Saltillo

Publicado el viernes, 30 de abril del 2021 a las 04:30
Saltillo.- En Saltillo existe un pueblo donde no hay niños, la escuela se está cayendo a pedazos, los juegos infantiles de la plaza principal están oxidados, las canchas de basquetbol son usadas como establos y desde hace tiempo la alegría de los pequeños se dejó de escuchar.
Es Presa de San Javier, un pueblo donde, desde hace más de 30 años, el Día del Niño no se festeja, aquí no habrá caravanas, ni siquiera un festival, aquí hay puros adultos mayores.
El pequeño terruño está enclaustrado en el monte, donde hay más vacas que habitantes, solo 10 personas viven en este lugar, la mayoría adultos mayores, quienes regresaron a su pueblo para pasar el resto de su vida.
Doña Paulina es una de los habitantes del ejido, lleva toda su vida ahí. Comparte que nació hace 65 años, se crió en este pueblo, aquí conoció a su esposo, tuvo cuatro hijos, mismos que migraron, se fueron a la ciudad o a otros pueblos.
Es una mujer por la cual pareciera que el tiempo no pasa, mujer de campo, de piel curtida por el sol y que sabe trabajar la tierra; la sequía que azota la región la tiene preocupada, no hay agua y por lo tanto no hay trabajo para su esposo, dependen de lo que les da el Gobierno o les mandan sus hijos.
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Hay un pozo, pero es agua que no se puede hacer nada con ella, aquí hay un filtro pero el agua está muy sucia, no está muy buena como pa’ tomar”.
Paulina cuenta que Presa de San Javier estuvo a punto de desaparecer, quedó despoblado, solo había cinco habitantes, ahora ya son 10, pero no hay niños, ellos solo van de vacaciones.
Sin escuela
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No hay mucha gente que digamos, unas cuantas familias, niños chiquitos no hay, aquí no, todos están fuera por la escuela, cerraron las escuelas, bueno la escuela que está ahorita ya hasta se cayó, las familias se fueron a buscar”.
La escuela constaba de un salón, ahora es nido de golondrinas, los vidrios de las ventanas todos rotos, quedan algunas letras de cartón que pudieron ser utilizadas años atrás por la maestra que daba clases ahí, pero de eso ya pasaron décadas.
En la pared aún queda la marca donde estaba el pizarrón, la hierba cubrió lo que antes era el patio principal del recinto educativo.
Es un lugar que se convirtió en el vestigio de que alguna vez hubo niños en Presa de San Javier, junto con los juegos de la plaza principal.
‘Ya no llueve como antes’
Doña Paulina dice que Presa de San Javier es un pueblo pacífico, donde la vida se pasa tranquila, en el cual la vida pasa entre vacas y parcelas.
Son las vacas las que recorren las calles del pueblo, hicieron de la cancha de basquetbol su lugar de descanso, ellas son las verdaderas habitantes de Presa de San Javier, donde quiera que uno voltee se encontrará con una vaca.
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