Pues se acaba el tiempo. Ya basta de tanta retórica, de tanto discurso maratónico e incendiario, de tanta palabrería gratuita, innecesaria, impropia. No, ya solo quedan poco más de dos años para cumplir la gran promesa de serenar, pacificar y reconciliar al país, y en ese tan necesario sendero, pues no se ha dado ni un solo paso, al contrario, parece que la maquinaria marcha en reversa.
Urge serenar al país, pacificarlo, y eso no sucederá a golpe de palabras ni con “recomendaciones”, se resolverá si se atienden las causas profundas que generan la inseguridad y se ataca frontalmente a la delincuencia, que, hasta el momento, por los hechos, no ha sido tocada ni con el pétalo de una rosa. Los 87 mil 300 homicidios dolosos en lo que va del sexenio de la 4T, 35 mil por año en promedio, gritan a los cuatro vientos que la condición de país violento sigue intacta.
Urge reconciliar, superar esa artificial y electorera polarización, y avanzar por fin hacia la coordinación de esfuerzos y entender que, si bien es legítima y hasta necesaria esa política de que “por el bien de todos, primero los pobres”, también hay clase media que requiere atención y apoyo. No se trata de empobrecer a todos; se trata de ver por el desarrollo del país entero y el progreso de todos los mexicanos.
Como que ya estuvo bueno de tanto encono, de tanta diatriba, de tanto discurso polarizante, mientras los problemas del país siguen creciendo y, en los hechos, no se da un solo paso sólido para cumplir esa primera y gran promesa de serenar y pacificar a este tan vapuleado México.
Se acaba el tiempo. Urgen acciones concretas, ya que de lo contrario esa gran aspiración de llevar a cabo la cuarta transformación del país quedará solo en palabras huecas, eso sí, muy tronadoras, pero sin sustento en la realidad.
Y a manera de cierre, una frase del cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano: “México tiene necesidad de reconciliarse consigo mismo, de reencontrarse como hermanos, de perdonarse mutuamente, de unirse como sociedad superando la polarización”, y pues tiene razón, el país lo necesita.
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