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Coahuila

La cada vez menos media clase media…

Por Oscar Pimentel

Hace 4 años

La clase media mexicana, resultado del esfuerzo por acceder a mejores niveles de vida y emblema irrefutable de nuestro progreso, está cayendo en un resbaladero que la hará más pequeña y, ahora al contrario, una clara expresión de la precariedad que caracteriza el desarrollo del país.

Hablar de clase media, nos refiere necesariamente a la idea de clases sociales que, por supuesto, no es más que una simplificación conceptual para tratar de entender la gran complejidad de nuestra sociedad. Pueden existir tantas clasificaciones como criterios de análisis se quieran adoptar, pero, aunque hay muchas variables que se pueden considerar, la más común es el ingreso familiar.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) utiliza la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares para definir básicamente tres clases sociales: alta, media y baja. En la primera década del siglo 21, por ejemplo, los resultados de esta encuesta fueron que la clase alta representaba 2.5% de los hogares donde vivía 1.7% de la población; la clase media 42.4% de los hogares con 39.2% de la población; y la clase baja 55.1% de los hogares y 59.1% de la población.

Quiérase o no, la clase media ha servido como factor de estabilidad y mecanismo para amortiguar las tensiones entre ricos y pobres. Se le considera también una evidencia palpable de progreso y de modernidad, producto de un sistema educativo y de un mercado laboral que promueven la movilidad social. Es la realización del sueño de una mayor prosperidad y de una mejor calidad de vida.

La expansión de este segmento poblacional en México, ha estado asociada siempre con un mayor crecimiento de la economía, lo cual implica generación de empleos, diversificación de las actividades productivas, asimilación del cambio tecnológico e incremento de la capacidad productiva por persona, todo ello resultado de políticas públicas del Gobierno que incentivan las nuevas inversiones, fortalecen la certidumbre jurídica y, en general, crean un ambiente propicio para el crecimiento.

En los años recientes, la clase media ha estado bajo presión, como acertadamente lo señala la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). Según esta organización, los sectores medios se han reducido, debido principalmente a que las generaciones jóvenes tienen una mayor dificultad para incorporarse, en virtud de los bajos ingresos que ofrece el mercado laboral, de su escaso incremento a través del tiempo y de que el costo de su estilo de vida ha aumentado con más rapidez que la inflación.

Y como si esta tendencia no fuera suficiente, la pandemia de coronavirus vino a golpear más aún a este grupo social. El Banco Mundial estima que al menos 54 millones de personas globalmente quedaron fuera de la clase media por la reducción de sus ingresos, como efecto de la crisis sanitaria. Y nuestro país no es una excepción. Los estudios que ha publicado el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social, ilustran ya el crecimiento de la pobreza en alrededor de 10 millones de personas, con lo cual más de la mitad de la población mexicana se encuentra en esa condición.

Así, la tendencia que ya se observaba de contracción de los sectores sociales medios en México, se agrava por la pandemia y por la inexplicable negativa del Gobierno federal de establecer, como lo han hecho los países que han manejado mejor esta contingencia, esquemas de apoyo económico y fiscal que mitiguen el impacto del desempleo y la contracción económica en los estratos medios de la población; el -0.1% del PIB en 2019 y -8.5% en 2020.

A este paso y con las políticas públicas que atentan contra el desarrollo del país, pronto dejaremos de ser un país de clases medias para ser, eminentemente, un país de pobres; un paraíso para el populismo y el autoritarismo.
O sea, la clase media mexicana seguirá en el resbaladero, bajo presión, y cada día menos media…

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