En un recorrido por colonias al poniente de Torreón, el candidato del PRI a la Alcaldía de Torreón prometió regresar a la “Marea Roja” para “limpiar” las calles de nuestra ciudad. El tema no es nuevo, durante las pasadas administraciones del PRI la simulación de este grupo de gente “barriendo y limpiando” fue polémica desde un principio, ya que se llegó a comprobar que la nómina de dicho grupo de personas, “justificada” dentro de la Dirección de Servicios Públicos municipales, realmente era destinada para otros fines. ¿Como cuáles? La estructura electoral del PRI, por ejemplo.
Además, durante la Administración de Miguel Riquelme se denunció la duplicidad de funciones en materia de aseo público en Torreón, ya que esas obligaciones realmente eran y son de la concesionaria PASA, y no lo digo yo, esto es de acuerdo con una de las cláusulas del contrato de concesión.
El argumento de los regidores del PAN en aquel entonces fue que al mes se erogaba un promedio de 13 millones de pesos para pagarle la factura a la concesionaria de limpieza, de los cuales 3 millones eran solo para la estructura del PRI, perdón, para la Marea Roja.
De hecho, por allá del 2017, unas trabajadoras denunciaron haber sido despedidas de manera injustificada, argumentando que habían sido contratadas por medio de una líder de colonias del PRI y el exsecretario de Desarrollo Social, Rodrigo Fuentes, hoy presidente de este partido en el estado.
Llama poderosamente la atención cómo el actual candidato del PRI a la Alcaldía regresa con una promesa hueca y rancia a las colonias de Torreón para prometerles, por como se lee entre líneas, “chamba y sueldo” a la estructura de su partido. Y es que durante cuatro años el mantenimiento de su estructura seguramente le costó al Gobierno estatal, buscando este último desahogar, gracias a la crisis económica que vive el Ejecutivo provocada por la deuda que heredó Moreira, la nómina de su antigua y cada vez más pequeña y menos precisa estructura.
Así pues, el PRI, a la vieja usanza y gritando a los cuatro vientos la búsqueda del voto útil, busca aferradamente gobernar Torreón, por una simple razón: manejar a su antojo el presupuesto anual, buscando privilegiar por sobre todas las cosas, a los suyos, de arriba a abajo.
Y para deducirlo, estimado lector, no se necesita ser experto, es que simplemente el PRI no cambia, solo se adapta, porque en su ADN sigue muy presente la idea no de gobernar para generar bien común, sino para corromper y usar a sus anchas los recursos públicos. Y a la historia me remito.
Gerardo Abraham Aguado Gómez es miembro de Acción Nacional desde 2008. Exdiputado local en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.
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