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Único campeonato ensombrecido por la huelga

  Por Ernesto Acosta

Publicado el lunes, 31 de agosto del 2009 a las 14:10


En 1980 Saraperos resultó campeón de la Liga Mexicana en una temporada recortada a 40 juegos por la huelga de peloteros

Saltillo, Coah.- En 1980 Saraperos resultó campeón de la Liga Mexicana en una temporada recortada a 40 juegos por la huelga de peloteros impulsada por Ramón “Abulón” Hernández, jugador de los Diablos Rojos, quien dirigió la Asociación Nacional de Beisbol.

Con Gregorio Luque al frente del equipo, sin playoff de por medio, Saltillo por fin se coronó con marca de 28 ganados y 11 partidos, con seis juegos de ventaja sobre los Indios de Ciudad Juárez.

La ofensiva recayó en las muñecas de Jimmy Collins (380 pct), Carlos Soto (.366 pct) y Juan “Kilillos” Navarrete (.359 pct), en una novena reforzada con Héctor Espino –de los mejor pagados en la Liga Mexicana con 25 mil pesos mensuales, poco más de 150 mil actuales– y Rudy Rodríguez, quienes encabezaron un line up que promedió .304 de bateo.

El cuerpo de lanzadores lo encabezaron la mancuerna de Miguel Solís y Rolando Menéndez, cuyos brazos dieron grandes satisfacciones a los aficionados.

“Hubo un torneo con menos equipos pero siguió la liga, quedamos varios conjuntos y nos reforzamos mucho, trajimos a Espino, a muchos peloteros que se habían metido en huelga y fuimos campeones, éramos nada más ocho equipos”, recuerda el entonces presidente del Patronato, Jorge Torres Casso.

“Saraperos luchó mucho para que no se desbaratara la Liga por la huelga, no había razón. Se pudo haber arreglado como se arregló, desgraciadamente ahí quedaron marcados muchos peloteros, como ‘El Abulón’, que fue de los que encabezaba la huelga.

“Pedían varias cosas, que cuando se les cambiara –por bajo rendimiento– se les tomara en cuenta, pero era muy difícil, ya que los peloteros incluso por motivos sentimentales, por dejar de ver a la novia, se oponían a cambiar de equipo, lo que era imposible de atender”.

Los jugadores también pedían Seguro Social, a pesar de que los propietarios de equipos les daban atención médica privada en los mejores hospitales, estuvieran de locales o visitantes, lo que finalmente se les concedió.

Aunque fue una pelea dura entre los equipos participantes, el campeonato obtenido no fue valorado ni por los aficionados ni por la propia Liga Mexicana.
Del trofeo obtenido por los Saraperos en el minicampeonato, se ignora su paradero.

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