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Publicado el miércoles, 26 de agosto del 2009 a las 14:00
Saltillo, Coah.- En la final de 1971 entre Saraperos de Saltillo y Charros de Jalisco, la zona de los disparos del Sarape estuvo cubierta por Felipe “Brazofuerte” Leal e incluso en la caja de bateo como emergente; sin embargo, ahora le toca el turno de observar la nueva batalla por el máximo galardón de la LMB, desde la trinchera de la opinión pública, como especialista en este tema y hasta aficionado, para resaltar que Saraperos crece más en confianza conforme gana encuentros y juega arriesgando como amateurs.
“Creo que el equipo de Saltillo, debido a lo que ha sucedido con los Broncos y Torreón, han tenido una confianza, una emotividad, un relajamiento dentro de ellos, que tienen el objetivo bien claro hacia dónde van: tienen que ganar cuatro juegos; van a hacer todo lo posible por ganarlos”, recalcó.
“No hay duda de que hay ahí una intensidad muy fuerte y muy aguda, de mucha fuerza en sus mentes y cuerpos. Yo creo que ese deseo es el factor determinante en este momento, además de que están saludables, sanos, no hay ninguna lesión, y eso es un factor porque el otro equipo tiene 3 ó 4 lesionados”, expuso.
No descartó que la entrega de cada pelotero en la novena verde, recaiga en que el beisbol es un juego que se disfruta. “Es un juego de grandes, profesionales, pero a final de cuentas es un juego, que lo juegan los niños en las calles o todo mundo los domingos en los llanos. Que ellos lo jueguen con más intensidad, con más dedicación, con más finura, pues lógicamente los hace profesionales y está saliendo a relucir”, resaltó.
No tentar al tigre Raya por raya, Leal previene a Saraperos para no rascarle la panza al Tigre enjaulado y en espera que no reaccione: “El Tigre explotó contra Campeche, cuando le ganó 8-1… Ellos tienen ese temperamento, empatan el juego a seis y Albino Contreras pega jonrón con la casa llena para pasar a la siguiente ronda; luego a Puebla prácticamente lo matan a palos y no hay que olvidar que traen a Franco y White, que son bateadores de poder”.
Con la experiencia de la final del ‘71, señaló: “Yo soy de la idea de que deben de terminar en Cancún; no hay que darles chanza. Si le pego a alguien y lo tumbo en la lona, si se levanta le voy a dar otra vez para que no se levante. No puedo permitir, porque se levanta y a lo mejor me noquea a mí.”
“Hace tres años Yankees le iba ganando a Boston la serie divisional 3 juegos a cero, y Boston le ganó cuatro y lo dejó fuera. No hay que darle oportunidad… De todas formas la gente va a quedar contenta, se va a celebrar en el Madero, se va a salir a las calles, con una celebración como nunca. Lo va a escuchar en la radio, a ver en la televisión y lo va a leer en Zócalo”, finalizó.
Confirmó que no hay que tropezar con la misma piedra, como ocurrió en el 1971, y afrontar la resurrección felina para que escape de su jaula y deshilache al Sarape. “Lo que no hay que perder de vista es que van a un campo donde la bola no camina tanto, hace un poquito de calor y donde el equipo de casa tiene ligera ventaja. Lo que no te puedes permitir es que el otro equipo se levante”, explicó.
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