Al presidente Andrés Manuel López Obrador le fue bien el 6 de junio, pues conservó el control del Congreso y Morena, con 11 gubernaturas más, subirá a 17. Miguel Riquelme también pasó la prueba de las elecciones intermedias: en 2020 retomó el control de la Legislatura y este año puso a raya al PAN, pero sobre todo a Morena; recuperó Torreón, Piedras Negras, San Pedro, Matamoros y Parras. Solo Monclova se mantuvo fiel al partido azul. El PRI se hizo también con cinco diputaciones federales, incluidas las tres de La Laguna.
El resultado le permite al Gobernador ampliar la baraja para la sucesión de 2023, sobre todo en Saltillo y Torreón, donde le faltaban cartas. En cambio, a Morena le deshizo el juego. Las derrotas de Armando Guadiana (Saltillo), Luis Fernando Salazar (Torreón) y Claudio Bress (Piedras Negras) los alejan de la candidatura al Gobierno. El desempeño del delegado federal Reyes Flores Hurtado es aceptable, pero está más ocupado en quitarse golpes y en denunciar el boicot de los gobiernos estatal y municipal contra los programas de la cuarta transformación.
Flores ha señalado a través de las redes sociales las argucias de las autoridades locales para obstaculizar la vacunación contra el Covid-19 y culpar al Gobierno federal del “caos”. Sin embargo, no ha tenido eco ni recibido apoyo político de los senadores y diputados de Morena, cuyas agendas personales están por encima de su lealtad al Presidente. ¿Eso no es traición? Si la ruptura entre Reyes y Armando Guadiana es real, y aun sin serlo, después del 6 de junio ninguno de ellos le asegura a Morena un triunfo en las elecciones para gobernador del 23.
Debilitadas las cartas locales, el presidente López Obrador y su partido podrían echar mano de la baraja federal para la sucesión coahuilense. En Sonora, Morena se decantó por el exsecretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, hoy gobernador electo. Ernesto Gándara, postulado por la coalición Va por México (PRI-PAN-PRD), perdió por un margen de 16.5 puntos a pesar de que Ricardo Bours (hermano del exgobernador Eduardo Bours, lastrado por el incendio en la guardería ABC) abandonó la candidatura de Movimiento Ciudadano para sumarse a su campaña.
Dos coahuilenses colaboran con el presidente López Obrador en puestos relevantes: Ricardo Mejía Berdeja, subsecretario de Seguridad y Protección Ciudadana desde los tiempos de Durazo. Y Javier Guerrero García, director de Vinculación Institucional y Evaluación de Delegaciones del IMSS. Ambos militaron en el PRI y el primero también en Movimiento Ciudadano. Después de haber pertenecido al grupo político de Raúl Sifuentes, exsecretario de Gobierno de Coahuila y rival de Humberto Moreira en 2005, Mejía se arraigó en Guerrero donde ha sido diputado local y federal. Reside en Acapulco.
Javier Guerrero, exalcalde de San Pedro, cuatro veces diputado federal y amigo de Luis Donaldo Colosio, igual que Durazo, renunció al PRI en 2016 para competir por la gubernatura un año después por la vía independiente. El sampetrino radica en Saltillo desde 1999, cuando asumió la Secretaría de Finanzas en el Gobierno de Enrique Martínez. Coahuila y Estado de México son las únicas entidades donde habrá elecciones para gobernador en 2023.
Mientras las agujas del reloj avanzan, unos miran hacia Palacio de Gobierno y otros a Palacio Nacional, de donde saldrá el humo blanco que anunciará a los candidatos de Miguel Riquelme y de López Obrador.
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