Una carambola convirtió a Evelyn Salgado Pineda en candidata de Morena al Gobierno de Guerrero en sustitución de su padre Félix Salgado Macedonio, inhabilitado por el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación por omitir un informe sobre sus gastos de precampaña. La Constitución local establece requisitos mínimos para ocupar el cargo: ser mexicano por nacimiento y en ejercicio de sus derechos políticos; oriundo del estado con una residencia efectiva de cinco años y no contar menos de 30. Quienes sean funcionarios o integrantes de los poderes Legislativo y Judicial y aspiren a la gubernatura deben renunciar 90 días antes de la elección, artículos 75 y 76 (en Coahuila, ojo con Olmos y con Mery).
La postulación de Salgado Pineda refleja dos de las prácticas más comunes de la política en México: el oportunismo y el nepotismo. ¿Qué partido puede tirar la primera piedra? Integrado por militantes de otras formaciones, en particular del PRI, Morena lo primero que enseña es el plumero. No es el nuevo PRI, sino el más rancio y pedestre, huérfano de figuras como Jesús Reyes Heroles y Porfirio Muñoz Ledo, quien, de aliado del presidente Andrés Manuel López Obrador, hoy es su detractor; igual lo fue con Fox. Las tribus no razonan, braman. Porfirio desentonaba y por esa razón lo despojaron de la presidencia de Morena y bloquearon su reelección como diputado plurinominal.
El perfil de la candidata de Morena prefigura la tarea de quien, según los sondeos, puede ser la próxima gobernadora de una de las entidades históricamente devastadas por los carteles de la droga y las autoridades venales: “Evelyn no solo le ha cuidado las espaldas a su padre en temas políticos, sino también empresariales. Ella ha sido desde 2011 la responsable del Consejo de Vigilancia de la empresa Editorial Eve S.A. de C.V., propietaria de La Jornada Guerrero (…) propiedad de Salgado Macedonio y familia. Como el estado de Guerrero”, (Anabel Hernández, Deutsche Welle, 03.05.21). No solo en Coahuila los exgobernadores y sus muñidores son dueños de medios de comunicación.
Los negocios del padre de Evelyn palidecen frente a las actividades de su suegro, conforme a la autora de la columna Contracorriente y del libro Los Cómplices del Presidente (2008): “De acuerdo con un reporte de inteligencia del Centro de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (Cenapi) del Gobierno de México, correspondiente a 2012, Joaquín Piedra era identificado como integrante del cártel de los Beltrán Leyva (CBL).
El informe -del cual Hernández dice poseer una copia- “señala específicamente (a Piedra) como parte de la cúpula del cártel Independiente de Acapulco (CIDA), una célula criminal derivada del CBL creada por Édgar Valdez Villarreal, alias “La Barbie”. El CIDA se hizo famoso por su descarnada violencia, como la masacre en Acapulco de 20 personas provenientes de Michoacán ocurrida en 2010 y la decapitación de 15 personas en 2011 (…) Cuando fue detenido -en 2016 como presunto operador financiero del CBL-, las autoridades afirmaron que Joaquín Alonso patrocinaba a diversos personales políticos del puerto tanto del PRI como del PRD”.
Si Humberto Moreira impuso a su hermano Rubén para encubrir la megadeuda y otros latrocinios con la aprobación de Peña Nieto, Félix Salgado ejercerá el poder por medio de su hija con la aquiescencia de López Obrador. ¿Cuál es, al final, la diferencia? Se puede no ser igual, pero sí peor.
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