 05.02.21).
La autora de Cuentos de Maldad (y uno que otro maldito) [Alfaguara], reflexiona: “No sé qué me horroriza más: si la ratificación de un presunto violador o la indiferencia de las voces masculinas ante semejante escándalo. Rompan el pacto, señores. (…) De continuar con la candidatura y en el posible escenario que colocara a Félix Salgado Macedonio como gobernador de Guerrero, se sentaría un precedente criminal: violar está permitido”.
Como Presidente de México y líder moral de Morena, López Obrador no puede guardar silencio ni permanecer al margen de un asunto que lastima a la sociedad y pone en entredicho su palabra. Sustituir a Salgado, como sin duda sucederá, no es un acto de debilidad ni de intromisión, sino de justicia y congruencia elemental. Este Día Internacional de la Mujer, el villano en México no será el “góber precioso”, sino el “candidato horrible”.
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