Espectáculos

Publicado el martes, 11 de mayo del 2021 a las 04:27
Ciudad de México.- Puede sonar romántica la lucha que cineastas mexicanos hacen para filmar historias de amor entre dos hombres, pero aún hay prejuicios, no solo de inversionistas, sino entre integrantes del gremio actoral que se niegan a realizar papeles gay, por temor a ser encasillados, dice el realizador Juan Briseño.
Seré Breve al Momento de Morir es la ópera prima de Briseño, la cual, explica, tardó un año en terminar por tener un guion que nadie quería apoyar por su temática, hasta que encontró apoyo en los Estudios Churubusco, el Cenart y la UNAM.
Teaser “Seré Breve al Momento de Morir” from Pamela Martínez Meza on Vimeo.
El realizador estuvo desde su adolescencia en la danza clásica, primero estudiando en la Royal Academy of Dance y luego integrándose a una compañía en el Estado de México, donde vio el canibalismo entre compañeros que buscaban destacar, sabiendo que no solo es necesario talento para ser primer bailarín, sino amiguismos y favores.
Entonces escribió un relato de amor entre dos chicos, interpretados por Joan Kuri (La Mexicana y el Güero) y Martin Saracho (El Club), quienes se conocen en una compañía, se enamoran y comparten el mismo sueño, lo cual también los pone en conflicto.
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Cuando iniciamos la película fue con nuestro dinero, pequeña, pero cuando buscamos más apoyos comenzaba el tema de: ‘es que hay desnudos’, ‘es que es una pareja gay’… Hubo actores que no se quedaron argumentando que los desnudos debían ser justificados cuando hay uno de frente y no es vulgar; me tocó que algunos no quisieron hacerlo porque no querían que los encasillaran en personajes gay”, recuerda Briseño.
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Al final de cuentas (la historia) es una perspectiva de nuestra sociedad, de la vida cotidiana, más allá de si es gay o no; aquí se habla de lo que se puede hacer dentro de una compañía, dentro de una pareja, de una rivalidad para conseguir lo mismo, de agresión física y mental, y eso es algo totalmente humano y universal”, subraya.
Seré Breve al Momento de Morir se convirtió en una película guerrillera, en la que los tiempos de rodaje no fueron las ocho o 12 semanas promedio, sino que se prolongaron por 12 meses, en parte por los permisos a obtener en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) de la UNAM.
Algunos actores cambiaron su físico por tener que estar en otros proyectos y eso complicaba las cosas, pero nada que la edición no pudiese maquillar.
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Fue un año porque había que obtener los permisos del MUAC, ellos desde dos años antes tienen sus fechas apartadas y teníamos que aguardar, entonces vimos un puente (de descanso) de que no trabajaran y fue rodar ahí de viernes a lunes”, señala.
En la edición, Briseño echó mano de su cortometraje Rotbart, filmado en 2016, para mostrar que los personajes lo están viendo en una pantalla.
El proyecto recibió recursos de Estudios Churubusco y fue de los últimos apoyados por el extinto Foprocine, fondo que impulsaba cintas de índole autoral. Mikael Lacko (El Recluso) y Alejandra Cárdenas (De las Muertas) completan el reparto.
Briseño espera poder aplicar a festivales internacionales de cine este mismo año.
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