Coahuila
Hace 5 años
Por disposición oficial del Instituto Nacional de Antropología e Historia, el edificio de la Iglesia del Ojo de Agua de Saltillo es considerado monumento nacional.
El párroco de la iglesia en esa época, José Luis del Río, no estuvo de acuerdo, pues indicaba que en todo caso la ermita que cubre el ojito de agua, primer lugar visitado por los conquistadores y considerado cuna de la ciudad, debería merecer tal distinción, pues históricamente así le corresponde.
La iglesia fue construida más de 300 años después de la creación de la capital de Coahuila.
Siempre sostenía el padre Del Río que donde nace el venero que todavía abastece de agua a los saltillenses debe ser considerado monumento nacional, tomando como base la instauración de la ciudad.
La terminación de la construcción de la iglesia ocurrió aproximadamente en el año 1919, aunque sus inicios datan de 1884.
Con fecha 2 de octubre de 1882, según consta en el Archivo Municipal, varios vecinos del Ojo de Agua solicitaron al Ayuntamiento la cesión del terreno donde actualmente se encuentra el edificio religioso.
Ahí existió la garita para el cobro de los impuestos de quienes comerciaban entre Saltillo y Zacatecas, pues a un lado se encontraba el camino carretero que conectaba a ambas ciudades.
La devoción al Santo Cristo del Ojo de Agua nació por un accidente que una lugareña de nombre Manuelita sufrió cuando, a bordo de un burro, cayó con uno de sus hijos de meses de nacido. Ambos sufrieron lesiones.
Por las noches colocaron recipientes con sebo para iluminarse, pues todavía no se conocían las veladoras, y se organizó un novenario dedicado al Santo Cristo. Hombres y mujeres de la barriada elevaron sus oraciones en favor de los lesionados. Ambos sanaron.
Los propios vecinos hicieron el propósito de contar con una iglesia dedicada al Santo Cristo, denominado del Ojo de Agua, y lo lograron.
Luego, dentro de esa misma armonía, lucharon y cooperaron para la construcción de la imagen que actualmente se ubica en la iglesia. El Cristo es único en el país y tal vez en América. Es una joya de la artesanía italiana mandado construir por Brígida García y Guadalupe Fuentes, vecinas de la barriada, en auténtica madera de los Alpes italianos, con un costo de 4 mil liras.
Llegó a Saltillo en plena época cristera, procedente del puerto de Veracruz, a la estación del ferrocarril de Saltillo. Los feligreses, actuando de noche, hicieron un simulacro: en un sarcófago introdujeron pedazos de tela e hicieron el viaje hacia la casa de las señoritas García, en la calle General Cepeda 735 sur. En otro viaje colocaron el Cristo, que fue resguardado por muchos años en ese domicilio. Iba y venía a la parroquia hasta que en 1957 se decidió que ya no viajara y se quedara para siempre en su iglesia del Ojo de Agua.
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