Ser una esposa también es una aspiración válida para las mujeres, como lo es asimismo no serlo. Pasa lo mismo con la maternidad, que siempre deberá ser una elección personal, voluntaria, unitaria, privada e indebatible. Las mujeres tenemos la opción de ser.
El rol de ser esposa es uno de los más sobrevalorados por las mujeres, y por muchas personas, que creen que es un rol validado que le da dignidad y honorabilidad a una persona. Ser esposa es una meta final que, en muchos países, provoca una socialización especial, una forma de vida (casamenteras, planeadoras de bodas, sistemas de conseguir esposas por internet) y hasta una manera definitoria sobre los derechos humanos. Muchas niñas y muchachas son vendidas para el casamiento, en México y en el mundo, lo cual es un delito y una forma de trata de personas.
El matrimonio igualitario es una variación gay o lesbiana del matrimonio heterosexual y posee exactamente las mismas condiciones, obligaciones y derecho que las alianzas de los heterosexuales. Lo interesante es que ese continuo desmarque y desafane de lo heterosexual, la banda LGBTQ+ se parece cada vez más a lo heteronormado y cisgeneronormado.
Pero si la esposa “eleva” a muchas mujeres a un pedestal en el que se pueden sentir por “encima” de las demás mujeres que anhelan el trofeo sagrado que es el marido, entonces es cuando una señora se siente feliz por ser la “oficial”, la “catedral”, la “buena”, y en sí, la que “gana” por estar casada, aunque sea en condiciones en las que deba de compartir a un espécimen humano que puede convivir con ella y otras, porque cree que puede hacerlo y que además es su derecho.
Una de estas esposas oficiales, preocupada por la reputación de su marido, me pide orientación para la aplicación y denuncia de la Ley Olimpia: “Espero puedas leerme en este correo, hace tiempo que sigo la página de Facebook y recordé un post sobre la Ley Olimpia sobre el contenido de fotos privado, y hace poco me enteré que mi esposo fue víctima de este delito por parte de una de sus ‘capillitas’, como él me confesó una vez cuando recién casados que no teníamos familia. Al principio tuvimos problemas, porque cuando me enteré que era la oficial pero había otras, fue una crisis tremenda porque estábamos recién casados. Ahora me he enterado que una de esas mujeres ha filtrado unas fotos de mi esposo a algunos grupos de WhatsApp y quisiera denunciarla… Aunque mi marido no quiere que haga eso, yo quiero eso sirva de prueba para ella y las otras, porque ahora tengo dos hijos que aunque son pequeños (una nena de 5 y uno de 7), pueden enterarse de eso y ya hemos pasado por mucho como para seguir sufriendo por eso o preocupándonos de ahora qué van a hacer en contra de nosotros… Esperando que me contestes pronto y me puedas orientar sobre esta denuncia”.
Antes de proceder a denunciar y saber en qué berenjenales nos estamos metiendo, es preciso saber si no son las únicas fotos que este esposo ha compartido en sus relaciones extramaritales con las llamadas “capillas”. Las fotos y videos sexuales siempre son realizados en un contexto de secrecía y privacidad, y su exhibición, fuera de los implicados, es una transgresión en el caso de que no exista un consentimiento de las partes involucradas.
Cabe mencionar que sí existe una posibilidad de denunciar a la mujer que comparte las fotografías de tu esposo, puede ser castigada por tal indiscreción. Primero sería mejor asegurarse cuántas denuncias vas a tener que hacer y a cuántas mujeres.
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