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Grupo Zócalo
Publicado el jueves, 27 de mayo del 2021 a las 03:40
Madrid, Esp.- Hace nueve días, el novillero español Manuel Perera estuvo al borde de la muerte cuando un novillo de la ganadería de “El Juli” le sacó literalmente los intestinos. Hoy ve la oportunidad de seguir viviendo y convertir en realidad su sueño de hacerse una figura del toreo.
“Yo al principio no había notado nada, pero cuando intento levantarme, vi la tripa afuera y eso me hizo pensar lo peor. Pensé que me moría, que ahí me quedaba, porque era una sensación muy desagradable.
“El camino a la enfermería fue eterno. Me encomendé a Dios y tuve la suerte de caer en las manos de esos extraordinarios médicos comandados por el doctor Enrique Crespo porque ellos me salvaron la vida”, contó, vía telefónica, el torero de 20 años a quien le caracterizan su valor y determinación.
“Esa gravísima cornada fue el 17 de mayo, la primera de la reciente feria de San isidro en la plaza de Vista Alegre, en donde también fueron heridos de gravedad el matador Pablo Aguado y el subalterno Juan José Domínguez.
“Manuel apenas inició su rehabilitación y, como todos los toreros, ya quiere volver a torear.
“Si por mí fuera torearía ahora mismo, pero vamos a esperar a que la recuperación sea rápida. El miércoles (hoy) me quitan la mayor parte de las grapas y poco a poco ganar movilidad en la zona del abdomen y comenzar a torear de salón.
“Estoy comiendo un poco de todo. Ya lo hice con un bocadillo de tortilla y fui el hombre más feliz del mundo. Mi cuerpo lo asimiló bien y voy comiendo poco a poco”, admitió el torero.
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