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Grupo Zócalo
Publicado el domingo, 9 de mayo del 2021 a las 13:04
Letonia.- Normunds Kindzulis, un joven gay de 29 años ciudadano de Letonia, no pudo sobrevivir a las profundas quemaduras que el fuego dejó sobre su piel. Murió la semana pasada, unos días después de que su compañero le encontrara envuelto en llamas en su propia casa en lo que parece ser un brutal ataque y asesinato homófobo que ahora investiga la policía como posible delito de odio.
La muerte de Kindzulis ha desatado una oleada de indignación en Letonia, donde el matrimonio entre personas del mismo sexo no está permitido y no existen grandes niveles de tolerancia hacia la población LGBT. De hecho, varias asociaciones, como Amnistía Internacional, llevan años advirtiendo que en el país no está plenamente garantizado el derecho a la libertad de expresión y de reunión para este colectivo.
Normunds Kindzulis, a victim of the homophobic arson attack in Latvia last week, has succumbed to his injuries. Our deepest condolences to his partner and family, and to all our community in Latvia. 🖤 pic.twitter.com/IM90oTk80E
— EuroPride • EPOA (@EuroPride) April 28, 2021
Según el índice ILGA, Letonia es uno de los peores países para ser homosexual en Europa, solo por delante de Polonia, San Marino y Bielorrusia, Mónaco, Rusia o Turquía. El estado báltico no supera el 17% de una escala de 100 en lo que respecta a los derechos de las personas LGBT.
La asociación internacional EuroPride confirmó su muerte el 28 de abril: “Normunds Kindzulis, víctima del incendio provocado homofóbico en Letonia la semana pasada, ha sucumbido a sus heridas. Nuestro más sentido pésame a su pareja y familia, y a toda nuestra comunidad en Letonia”.
Medios locales relatan el momento en el que el joven, sanitario de profesión, tuvo que ser auxiliado por su compañero, que lo encontró envuelto en llamas a las puertas de su casa. Su compañero también se encuentra en el hospital debido a las quemaduras sufridas al intentar apagar las llamas de la ropa de Kindzulis; el atacante, dicen, pudo ser otro vecino del edificio en el que vivían ambas víctimas, que ya habían denunciado amenazas y acoso que habían caído en saco roto en manos de la policía.
Naidam Latvijā nav vietas. Ja apstiprināsies, ka Tukuma noziedznieka motivācija ir bijusi naids pret kādu sabiedrības daļu, tad tas pastiprina viņa vainu. Latvijas sabiedrības vērtība ir iecietība, un šāda naida izpausme vienlaikus ir noziegums pret sabiedrību.
— Egils Levits (@valstsgriba) April 24, 2021
Tras conocerse lo ocurrido y tras la negativa de las autoridades en un primer momento de investigar el crimen como un delito de odio, la indignación ciudadana ha llevado a pronunciarse incluso al primer ministro letón, Egils Levits, que aseguró que “no hay lugar para el odio en Letonia” y prometió que se aplicarían agravantes al culpable si se confirmaba la motivación de odio en el asesinato de Kindzulis.
📩 Aicinām liecinieku sazināties ar Mozaīku, lai mēs varētu iegūt sīkākas notikušā detaļas, kā arī izskatītu iespēju sniegt kādu atbalstu.
🔴 Mozaīka sekos līdzi izmeklēšanas gaitai un cer uz pienācīgu izmeklēšanu un vainīgā/o bargu sodīšanu!— MOZAIKA (@lgbt_mozaika) April 23, 2021
Aun así, la asociación letona proderechos LGBT Mozaika pidió a cualquier testigo que contactase con ellos para obtener más detalles del caso y seguir el proceso de la investigación para hallar al culpable, que aún se desconoce. Sin embargo, desde la asociación señalan como causa de este suceso la política “basada en el odio de algunos políticos y organizaciones” que se vive actualmente en el país.
“ Los actuales ataques e incidentes homofóbicos son un claro resultado de las políticas basadas en el odio de algunos políticos y organizaciones”, denunciaron en Twitter.
El acoso por su homosexualidad no era desconocido para Kindzulis, que se había mudado tras varias amenazas a la pequeña localidad letona de Tukums, de 16 mil habitantes, a poco más de una hora de la capital, Riga. También había intentado denunciar a la policía, pero no se inició ninguna investigación penal para hallar a los autores, aseguran desde Mozaika.
La asociación insiste en pedir a las fuerzas del orden que se aseguren de que ahora este posible delito de odio se investigue de “forma exhaustiva y objetiva”. “Particularmente indignante es el hecho de que la víctima se había puesto en contacto previamente con la policía, pero no se inició ningún proceso penal”, recuerdan.
Información por El Confidencial
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