Ahora que han sido derruidos física, moral y económicamente los cimientos de uno de los edificios, si no emblemáticos, si de la historia moderna de la ciudad, nos lleva a rememorar, la creación de la Benemérita Sociedad Mutualista y Recreativa Manuel Acuña de Saltillo.
En 1843 por decreto presidencial se publicó la Ley creadora del Colegio de Artesanos, firmada por el presidente interino, aquel celebérrimo personaje de nuestra historia Antonio López de Santana, que dio pie a la creación de organizaciones colectivas, cuyos propósitos eran la creación de las cajas y sociedades mutualistas que tenían como principal misión realizar fines benéfico-sociales, ya sea en el ramo de seguros de distinta naturaleza o en algún otro propósito objetivo de ayuda a sus socios y aun a la colectividad.
El llamado presidente trashumante Benito Pablo Juárez García, llegó a Saltillo a principios de 1864 y con él venían varios de sus ministros, entre ellos el político y periodista Joaquín Francisco Zarco Mateos, quien siendo como era, un intelectual y excelente orador hizo contacto con algunos distinguidos ciudadanos de nuestra ciudad e influyó para que en Saltillo, surgiera la decana de las mutualidades mexicanas, la Sociedad Mutualista “Francisco Zarco” de Artesanos, en honor del intelectual duranguense.
Joaquín Francisco Zarco Mateos fue destacado político, periodista e historiador mexicano, miembro del Congreso Constituyente de 1856 y escritor liberal de la Reforma. Su labor periodística tuvo gran trascendencia y singularidad en la prensa mexicana, y por ella sufrió posteriormente persecuciones y prisión.
Pues bien, siguiendo el ejemplo de los artesanos de Zarco, un grupo de comerciantes saltillenses se reunió por primera vez en 1906 en un salón del ya desaparecido Hotel de Simón Tomasichi, encabezados por Leopoldo Huerta, Emilio Sáenz, Francisco Salinas, Melesio González Fernando Rodríguez, y Melesio Garza, con la intención de formalizar la creación de la Sociedad Mutualista y Recreativa “Manuel Acuña”. A iniciativa del señor Francisco Fuentes Fregoso, a quien se le atribuye el principal factor de la fundación de este organismo, ahora en extinción, por un adeudo millonario que aún no tiene explicación ¿O sí? Y que dio como resultado las destrucción del centenario edificio que fue recinto de grandes celebraciones de los saltillenses de nuestro tiempo, incluyendo en los últimos meses, los famosos bailes populares que vinieron a abatir los rumbosos y señoriales saraos que en su patio español y en el gimnasio celebra la selecta sociedad local.
En el referido hotel de Simón Tomasichi se acordó nombrar la primera mesa directiva de la Sociedad Mutualista Manuel Acuña. Primer presidente Leopoldo Huerta, vicepresidente Bernardino González, secretario Francisco Fuentes Fragoso, tesorero vicente Aldape.
El primer nombre de la sociedad fue Círculo Proteccionista y de Empleados Manuel Acuña y como lema Amistad y Adelanto.
El Tomasichi, adopta el nombre de Hotel Arizpe Sáenz, ya también desparecido, donde 85 saltillenses acordaron la fundación de la Benemérita Sociedad Mutualista y Recreativa Manuel Acuña por iniciativa que presentara ante los asambleístas fundadores el impresor Francisco Fuentes Fragoso.
La Sociedad Mutualista y Recreativa Manuel Acuña fue conocido como “el lugar de los grandes acontecimientos” en Saltillo, donde se celebraban eventos culturales y sociales diversos, principalmente bailes de mucha categoría, donde era obligatorio el traje y corbata en los varones y el vestido de noche en las damas. Fueron célebres los bailes de graduación de las escuelas superiores de la época y los organizados por la propia Sociedad Mutualista, con orquestas famosas venidas de la Ciudad de México y de otras regiones del país.
Lo que se comenzó a destruir fue el patio Español, que era un orgullo de los mutualistas y saltillenses, luego se siguió con el gimnasio que con enorme sacrificio se construyó, este era un salón de enormes dimensiones.
“La Acuña” se ubicaba en pleno corazón de Saltillo, en la calle Morelos el lugar que data de principios del siglo 20 fue convertido en centro de reunión y que dio vida a este lugar con servicios de sauna, billares, canchas de basquetbol y una cantina.
Aunado a esto en el llamado Patio Español figuraron las orquestas de antaño que amenizaban las fiestas de fin de año y de bailes y festividades de la sociedad saltillense.
Es larga la historia de este lugar, que ahora quedó convertido en escombros, lo que marca su desaparición y truncados los sueños y deseos de aquellos saltillenses que hace 115 años fincaron sus más elevados ideales y que al correr de los años muchos le dieron el prestigio que la mutualidad se ganó con el trabajo y dedicación de sus socios, todos distinguidos ciudadanos de Saltillo.
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