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Grupo Zócalo
Publicado el miércoles, 23 de junio del 2021 a las 16:02
Ciudad de México.- Dicen que el amor verdadero se presenta una sola vez en la vida y cuando llega a ti, no debes dejar que se vaya. Antonio Aguilar y Flor Silvestre estaban destinados a vivir una hermosa historia de amor y a su vez, formar una de las dinastías más respetadas de la música mexicana.
José Pascual Antonio Aguilar Márquez Barraza (“El Charro de México”) y Guillermina Jiménez Chabolla (“La Reina de la Música Mexicana), recorrieron juntos muchos lugares llevando la buena música de nuestro México lindo y querido, teniendo como estandarte su gran amor.
El amor verdadero claro que existe, así lo demostraron Flor Silvestre y Antonio Aguilar en muchas ocasiones. A continuación te muestro uno de tantos ejemplos; en la cuenta de Instagram @angela_aguilar_fansx__ dedicada a la Familia Aguilar, se compartió el video de una entrevista que tuvieron los papás de Pepe Aguilar para un programa de televisión.
Antonio Aguilar confesó que había sido un aventurero en el amor, pero cuando llegó Guillermina Jiménez Chabolla, quien era conocida como Flor Silvestre, todo cambió. “Yo era medio loco, medio alborotadón y ya me agarró cansadón”, expresó “El Charro de México“.
En aquella entrevista el abuelo de Ángela Aguilar comentó que “cuando conocí a mi mujer, conocí la verdad”, a lo que Flor Silvestre agregó: “que te gustaban las altas, las gordas, las flacas…”. Antonio Aguilar le dijo a su amada esposa: “agarraba parejo, mamacita”, dejándole muy en claro lo siguiente:
“
Pero llegaste tú, la catedral y se acabaron las capillitas.
Antonio Aguilar y Flor Silvestre tuvieron un matrimonio de casi 50 años, solo la muerte pudo separarlos. “El Charro de México” murió a sus 88 años de edad el 19 de junio de 2007 a consecuencia de una neumonía, que aunque le fue controlada, le provocó un cuadro de agotamiento agudo, afectando su funcionamiento renal y pulmonar.
Casi 13 años después, Flor Silvestre murió a sus 90 años de edad el 25 de noviembre de 2020 por unos problemas de salud derivados de un cuadro de tifoidea.
Cumpliendo su última voluntad, fue sepultada junto al verdadero amor que tuvo. La tumba de Antonio Aguilar y Flor Silvestre se ubica en lo alto del Cerro San Cayetano, dentro del Rancho El Soyate en el poblado Tayahua, municipio de Villanueva en el estado de Zacatecas, México.
Cabe mencionar que el Rancho El Soyate fue otra de las pruebas del verdadero amor que tenía Antonio Aguilar por Flor Silvestre; el cantante construyó este lugar como símbolo de su amor, diciéndole que cada ladrillo era una canción que le dedicaba.
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Con información de Debate.
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