Cd. De México

Publicado el martes, 6 de julio del 2021 a las 08:48
Ciudad de México.- A cuatro meses y medio de iniciada la vacunación contra Covid-19 en la Ciudad de México, personal de salud del sector privado sigue a la zaga.
Violeta, como pide ser nombrada para evitar campañas de odio, es doctora en un hospital privado en la Capital y, a casi un año y medio de atender Covid-19, lamenta haberse cansado de rogar sin éxito por una vacuna.
“La exposición siempre ha sido constante; saben que existimos, pero no nos quieren ver. Para la pandemia existimos, pero ya para una vacuna no”, lamenta.
La doctora, colegas de enfermería y servicios prehospitalarios consideran que las vacunas se agilizaron por motivaciones políticas y en el contexto de las elecciones.
Su señalamiento cobró fuerza después de que el Gobierno federal anunció el envío de biológico a otros países del continente, pues recordaron que hay faltantes entre el personal de salud y la población en general.
“Por qué no ven primero por nosotros en el País y ya después por los demás, pero es tratar de quedar bien en otros lados y mucha gente lo va a defender, pero es gente que no se pone a pensar que todos los médicos, enfermeras, dentistas, personal administrativo de instituciones privadas de salud tenemos un riesgo”.
Junto a otros colegas, Violeta asistió a diálogos con autoridades, que asegura, terminaron en promesas de más charlas, sin solución. Sus compañeros se desesperaron y asistieron a las macrosedes.
“Les decían que sí hay sobrantes, pero que por órdenes de arriba no se los podían aplicar”, lamenta.
Ella prefirió no ir a las sedes.
“Siento que es hasta tener que humillarse y no es justo, nos arriesgamos, trabajamos sin quejarnos y aun así nos niegan las vacunas”.
Durante los 15 meses de pandemia en la CDMX, Violeta ha visto morir a colegas, a otros enfermar de gravedad y volver con secuelas.
Para evitar el riesgo, comparte, en su trabajo le brindan cubrebocas y equipo de protección personal, pero ella ha maximizado los cuidados: invierte en cubrebocas para ella y su familia, se aleja de ellos y dejó de viajar en Metro, aunque aumentó sus gastos.
Ante un repunte, enfatiza, no sólo el personal de hospitales públicos o de la llamada primera línea está en riesgo de contagio y debería vacunarse, pues hay quienes buscan servicios económicos sin ir a nosocomios por el virus.
Dice que está consciente de que la vacuna no evitaría que contraiga el virus, pero busca disminuir la incertidumbre de hospitalización o muerte por ello.
Según la última actualización oficial del Gobierno local, al 25 de junio, sobre vacunas a personal de salud, 227 mil 38 habían recibido al menos una dosis y sólo 178 mil 736 tenían esquema completo; la cifra era menor para esa fecha que las 283 mil 365 vacunas aplicadas entre el personal educativo.
“Tengo derecho a las vacunas y cada quince días me descuentan impuestos para eso, a nadie le están regalando las vacunas, las estamos pagando nosotros”, señaló Violeta.
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