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| En homenaje al primer aniversario luctuoso de la profesora Bertha Alicia Velásquez Piña.

Sabinas

Homenaje a mi hermana profra. Bertha Alicia Velásquez Piña

  Por Fabiola Ferrer

Publicado el jueves, 12 de agosto del 2021 a las 04:00


El amor de hermanas es uno de los más puros y cristalinos que pueden existir en el mundo.

Sabinas, Coah.- Querida Hermana te escribo esta carta a un año de tu partida a la casa del padre…

Es difícil para mí escribir estas líneas. Difícil porque me acuesto y levanto pensando en Ti, no termino de asimilar que ya no estás a nuestro lado, que ya no te volveré a verte más. Al menos en esta vida. Hoy miro al cielo deseando poder sentirte, pero no alcanzo a encontrarte. Solo logro divisar las estrellas, aunque en el fondo de mi ser sé que Tú estas entre ellas. Eres la constelación más bonita y brillante de todo el universo, y creo que por eso precisamente te fuiste. Allí en el firmamento, necesitaban una sonrisa mágica como la tuya para alumbrar el mundo que últimamente está demasiado apagado sin ti. 

La vida es muy corta, pero tú me solías decir que solo muere el que deja de ocupar un lugar en la memoria. ¡Qué razón tenías! Ahora estás más viva que nunca en mi mente. Te paseas por ella como si nada pasara en forma de sueños, recuerdos y anécdotas que vivimos juntas. Recuerdos que duelen, pero también hermoso y bellos recuerdos: Cómo olvidar la cara de felicidad cuando te dijeron que estabas embarazada después de 7 años de estar buscando el ser mamá y al nacer Regina fue mayor tu felicidad y la mía porque yo disfrutaba cada logro tuyo, tu felicidad era la mía, cuatro años más tarde nace Mario que ¡ah! cómo te hizo sufrir para llegar al mundo, pero gritamos de emoción es un niño, esa felicidad se vendría a complementar con tus dos nietas Frida e Isabella y dentro de poco nacerá otro nieto que tú no podrás ver en esta vida, pero sé que desde el cielo estarás al pendiente para que todo salga bien como siempre lo hacías, era una cualidad muy tuya el estar al pendiente de toda la familia y de muchas personas que aún no siendo familia de sangre siempre procuraste su bienestar. Fuiste para todos nosotros un árbol generoso, debajo del cual nos cobijábamos los débiles, los heridos, los quebrados, los que necesitábamos de tu consejo, porque para eso te pintabas sola.

Mario, tu esposo te amaba mucho, con su manera de ser muy especial, pero de que te amaba, ¡te amaba! no había duda, en nuestras reuniones sabatinas en el huerto me encantaba escucharlo decir que te quería y a medida que pasaba el tiempo te quería más y lo afirmaba con algunas anécdotas sobre ustedes dos, Mario está destrozado, pero papá Dios permitirá que encuentre el consuelo, hoy más que nunca las dos familias estamos juntas y en cada reunión platicamos mucho de ti. Por tus hijos no tengas pendiente están bajo el cuidado de su papá y el mío, como lo platicamos muchas veces que a falta de una estaba la otra.

Hermana mía mi orgullo, mi ejemplo, como se titula un reconocimiento que hacen en tu amada Sección 38, porque esa fue otra de tus pasiones y a quien serviste por muchos años, con una honestidad a carta cabal, pensando siempre en el beneficio del trabajador, qué orgullo sentía y siento cuando voy a los diferentes lugares y me hablan de ti, del hermoso ser humano que eras, así como del recuerdo que dejaste en tu paso por los distintos cargos dentro de la Secretaría de Educación, las delegaciones y Sección 38, fuiste una mujer que nació con el don de servir, te comento que en el tiempo que duraste enferma hubo muchísimas personas preguntando y orando por ti, pero Dios tenía su plan, Él necesitaba una persona que estuviera a su lado, ayudándole a encaminar almas para lograr su llegada al cielo y segura estoy, que allá estás moviendo tus influencias con María Santísima, los Santos y Ángeles para apoyar a todos los que necesitan pasar el umbral y llegar hasta Dios.

Era tan grande tu modestia que nunca aceptaste ningún reconocimiento, me consta que te hicieron la invitación en repetidas ocasiones para reconocerte o postularte al reconocimiento, pero…. así eras tu hermana, muy firme en tus decisiones.

Presente tengo en mi mente, que estuviste en mi casa una semana antes de que te enfermaras y me decías que te sentías mal y tenías miedo de contagiarte, te dije no te preocupes no va a pasar nada, te encaminé hasta la puerta sin saber que esa sería la última vez que te vería, jamás volví a verte, solo regresaron tus cenizas, así, que quiero pensar que te fuiste de viaje, a un hermoso lugar en donde sin lugar a duda estás disfrutando, pero ¡ah! cómo te extraño, Berthita. 

Lo eras todo para mí. Una excelente amiga que estaba a mi lado cuando mas lo necesitaba, una perfecta confidente a la que podía contar mis secretos más preciados y, sobre todo, una gran hermana, una segunda madre, en fin, eras una parte de mí.

A través de esta plática quiero darte las gracias por ese ejemplo de vida, por el amor y la lucha hacia los tuyos. Gracias por ser como eras: Responsable, alegre, cariñosa y servicial y siempre dando lo mejor de ti en todos los aspectos. Conseguiste todo lo que te propusiste y, por eso, te admiraré eternamente.

Por último, solo te quiero pedir una cosa: Allá en el cielo, disfruta junto a nuestros padres y hermanos, algún día estaremos todos juntos.

Mientras tanto… siempre en mi corazón.

Tu hermana que te ama infinitamente.

Ma. Teresa Velásquez de Farías

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