Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Niña pierde la vida por presunta bala perdida durante jornada de violencia en Matamoros Votará Papa León por correo en elecciones de EU Muere niña en balaceras tras captura de “Axel” en Matamoros El Banco de Japón afirma que la inflación alcanzó su meta del 2% después de 13 años Coparmex e iglesias se unen en un frente histórico por la paz ante la violencia en México

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Nacional

AMLO Y Dilma en el Templo Mayor, ¿el lanzamiento de Claudia?

Por Salvador García Soto

Hace 5 años

En medio del ambiente enrarecido de las campañas electorales, la violencia homicida que sigue asesinando candidatos y la muy reciente tragedia del Metro de la Ciudad de México, la visita de Dilma Roussef pasó casi de noche en el agitado contexto en el que trajeron a la expresidenta de Brasil. Porque lo de Dilma no fue una simple visita de cortesía, sino una invitación expresa y planeada de la 4T, que quiso traer a la mujer que es símbolo de la izquierda brasileña y latinoamericana como invitada de honor en un evento importante para el actual Gobierno: los 700 años de la fundación de México-Tenochtitlán.

Por eso la imagen del jueves en el Templo Mayor, donde se llevó a cabo la ceremonia oficial del nacimiento de la que fuera capital del imperio mexica, estuvo llena de mensajes políticos y de simbolismos futuristas, a pesar de que los historiadores cuestionan y desmienten la fecha que eligió este Gobierno para conmemorar dicha fundación. No solo porque López Obrador dejó sus habituales y largas improvisaciones para leer un discurso escrito, sino por la forma en que, desde Palacio Nacional, organizaron y planearon el evento: en el presidium el Presidente, a su izquierda Beatriz Gutiérrez Müeller, a su derecha Dilma Roussef y a la derecha de Dilma, Claudia Sheinbaum, la Jefa de Gobierno.

En esa sola imagen se pueden leer muchos mensajes. Porque además de que a Dilma la trajeron expresamente para eso, la expresidenta de Brasil se vio en todo momento muy cercana a Claudia Sheinbaum, a quien visitó antes en el Palacio del Ayuntamiento y se tomó la foto con ella, justo en momentos en que la Jefa de Gobierno enfrenta su peor crisis política y social por la tragedia ocurrida en la Línea 12 del Metro.

Más simbólico todavía que a Sheinbaum la pusieran al lado de Dilma y de López Obrador y su esposa encabezando el evento, mientras que al canciller Marcelo Ebrard, el otro involucrado en la tragedia del Metro, lo mandaron a la cuarta fila de la sillería instalada en el Templo Mayor.

En un Gobierno como el de López Obrador, que gusta tanto de los simbolismos políticos e históricos y que incluso modificó las fechas de eventos como el nacimiento de Tenochtitlán para ajustarlo a su calendario cívico del 2021 en el que celebrara los 200 años de la consumación de la independencia de México, esa sola imagen lleva fuertes mensajes políticos y representa algo más que un espaldarazo abierto del Presidente a Claudia Sheinbaum, en el contexto en el que ella se encuentra actualmente.

Y a partir de ahí se pueden inferir o deducir muchas cosas: si López Obrador prefiere dejarse ver más cerca de Claudia que de Marcelo, junto con las hordas de diputados y senadores morenistas pidiendo la cabeza de Miguel Ángel Mancera, empieza a verse claramente por quién va a optar el Presidente si tiene que sacrificar a alguien de su Gabinete para calmar la ira popular por la tragedia del Metro.

Pero más allá de interpretaciones, en la foto del jueves hay un claro mensaje: si a Andrés Manuel le gusta compararse con Luiz Inácio Lula da Silva, a quien admira y ve como uno de los referentes de la izquierda contemporánea, y si Lula tuvo a su Dilma Roussef, ahora López Obrador tiene a su Claudia Sheinbaum. El Lula mexicano presentando a su Dilma mexicana.

Solo valdría recordarles cómo terminaron los dos brasileños símbolos de la izquierda latinoamericana: Lula en la cárcel, acusado de corrupción, aunque ahora ya libre y de vuelta candidato; y Dilma destituida tras un histórico juicio político por denuncias de corrupción y malos manejos presupuestales. ¿Será entonces que a Dilma la trajeron para hacer un lanzamiento temprano pero decidido y simbólico de la señora Sheinbaum rumbo al 2024?… Los dados mandan Escalera doble. Buena Semana.

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 18 horas

Circo en Reforma

Hace 18 horas

El negocio detrás de los altares

Hace 18 horas

La ‘santa’ solución de la Presidenta